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02/07/18


Curiosidades del Congreso de Tucumán

El 6 de julio en sesión secreta Manuel Belgrano a su regreso de su misión diplomática, habló sobre el estado actual de Europa ideas que reinaban en ella, lo que pensaban en la revolución de las Provincias Unidas y las expectativas que podían tener estas de su protección..



Belgrano fue muy claro, dijo que aunque la Revolución de América había sido bien recibida en Europa, el desorden anarquía continuada en mucho tiempo obstaculizada la protección de aquellos poderes debiendo contar únicamente con “nuestras propias fuerzas”.

Dijo luego que todo había cambiado y que se trataba en el día “de monarquizarlo todo” que Inglaterra con su constitución de monarquía temperada había estimulado a las demás a seguir su ejemplo.

En la tercera parte de su exposición según Belgrano “la forma de gobierno más conveniente para estas provincias seria la de una monarquía temperada llamando la dinastía de los Incas por la justicia de restituir a la misma despojada inicuamente del trono”. En el cuarto punto Belgrano expresó que el poder de España era demasiado débil e impotente por la ruina en general a que la habían reducido las armas francesas y la poca probabilidad de que Inglaterra le auxiliase para subyugarnos. Y sobre el último punto de la venida de tropas portuguesas al Brasil era precaver la infección del territorio del Brasil y que el rey don Juan era sumamente pacifico y enemigo de conquistas, que las Provincias Unidas no debían temer.

 

Y llegó el 9 de julio “Este fue el día memorable destinado por la providencia para romper las cadenas que vergonzosamente nos ligaban al carro de la despótica dominación europea”. Queda expuesto en el número 6 de “El Redactor” el modo con que se expidió el Soberano Congreso en la declaración autentica de la independencia política de esta parte de la América del Sud, y las circunstancias gloriosas que se agolparon para llevar al cabo esta resolución, que esperaban con ansias los pueblos de las Provincias Unidas. No puede recordarse un momento este extraordinario suceso sin que se apoderen del corazón las más dulces emociones de ternura y de gozo.

Desde este día los hombres, libres ya de los grillos y cadenas que abrumaban su cuerpo y aun su espíritu, sorprendidos con la extrañeza de su nuevo estado se preguntan mutuamente como para asegurarse de su dicha: con qué es verdad que somos libres? Ah! Que cosa pudo sobrevenirnos mas interesante y lisonjera? Si tiempos atrás algún sabio, preciado de político, hubiera anunciado posible este raro acontecimiento, habrá sido escuchado como un fabulista aventurero, o un soñador antojadizo.

Unión, americanos; no perdamos por nuestras discordias esta preciosa joya que nos vino de lo alto”.

Inmediatamente de declarada la independencia en “El Redactor” se publicaba un largo artículo de opinión o de reflexión en el que hablaba del gobierno que tendría que adoptarse. Y decía: “Es forzoso darles una forma de gobierno que poniéndolos a cubierto de los resabios del antiguo que han sufrido, los precava también de los males a que conduce una libertad indócil, que no sufre el freno de la ley y mira con seño el dictamen reglado de la razón”. Y se ponía el autor a divagar sobre cómo podría ser esa forma de gobierno y hablaba que no había que copiar sino buscar “el mejor gobierno para los pueblos es el que se acomoda a su carácter, a sus intereses, al clima que habitan, a sus habitudes convertidas en principios y a una multitud de circunstancia que le son particulares” y decía más adelante que el gobierno a preferirse sería aquel “en que las propiedades son mejor protegidas en que cada particular puede exercer con más paz y quietud su industria y talentos, disfrutando de sus bienes con menos temor en que las barreras contra la opresión son mas fuertes e impenetrables”.

Vemos que esta cuestión de qué gobierno se tendría fue una significativa obsesión de antes mismo que se declarase la independencia y duró hasta la última sesión secreta a fines del 19.

El 12 de julio el presidente de la Asamblea luego de aprobada el acta especial de la independencia propuso se abriese el sello propio y peculiar del Soberano Congreso. El diputado Bustamante observó que no podría hacerse eso puesto que no había consenso en cuanto el gobierno que se tendría. Azevedo dijo que había que dar principio “a las discusiones sobre el más interesante punto de quantos pueden ofrecerse al Soberano Congreso, y hizo moción para que desde los primeros momentos en que fuese posible, se empezase a discutir la forma de gobierno que debía adoptarse, expresando por su parte que esta fuese la monárquica temperada en la dinastía de los Incas y sus legítimos sucesores” siendo sede del gobierno el Cuzco.

Se iniciaba de esta forma una larga  y discutida cuestión que llevaría a una serie de idas y venidas, discusiones y disparatadas.

El 15 de julio no más comenzada la sesión un ciudadano gravemente herido se había hecho conducir hasta la casa de la soberanía, solicitando se le permitiese presentar un memorial. Denunció “un violento atropello por parte de un militar que además de reñirlo de palabras lo maltrató con la espada, lo condujo preso a su quartel y le hizo propinar cien azotes”. Todo pasó a estudio. Como éste son incontables los casos de todo tipo que el Congreso de Tucumán tuvo que discutir y decidir y podemos afirmar que durante todos los años de existencia este congreso se convirtió en un verdadero “paño de lágrimas”.

Pero el congreso en esta sesión volvió a su objetivo fundamental, es decir la forma de gobierno que debía adoptarse. El diputado Oro dijo que era preciso consultar previamente a los pueblos y lo único que se podía hacer era dar un reglamento provisional. “Y que en caso de procederse sin aquel requisito a adoptar el sistema monárquico constitucional, a que veía inclinados los votos de los representantes, se le permitiese retirarse del Congreso declarando ante quien debía verificar la renuncia de su empleo”. Fue Oro sin duda el primero (después, bastante después, seguirían varios) que se opuso abiertamente y con firmeza a la idea de instituir un gobierno monárquico diciendo que sino se consultaba al pueblo él se marcharía.

Fue continuo también como lo demostraría otra posterior sesión la implementación de un pomposo ceremonial en el que los diputados y las autoridades juraban y perjuraban su adhesión a la independencia siendo los primeros los integrantes del congreso y luego una larga ristra de obispos, prelados seculares, eclesiásticos, monjas, etc. El día 19 fue el tema de cuál sería la forma de gobierno.

“Esta sesión destinada para tratar sobre la forma de gobierno que debía adoptar el país, empezó a petición del diputado Medrano, por la declaración del orden (de las tres designadas á las materias que se tratan en Congreso) á que correspondía la presente; y resuelto que al primero, en que para haber sanción se necesita un voto sobre dos terceras partes de sala plena, pidió la palabra el diputado Serrano, y habiendo analizado las ventajas é inconvenientes de un gobierno federal, que aseguró había deseado para estas provincias, creyéndole el mas á propósito para su felicidad y progresos, añadió que en la actualidad, después de una seria reflexión sobre las circunstancias del país, la necesidad del orden y la unión, la rápida execucion de las providencias de la autoridad que presida la nación, y otras consideraciones, creía conveniente la monarquía temperada, que conciliando la libertad de los ciudadanos y el goce de los derechos principales que se reclaman por los hombres en todo país libre con la salvación del territorio en lo lamentable de la presente crisis, traía envuelta en sí una medida convenientísima al mismo objeto, que expondría oportunamente; todo lo que apoyó en varios fundamentos.

El señor Azevedo renovó su moción para que se adoptase la forma monárquica en la dinastía de los Incas, dando los fundamentos en que estribaba su modo de pensar; al que accedió el diputado Pacheco.

 

Sesiones secretas subsiguientes trataban de temas de poco interés pero el 19 de Julio en sesión secreta se estableció que dado que se debía pasar al ejército el Acta de Independencia y la formula del juramento de ella después de las expresiones “sus subcesores y Metrópoli se agregase y de toda otra dominación extranjera”. Pues de esta manera de sofocaría “el rumor esparcido por ciertos hombres malignos de que el Director del Estado, el general Belgrano y aun algunos individuos del Soberano Congreso alimentavan ideas de entregar el país a los portugueses”.

Era cuestión en esos días parece que importante los enfrentamientos entre Rondeau y Belgrano algo que preocupaba a los congresistas.

 



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