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28/05/17

Hagamos la Democracia y la Inclusión

Nos acercamos al primero de tres domingos de votación que habrá este año en La Rioja. Veremos en vivo o en pantallas a diferentes actores políticos que nos piden su voto, es tiempo de repasar lo pendiente, de pensar los reclamos prioritarios y señalar lo que debe cambiar pero también de posicionarnos distinto, de no ser espectadores o críticos de una película si no en ciudadanos. Aquí está el desafió que tenemos frente a nosotros.


Vivimos en una provincia con un sistema electoral que no se modernizó, seguimos sin sistemas de primarias o internas abiertas y con la posibilidad de que se presenten múltiples mini partidos de una sólo ideología. A esto se suma el desdoblamiento constante de las elecciones nacionales de las provinciales lo que genera un gasto político mayor para el Estado provincial, recursos que, sin duda, podrían destinarse a políticas públicas.

Es cierto también que no existe en gran parte del arco político la voluntad de plantear en la agenda los cambios sustanciales al sistema electoral y de partidos políticos que las mejores democracias del mundo ya aplicaron.

En los próximos meses tendremos una elección provincial en Junio, Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (P.A.S.O.) en agosto y generales en Octubre.

Sin duda que con una democracia que ya superó las tres décadas, cada vez más lejana de los años de dictadura sin libertad de expresión y sin posibilidad de participar, hoy asoma una positiva señal de que los jóvenes se acercan a los diferentes partidos con ganas de sumar y de poner su energía y sus valores al servicio de la cosa pública. Éste un gran motivo para celebrar y hacer memoria agradecida de quienes ofrendaron su vida en los peores años de nuestra historia.

Ahora bien, los tiempos de candidaturas, campañas políticas y propaganda no configuran la emisión  unilateral de un mensaje hacia el electorado, si no que el electorado, nosotros, estamos acostumbrados a ser receptores inactivos que sólo ensayamos como débil repuesta alguna queja o desesperanza.

Debemos recuperar algo más que el entusiasmo, debemos poner en valor y re-significar el concepto de ciudadanía. La Iglesia argentina presidida por el Padre Jorge Bergoglio, hoy el universalmente querido y conocido Papa Francisco, formó lo que se llamó el “Foro de Habitantes a Ciudadanos” con la finalidad de que los diferentes actores tomaran mayor participación y compromiso con la vida comunitaria.

Podemos ser ciudadanos, más ciudadanos y menos críticos de la política, mas participativos y menos ausentes, más protagonistas y mejores electores.

Lograr contagiarnos de una conciencia activa que nos ponga a liderar un auténtico cambio en el modo de integrar nuestras comunidades, superando nuestra aspiraciones y necesidades particulares, yendo por la inclusión de nuestros conciudadanos que viven en la pobreza no sólo de alimentos y abrigo, con deficiente acceso a la salud y, lo que es peor aún, sin ningún tipo de formación como sujetos de derechos ni acceso a una educación básica que haga, aunque sea mínimamente posible, su promoción como personas humanas.

Hoy tenemos comprovincianos que deben venir de los Departamentos más alejados y vivir en malas condiciones a la Capital porque si no están olvidados en sus lugares de origen. Otros, en barrios periféricos y no tanto, que ven crecer a sus hijos lejos de las aulas pero cerca de las esquinas donde se entremezclan la droga, el alcoholismo, el delito y en derredor de eso luchas muchas veces mafiosas.

¿Qué podemos hacer? Primero que nada, un verbo siempre repetido y nunca asumido: “Participar” en los partidos políticos, en  los clubes, asociaciones civiles, asociaciones de protección de animales, centro vecinales, parroquias, iglesias evangélicas o de otras creencias, cooperadoras, fundaciones y cualquier grupo humano que se anime sólo por la búsqueda de un bien para los demás.

Lo segundo es: “Conversar y Proyectar” y acá se trata de consolidar el compromiso de todos los que tuvimos más oportunidades en nuestra provincia, con la generación de un programa estratégico de desarrollo de La Rioja, donde el verdadero protagonismo en su producción lo tengan los actores que no son el Estado ya que es fuera de él donde muchas veces se identifican mejor las necesidades y soluciones y se pueden hacer aportes que verdaderamente sumen.

En definitiva, hacernos cargos de una vida en comunidad enfrentando con urgencia la inclusión de quienes ven alejarse cada vez más a sus familias de las oportunidades de progreso y comprometiéndonos con la definición de soluciones para que en diez años tengamos La Rioja mejor que  anhelamos para todos nosotros.-