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05/03/18

Disminución histórica del embarazo adolescente en Uruguay

En el año 2015 de cada 1.000 jóvenes de entre 15 y 19 años había 55 nacimientos, mientras que en 2017 la cifra cayó a 41, por lo cual Uruguay registra la mayor disminución de embarazo adolescente de su historia.


Luego del Consejo de Ministros del pasado lunes 26 de marzo, el ministro de Salud Pública, Jorge Basso, informó que “continúa a la baja la tendencia de la mortalidad infantil en nuestro país”.

En 2016 ese indicador fue de 7,9 cada 1.000 nacidos vivos y en 2017 cayó a 6,6. “En términos absolutos fallecieron 100 niños menos”, aseguró el jerarca de Salud Pública, y remarcó que es la cifra de mortalidad infantil más baja de la historia.

Asimismo, en dicha oportunidad Basso aclaró que “ello no obedece al incremento de los abortos terapéuticos ni a la interrupción voluntaria de embarazos”.

Disminución histórica del embarazo adolescente

Por otro lado, el secretario de Estado resaltó que también “el embarazo adolescente continuó disminuyendo”.

“Uruguay tenía guarismos muy altos, y en los dos últimos años se logró una disminución gracias a las políticas de salud sexual y reproductiva con métodos anticonceptivos”, subrayó Basso.

En tal sentido, El País indicó este sábado 3 de marzo que durante 50 años Uruguay mantuvo cifras de fecundidad adolescente “similares a los países africanos”.

Sin embargo, desde 2015, acorde a una estrategia política, “hubo una caída sin precedentes”.

“En 2015 de cada 1.000 mujeres de entre 15 y 19 años, había 55 nacimientos. Al término de 2017, hubo 41”, detalló el matutino en el marco de una entrevista al demógrafo Juan José Calvo.

En 2017 se registraron “4.044 nacimientos menos en Uruguay. Un tercio de esa baja se explica por los 1.214 nacimientos menos en la población adolescente”.

Si bien todas las mujeres en edad de ser madres están teniendo menos hijos, “en el país se nota una caída pronunciada del embarazo en adolescentes”.

En 2017 se registraron 43.005 nacimientos de los cuales 5.361 fueron de madres adolescentes.

De este modo, a la caída de la mortalidad infantil se suma una importante disminución del embarazo adolescente.