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14/09/17

El trino de Daniel Moyano

Cuando le pregunté a mis amigos riojanos, donde quedaba la casa de Daniel Moyano cuando vivió en La Rioja, algunos no supieron contestarme, otros se aproximaron a algunas coordenadas por donde anduvo; pero hay muy pocos recuerdos de su paso por allí. Había llegado de Córdoba en 1959 junto a su mujer Irma Capellino y vivió hasta 1976, cuando tuvo que irse del país luego de estar detenido.


Por Carlos Liendro

Nació en Buenos Aires en 1930, un mes después del golpe de Estado del general salteño Felíx Uriburu, alias Von Pepe, quien destruyó varios años de continuidad democrática, derrocando  con ayuda civil- eclesiástico- militar a Hipólito Irigoyen. Vivió desde los cuatro años en Córdoba, pero no con sus padres. Pasó por algún reformatorio, casas de tíos y abuelos. De ahí surgen sus cuentos dirá Augusto Roa Bastos: historias de niños sufridos, maltratados por la violencia no solo física, todo ese mundo interior que supo proyectar. En 1959 aparece su primer cuento y coincide con su llegada a la provincia que describió desde sus entrañas: “La Rioja no es un lugar como algunos otros. No es una superficie tersa transitada de puntillas por personajes que se representan a sí mismos. Yo la veo toda desnuda, toda huesos y vísceras, invitándome a penetrarla, a sufrirla, lo que significa decir, la vida de sus gentes”.

Su biografía oficial, escrita más en España- donde en Oviedo tiene una calle que lleva su nombre- relata, que gracias al poeta Ariel Ferraro llega a La Rioja, esa provincia que lo hizo crear tantos cuentos y novelas. Se conectó al grupo ‘Calibar’ de cultura. Fue uno de los creadores del Conservatorio Provincial de música, formó parte como viola del cuarteto de cuerdas en la orquesta de Cámara del Conservatorio. Fue fundador del diario ‘El independiente’ y llegó a ser su codirector. También fue corresponsal de La Gaceta de Tucumán, La Prensa de Buenos Aires, La Unión de Catamarca. Vivió 17 años en ese ‘lugar en el mundo’. Allí nacieron sus hijos: Ricardo, Beatriz (fallecida a los cinco años) y María Inés.

Sus libros aparecieron en Argentina entre 1960 y 1974. ‘Artistas de variedades’ es de 1960, ‘El rescate’ de 1963; ‘La lombriz’, 1964; ‘El fuego interrumpido’, 1967; ‘Mi música es para esta gente’, 1970; ‘El estuche del cocodrilo’, 1974. Estos eran sus libros de cuentos. Su primera novela salió en 1966: ‘Una luz muy lejana’; luego vino ‘El oscuro’, 1968  y en 1974, su último libro publicado en el país: ‘El trino del diablo’.

El 24 de marzo de 1976 Daniel Moyano se encontraba en Córdoba, iba a inscribirse en la Facultad de Filosofía. Cuando volvió a La Rioja, la ciudad estaba tomada. Sabía por la cantidad de amigos que ya estaban detenidos, que lo iban a venir a buscar. Había sido amenazado antes por la ‘Triple A’ (una horda de asesinos sedientos creadas por ‘el brujo’ Lopez Rega), ya que capítulos de ‘El trino del diablo’ se leían por la radio. Ese libro narraba la represión política. El gobernador Menen le puso una custodia policial en la puerta, pero luego nada de eso sirvió. El 25 de marzo lo vienen a buscar por la mañana, mientras su hijo mayor está jugando en la puerta. Recordando esos tiempos cuenta, que él mismo les abrió la puerta, a los cuatro tipos que llegaron de civil. Les pidió que lo dejaran cambiar y buscar los documentos. Uno de ellos le gritó que no los iba a necesitar…En el cuartel a donde lo llevaron, se enteró que habían quemado todos sus libros junto a los de Cortázar y Neruda. El 24 de mayo lo dejaron en libertad. Pasó por Buenos Aires y salió para España junto a su familia. Atrás quedaban muchos recuerdos: la traducción de sus obras al inglés por medio de E. M. Francis; la obtención de la Beca Guggenheim, que le permitió enseñar en Universidades norteamericanas.

Recibió una cantidad de premios durante la década de los 80, ya en su exilio madrileño. El premio Kónex en 1984. En París, por 1985, recibe el Premio Juan Rulfo por el cuento ‘Relato del halcón verde y la flauta maravillosa’. En 1990 el Premio Boris Vian por ‘Tres golpe de timbal’. El 1 de julio de 1992 muere en España, a los 62 años.

Creo que interrogaba a mis amigos sobre dónde había vivido en La Rioja, porque una vez por Banfield (en el sur del Gran Buenos Aires) se pensaba poner una ‘placa recordatoria’ donde estaba la casa que habitó Julio Cortázar en su infancia, adolescencia y primera juventud. Esa casa fue comprada y luego tirada abajo para construir otro tipo de apartamentos. “La memoria es la verdadera realidad”, era una frase que aparece en un documental que vino a filmar de España, a Córdoba y La Rioja, antes de fallecer, recorriendo los lugares donde vivió. Un escritor cordobés afirma que Daniel Moyano vivió en la calle Corrientes 635 de la ciudad de La Rioja. Esa casa la hizo con sus propias manos y con el aporte de premios literarios que ganaba. Con parte del dinero de la Beca Guggenheim se compró el terreno de al lado al que utilizaba como quinta para sembrar y cosechar verduras y frutas. Recuerda, con mucho afecto esas charlas cuando  iba a La Rioja. Le decía que trabajaba como soldador, oficio que aprendió de un alemán que conocía poemas de Heine y Rilke: “lo leíamos en el fragor de los sopletes”. “Soy el plomero Moyano e intento ser escritor

Hace poco tiempo se reeditaron todos su cuentos, y así ahora se hace justicia con uno de los escritores más admirado por los autores del Boom Latinoamericano como García Márquez y Cortázar. Tal vez porque conocieron y premiaron su obra ‘El oscuro’, cuando fueron jurado del Premio Primera Plana, junto con Jorge Luis Borges. Moyano fue ubicado, por la crítica literaria, junto a Juan José Saer y Antonio Di Benedetto, como los tres escritores que fueron de la periferia hacia la metrópolis (uno venía de Santa Fé, el segundo de Mendoza).  Los tres tuvieron que irse del país. Daniel Moyano como músico, escritor y periodista, fue plomero, albañil y sembrador, tuvo un abuelo por parte del padre que nació en Olta, pero también otra raíz italiana. Como siempre la escritura es una forma de buscar la identidad.