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12/03/18

8M: Una ola inmensa de mujeres en las calles

En medio de una alegría que contagiaba marcharon por las avenidas y coparon las plazas. Salieron por los derechos que supieron conseguir y por los que se siguen organizando. No fue solo – donde dicen que ‘Dios está en todos lados, pero atiende en Buenos Aires’- , fue en todo el país y como una conmemoración internacional se pudo ver- por las redes sociales- en varias partes del globo. Si algún retrógrado machista (de los que nuestro país está lleno, en lo ideológico, en lo racial, en los sacerdotes del patriarcado) pregunta por qué las mujeres tienen su día y por qué han parado se puede respo.



Por Carlos Liendro

1) paramos porque somos parte de una historia colectiva y universal. 2) paramos porque hacemos visible el mapa del trabajo en clave feminista y porque hemos tramado en asamblea alianzas transversales entre los distintos conflictos. 3) paramos porque exigimos aborto legal, seguro y gratuito. 4) paramos para defender nuestras disidencias sexuales de género. 5) paramos para decir basta a la violencia. 6) paramos para denunciar que el Estado es responsable. 7) paramos porque exigimos un Estado laico. 8) paramos y construimos el movimiento de mujeres como sujeto político.

Las opiniones de los que fueron a la plaza eran unánimes. Se veía solidaridad entre ellas, respeto, miles de jóvenes llenas de colores, banderas y pancartas de organismos de mujeres, de sindicatos y pocas de partidos políticos. El feminismo deberá estar por arriba de las banderías de los partidos políticos, pero no podrá en esta etapa, prescindir de ellos. Cuando uno recuerda que recién en 1947 la mujer accede al sufragio, se debe recordar que fue en gobierno popular, pero recién fueron décadas más tarde cuando se empezó a buscar la igualdad de legisladoras mujeres en el poder legislativo. Tuvo y van a pasar muchos cambios en la cultura del patriarcado. Lo novedoso es que distintas organizaciones han podido ponerse de acuerdo y eso se vio en la marcha:  la aparición de un nuevo sujeto político. Los que partieron de Plaza de Mayo convinieron que la encabezaran las mujeres despedidas del INTI, del Hospital Posadas, trabajadoras de diversos gremios. Esto volvía a demostrar que a partir de la segunda mitad del siglo XX, las mujeres comenzaron a ocupar un lugar más  importante en la producción. Fue una toma de conciencia mayor en la lucha por sus derechos y por ende en la distribución justa de la riqueza. Uno de los sindicatos más importantes de nuestro país es el de los docentes. Los datos dicen que son en su mayoría mujeres, y que son cabeza de hogar. Las crisis del 2001, lo demostró, cuando la mayoría de los hombres estaban desempleados, despedidos del modelo implantado en la década del 90.

En el 2017 hubo 295 muertes de mujeres en Argentina. Son cifras frías que recién en estos últimos cinco años se han empezado a registrar. Fue por los diarios, antes que algunas ONGs o espacios de ‘estudios del lugar de la mujer’, como se comenzaron a llevar datos. Hoy ya forman parte de serios estudios en instituciones, en universidades,  y los medios (principalmente la TV) en estos tiempos, ha dado más difusión al tema de la violencia contra la mujer. Lo que han logrado los programas del espectáculo es darle la palabra al pensamiento machista y narcisista de los actores, conductores, músicos de rock, que gentilmente hacían sus declaraciones y ‘acting’ de cómo debía tratarse a una mujer. Hasta ahí fue todo lo que repercutió, con una pantalla mostrando el número 144, para ayuda a cualquier mujer violentada. Cuando quisieron pasar al tema del aborto, en ese medio tan masivo de la imagen, se paró todo. No era conveniente- para los productores, que reciben la leche pauta del Estado- hablar de esos temas. Por eso algunos grupos plantearon que lo que lanzó al principio el presidente, era una ‘cortina de humo’, ya que luego se divulgó que si la ley salía, la iba a vetar. Esto no impidió que el jueves 8 de marzo las mujeres no tomaran su día como una fiesta, para solamente recibir flores o bombones. Siguen tomando conciencia que nadie- en esta cultura del patriarcado- les dará nada,  sino luchan organizadamente.

 



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