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14/02/18

Uno de los cadetes internado necesitará un año para su total recuperación

Con 20 años de edad, Hernán Malla, oriundo de la localidad de Tama, fue parte del grupo de aspirantes a cadete que sufrió las torturas físicas que derivaron en su internación. “Con el tiempo tal vez nos acordemos y nos riamos de todo esto”, dijo el joven cuya recuperación le llevará un año y no abandonará su seño de ser policía..



En diálogo con Radio Independiente 99.1, Malla quien posiblemente recibe hoy el alta médico en el hospital Vera Barros, relató que “Si tan solo nos hubiesen dado agua y descansar aunque sea 5 minutos a la sombra no hubiese pasado lo que pasó. A nosotros nos jugó en contra las altas temperaturas y el hecho de no tomar agua”.

Consultado acerca de la terrible jornada que derivó en su internación, el joven contó “Me levanté a las 4 de la mañana entusiasmado para ingresar a una institución donde te vas a formar para ayudar a la comunidad. Desayuné ansioso y muy emocionado. Nosotros sabíamos que la instrucción iba a ser de esta manera pero nunca nos imaginamos que iba a terminar como terminó”.

Respecto al relato difundido en distintos medios sobre el maltrato recibido, el joven dijo “Que no nos dejaron tomar agua estoy de acuerdo, pero muchos dijeron que hubo agresión por parte de otro cadete y está en juego el futuro de cadetes que no tuvieron nada que ver. Nosotros tuvimos dos cadetes que eran modelos a seguir. Eran Brizuela y Carrión que en todo momento nos decían que teníamos que ser unidos. Ellos lo único que hacían era recibir la orden del instructor, efectuar un movimiento y nosotros imitar ese movimiento”.

En cuanto al fallecido cadete Emanuel Garay, Malla reflexionó “Lo vimos que estaba mal. En realidad no era el único. Había varios compañeros que estaban mal, se descompensaron, otros por el agua que habían tomado y vomitaban el agua esa. A Emanuel no me gustaría recordarlo en ese momento cuando él cayó. Me gustaría recordarlo cuando iba a rendir con nosotros, cuando charlaba, cuando  conversábamos”. 

En cuanto a sus expectativas a futuro, el joven expresó “Tal vez ahora digamos que la instrucción fue pesada pero con el tiempo tal vez nos acordemos y nos riamos de todo esto. Entré al hospital con una deshidratación, tenia la glucosa baja e insolación. De ahora en más tengo de recuperación un año sin hacer ningún tipo de deportes porque las fibras musculares están totalmente dañadas y al dañarse largaron una encima que tengo que tener en 120 y las mías llegaron casi a 25 mil. De la única manera que se bajaba es haciendo reposo y tomando mucho agua y ayer me dijeron que después de 9 días ya tenía 300 y hoy ya me voy de alta”, finalizó el joven que según aseguró mantiene firme su sueño de ser policía”.

 



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