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21/05/17

Chris Cornell, fuck off.

Dicen que la música es lenguaje universal, y lo puede ser en sus conceptos básicos y en la teoría, pero no en lo que representa. Cuando Héctor Roberto Chavero Aramburu, más conocido como Atahualpa Yupanqui, interpretaba el malambo "cruz del sur" de ninguna manera podría estar representando a un cowboy del norte, y si a un gaucho de la pampa argentina. Eso es la música y la poesía, representaciones concretas y abstractas, con intenciones bien definidas.


Si bien es cierto que la música va mutando y dió y da lugar a nuevos crisoles sonoros, es porque la gente y la sociedad también lo hace, y lo expresa en su lenguaje, en su música. Pero esto sucede de una manera particular y no general. Cada grupo social posee elementos que le son propios y genera otros propios también, más allá de la comunicación global, la interculturalidad y el empuje hacia una sociedad monocultural a la que nos están empujando. Y como genera elementos propios, una manifestación artística autentica debe representar de la manera que fuere, esos elementos propios.

Si como sociedad nos sentimos representados por elementos culturales ajenos, o de aristas generales que podrían encontrarse en muchas sociedades, está bien. Ahora, si me siento representado por manifestaciones culturales particulares y que pertenecen al hábitat donde me encuentro, estaría mejor, porque es el elemento que me identifica de lo general y me permite saber que suelo estoy pisando, que árboles estoy regando y con qué hombres me estoy hermanando.