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19/04/17

El alcohol es una de las principales causas de muerte

Principal causa de muerte en personas de 15 a 64 años, junto con el tabaco, las bebidas alcohólicas multiplican los riesgos y afectan al organismo de diversas formas. ¿Cuál es el límite de su consumo y de qué modo evitar que se agraven sus efectos?


Se trata de uno de los factores de riesgo para la salud más importantes en la vida moderna y además su consumo está relacionado con 60 enfermedades y riesgos, en especial en las personas jóvenes. Es por eso que moderar la ingesta de alcohol, es una de las metas más importantes a alcanzar por aquellos que deseen cuidar su salud.
 
Junto con el tabaco, el sobrepeso, la hipertensión y el colesterol, el consumo de alcohol es el causante principal de muertes entre personas de 15 a 64 años. La ingesta de bebidas alcohólicas aumenta el riesgo de padecer cáncer de la cavidad oral, faringe, laringe, esófago, hígado, colorrectal y mama; por lo tanto, si se toma alcohol, ya sea vino, cerveza o bebidas de alta graduación, es importante moderar su consumo o incluso, evitarlo; además, el beber alcohol repercute en la salud y el desarrollo de los más jóvenes.
 
El consumo de bebidas alcohólicas aumenta el riesgo de padecer, entre otros, cáncer de la cavidad oral, faringe, laringe, esófago, hígado, colorrectal y mama. En el caso del cáncer de hígado, esta asociación es muy importante, sobre todo a través del desarrollo previo de cirrosis hepática. Y respecto al cáncer de mama, el interés de esta relación radica en que la toma de pequeñas cantidad de alcohol (tan solo 10 g/día) se asocia con un incremento del riesgo de esta enfermedad, cuando se comparan mujeres bebedoras y no bebedoras.
 
Si a la toma habitual de bebidas alcohólicas se le añade el de tabaco, se multiplica el riesgo de padecer algunos de estos cánceres entre 10 y 100 veces, respecto a las personas que nunca han fumado ni bebido. La cantidad ingerida de alcohol, unida a una dieta pobre en verduras, hortalizas y fruta (común en los bebedores habituales), desempeña también un papel importante en el aumento del riesgo.
 
Para que el consumo de bebidas alcohólicas no sea perjudicial para la salud, la cantidad que una persona adulta sana puede ingerir no debe superar los 20 g de alcohol al día (dos unidades de bebida) en el caso de los varones y los 10 g. de alcohol al día (una unidad de bebida), en el caso de las mujeres.
 
Muchas de las personas bebedoras no son conscientes de los riesgos asociados y, de hecho, si no cambian sus hábitos de consumo, pueden llegar a desarrollar alguna de las 60 enfermedades o patologías relacionadas con el consumo de alcohol. El alcohol y el tabaco siguen siendo las drogas más consumidas entre los menores de 14 a 18 años de ambos sexos. Los adolescentes comienzan a beber alcohol y a fumar entre los 13 y los 14 años, según se desprende de encuestas. El consumo de alcohol y tabaco está muy influido por la publicidad.