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24/12/16

Colombo expresó un cálido mensaje para esta Navidad y destacó la solidaridad de los riojanos

En su mensaje para la Nochebuena, el obispo diocesano Marcelo Colombo agradeció a “todos los que están trabajando para alegrar la mesa de los pobres, a partir del creciente amor solidario que muchas personas ponen de manifiesto para ayudar a quienes la están pasando mal ”..



Este es el mensaje de monseñor Colombo

Queridos hermanos, Deseo hacerles llegar por este medio mi saludo de Navidad. Viene el Señor, nuestro Niño Alcalde y Buen Pastor. “Dios se nos acerca con su gracia para entrar en nuestra vida y nos ofrece el don de su Hijo.” (Papa Francisco, Angelus del 18 de diciembre de 2016).

La alegría que llena nuestros corazones nos lleva a contemplar a Jesús, junto a María, José y los pastores, testigos maravillados de la obra de Dios. “Viendo al pequeño Niño de Belén, los pequeños del mundo sabrán que la promesa se ha cumplido, el mensaje se ha realizado… Se necesita abrir el corazón a tanta pequeñez y a tanta maravilla.  Es la maravilla de Navidad, a la que nos estamos preparando, con esperanza, en este tiempo de Adviento.

 Es la sorpresa de un Dios niño, de un Dios pobre, de un Dios débil, de un Dios que abandona su grandeza para hacerse cercano a cada uno de nosotros.” (Papa Francisco, Catequesis en la Audiencia General, 14 de diciembre de 2016).

Al comenzar el Adviento les propuse centrarnos en la Palabra de Dios para que su lectura y meditación nos permita llegar al encuentro de Jesús con un corazón despojado y atento a los signos que Él nos propone. También los invitaba a darle a nuestra espera un carácter fraterno y solidario, para que todo cuanto vivamos tenga el sello de la experiencia que Dios ha querido comunicarnos: ¡Viene Jesús, somos hermanos! De esa vivencia honda surge la pregunta por quienes la están pasando mal y el compromiso de dar nuestra propia respuesta de amor.  He visto con mucha alegría cuántos ecos han nacido de esta invitación de Adviento, pequeños signos de una fe sincera y sensible. ¡Gracias a todos los que están trabajando para alegrar la mesa de los pobres!

Pidamos a Jesús que fortalezca nuestra esperanza y acreciente nuestro amor solidario. Que en la participación festiva y orante en nuestras celebraciones comunitarias se aúnen nuestros corazones y nos animemos a renovar nuestros vínculos personales, familiares y sociales iluminados por “el Sol que viene de lo alto” (Lc. 1, 78).

 



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