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19/02/18

Débora Pérez Volpin: No está dicha la última palabra

Los médicos más prominentes y los endoscopistas (que pueden ser cirujanos o gastroenterólogos) no quisieron hablar en público. Tampoco en privado. Nadie quiso.


La muerte de la periodista carismática Débora Pérez Volpin puso en vilo al país, en guardia a todos, y el asunto ya está en legales donde la familia que está relacionada a la medicina va a ir a fondo.

Pasen y vean...

"¿Y si tuvo una rotura de esófago con ese endoscopio semiflexible que porta una video cámara y una luz para iluminar y ver todo en otra cámara de televisión?, se preguntan otros que ya es la versión más fuerte difundida a último momento por compañeros de Débora de TN que son amigos de este columnista.

En mi twitter: @HectordLFuente lo informé al instante confiando en mis amigos periodistas y en cierta lógica ese siete de febrero, a horas de la conmoción informativa por la muerte aún inexplicable de la periodista y flamante diputada electa.

En El Independiente Digital la nota salió el 7 de febrero a la noche de la mano de la editora Analía Ferreira.

El profesor Sigal (hijo),  que hizo 130 mil endoscopias, fue un buen profesor mío en la Escuela de Medicina, por ejemplo, y quien desfiló por todos los canales y programas explicando y enseñando endoscopia, a propósito de este caso, como si fuera Telemedicina, que en La Rioja tiene en el médico Ramón Díaz a un cultor de las bondades telemédicas (una tendencia mundial que mezcla la tecnología, la ciencia y la salud). Con el pasar de las horas, Segal reconoció que existen las complicaciones en las endoscopías.

Otros médicos abonaban la teoría del infarto que si es de cara inferior puede dar síntomas digestivos en la afectación de la arteria coronaria derecha.

Hay más de 40 causas de dolor de pecho , a su vez, de causa digestiva como espasmos de esófago, reflujos severos de contenido estomacal.

Periodistas veteranos como Samuel Gelblung lo aseguraban .-según sus fuentes informativas- al curso del infarto en el cuerpo de Pérez Volpin, y un médico dietólogo como Cormillot lo sugería.

Pero Cormillot es comunicador y un buen tipo pero no es, estrictamente, periodista de salud. Periodista el que escribe (sobre todo) y busca el dato por doquier. En guardias periodísticas y a destajo llamando a sus fuentes, étc,  Y, el periodista de salud existe y se forma y conforma, por ejemplo, en la Sociedad Argentina de Periodismo Médico donde en la Asociación Médica Argentina una vez al mes se debaten distintos temas académicos ligados a este tipo especial y especializado de periodismo.

En EE.UU., por ejemplo, si un periodista científico miente a sabiendas puede sufrir prisión según el estado.

NO ESTÁ DICHA LA ÚLTIMA PALABRA

El servicio de Tanatología (Thanatos:en griego es  muerte) de la Morgue Judicial del Centro de Asistencia Judicial Federal emitió un informe macroscópico, es decir, de lo encontrado a simple vista, en el cual y en modo potencial dice que "estaría relacionado el cuadro a las maniobras instrumentales endoscópicas practicadas en la vía digestiva, y  dado el hallazgo de lesiones descriptas en esófago y en estómago, se aguardan los resultados de la anatomía patológica para dar mayores detalles respecto de la asistencia de perforaciones completas".

El cuadro aún no es concluyente, por ende. Es parcial. La carátula de la causa pasó de Muerte Dudosa a una más grave.

En sus conclusiones el informe remata con que " la causa de muerte de Débora Pérez Volpin determinada macroscópicamente ha sido: Congestión y edema pulmonar. Neumomediastino (que aire en el mediastino). Neumoperitoneo (es aire en peritoneo).

Traduciendo, y aquí está el quid de la cuestión es saber si las lesiones descriptas eran previas o, si, en cambio, fueron producidas en el procedimiento médico mínimamente invasivo al insuflar el aire.

¿La reanimación fue realizado de manera correcta..?

Al parecer, según informó el diario La Nación, en su edición de ayer, la periodista tenía el esternón fracturado y fracturas en costillas y una lesión en el ojo derecho así que el intento de reanimación fue enorme.

Se viene entonces la otra autopsia, la microscópica con la toxicología, los análisis bioquímicos e histopatología (o estudio de los tejidos) y puede tardar de 30 días a 45 días más.

En cualquier momento el fiscal puede empezar la indagatoria al endoscopista o a la anestesista.

La pregunta del millón ahora es: ¿fue un accidente ¿ o una fatalidad ¿ o una falla en el instrumental ¿ Sino que fue?

Mientras tanto, la psicosis colectiva generó la suspensión de cientos de estudios de este tipo en algo nunca visto.

POR HÉCTOR DE LA FUENTE

Periodista de Salud