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19/02/18

Los kurdos y el dictador Bashar al Assad unen fuerzas contra Turquía

Las tropas del régimen llegarán en las "próximas horas" a la región de Afrin para asistir a sus antiguos enemigos en la defensa contra la ofensiva lanzada por Ankara a finales de enero. "Nadie puede detener a nuestro Ejército", respondió el ministro de Exteriores turco Mevlut Cavusoglu.


Tras sellar un acuerdo con las milicias kurdas que se encuentran bajo asedio en el norte de Siria, las fuerzas leales al dictador Bashar al Assad entrarán en la región Afrin en la "próximas horas" para intentar frenar la ofensiva iniciada por Turquía, indicó la agencia oficial.

La inesperada medida, que une a las tropas de Damasco con milicias de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG, en kurdo), enfrentadas en la guerra civil, supone una escalada militar en el norte tras la invasión turca bajo el nombre de Operación "Rama de olivo" iniciada el 20 de enero por orden del presidente Recep Tayyip Erdogan.

"Las fuerzas populares llegarán a Afrin en las próximas horas para apoyar a sus habitantes contra el ataque del régimen turco", indicó la agencia oficial Sana, citando su corresponsal en Alepo.

Sana no dio detalles de quién participa en esas "fuerzas populares", aunque en el pasado el término se utilizó para designar a unidades irregulares de milicianos y no necesariamente al ejército regular sirio.

La región de Afrin, en el noroeste de la provincia de Alepo y rodeada por la frontera turca, está en manos de las Unidades de Protección Popular (YPG), una milicia kurdo-siria considerada como "terrorista" por el gobierno turco pero aliada de Estados Unidos en la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (ISIS, en inglés) en Siria.

El ejército turco, que a su vez cuenta con el apoyo de otra facción entre los rebeldes sirios agrupada en el Ejército Libre Sirio (FSA), está llevando a cabo desde hace un mes una ofensiva terrestre y aérea contra esta zona para expulsar a las YPG, a la que también considera un brazo del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), uno de sus enemigos.

El gobierno sirio acusa a Turquía de "agresión" en Afrin pero hasta este lunes nunca había dicho explícitamente que intervendría en la zona

En respuesta, el ministro de Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu, advirtió que "nada puede parar" la ofensiva.

"El régimen puede entrar en Afrin o no. Está bien si entra para expulsar al PKK/YPG. Pero si entra para protegerlos, entonces nada podrá pararnos, nadie puede detener al Ejército turco", dijo en una rueda de prensa en Jordania, retransmitida por medios turcos.

"Lanzamos esta operación para expulsar al PKK/YPG de Afrín. Siempre hemos respetado la integridad territorial de Siria", insistió el jefe de la diplomacia, quien además adelantó que tras Afrin las tropas turcas avanzarán sobre Manbij, otra zona controlada por el YPG.

En el complejo entramado de milicias y alianzas en la guerra civil siria, el régimen de al Assad y las milicias kurdas del YPG son las dos facciones más grandes, poderosas y que controlan el mayor territorio.

Ambas se encuentran técnicamente enfrentadas, ya que Damasco se propone recuperar todo el territorio sirio y las YPG buscan establecer una región autónoma en el norte del país, pero se las han arreglado para no entrar en combate, con excepción de algunos choques menores.

Por el contrario, Damasco se concentró en los últimos años en atacar a las milicias rebeldes del FSA, aliadas a Turquía, y lanzar armas químicas contra la población civil que levantó en 2011 contra el gobierno, así como también en expulsar ISIS, al sur del río Éufrates.

A esta situación se suma el hecho de que la coalición internacional liderada por Estados Unidos apoya a las YPG y a las Fuerzas Democrática Sirias (SDF) de la que forman parte, mientras que Rusia e Irán sostienen los esfuerzos del régimen sirio.