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06/09/18

Una expedición científica por los Llanos a fines del siglo XIX

El 2 de noviembre de 1886, el jefe del Departamento topográfico de La Rioja, ingeniero Eugenio Equer eleva un amplio y pormenorizado informe al ministro general de Gobierno, sobre los resultados de la expedición que una comisión de esa repartición efectuara a la zona sur de la provincia, relevando aspectos geológicos, hídricos y demás..



El viaje

“La comisión –comienza el informe– desde su salida de La Rioja el 15 de Julio de 1886 hasta su llegada a Ulapes el 22 del mismo mes, sólo hizo el viaje indispensable para llegar hasta dicho punto, dejando para la vuelta los estudios detallados de la región atravesada; procediendo, sin embargo, desde ya, a un reconocimiento general del país”.

Habla luego que al pasar por la Hedionda de Abajo, inspeccionó un pozo que el año anterior había cavado una comisión de ingenieros de la Nación. “El referido pozo está en perfecto estado de conservación. Interrogados los habitantes acerca del uso que hacían del agua de este pozo, contestaron que ninguno, porque su agua es salada, y sin embargo esta agua no es más salada que la que usan habitualmente, y el análisis hecho de ella, prueba de un modo evidente que es buena para el cultivo”.

El informe se refiere luego a un pozo obstruido en Chamical en pleno centro del poblado y va dando razón pormenorizada de parajes, arroyos, pozos y demás que va encontrando en el camino a Chamical, Olta, Catuna.

“Entre Olta y Catuna el camino atraviesa una cantidad de pequeñas lomas que son los contrafuertes de la Sierra Alta y cruza varios arroyos que siempre tienen agua, de los cuales el más importante es el conocido con el nombre de Río de Ansulón”. Tras describir nacimiento y curso del mismo, anota: “A pesar de hallarse el lecho de este río casi enteramente obstruido por la arena, a la altura de la población de Ansulón, después de un curso de cerca de 4 leguas, este río da aún 609 litros de agua por segundo”. Y tras referirse a su paso por Ambil, Chelco, Pozo Cercado, anota el paraje El Mosquito, estancia en donde el agua se halla a una profundidad de 2 m 50 en un espacio de 4 cuadras cuadradas aproximadamente. A una distancia como de 10 cuadras al Sur Este del Mosquito, se halla el pueblito del Abra donde se encuentra el pozo surjente del señor Don F. Luque”.

Y anotemos estos dos nombres: El Mosquito y Francisco Luque el cavador del primer pozo artesiano de La Rioja y el país.

Geología

Uno de los aspectos significativos de esta expedición de estudio es el que destaca al estudiar las Sierras de las Minas y el establecimiento minero Miraflores. Así las minas Vieja, Río Negro, Chorillo, Mellijas, San Pedro y Petrona son estudiadas en sus diversas conformaciones estableciendo una meticulosa tabla de las leyes de los minerales en cancha donde destacan el cobre, el oro y la plata, según lo estudiado y trabajado por el ingeniero Hunicken de Chilecito, que decía: “El que suscribe, ha fundido hace tres años, en es establecimiento Miraflores que está dotado con un magnifico horno de reverbero una cantidad aproximada de dos mil y tantos quintales de minerales, explotados todos de las diferentes minas mencionadas. Todos estos fueron ensayados por él mismo y en seguida apuntó la ley de ellos”.

Sin embargo, don José Apolinario Tello, hizo construir un horno para fundir el mineral en el pueblito llamado el Establecimiento; pero después se vio obligado a suspender sus operaciones, pues el beneficio no alcanzaba a cubrir los gastos.

De lo que antecede no se debe concluir que los criaderos metalíferos de la Sierra de las Minas no sean explotables, puesto que el análisis de los minerales prueba su riqueza como ley, pero sí que estas minas no darán resultados sino cuando sean trabajadas por sociedades que confíen los trabajos a directores competentes; y esto no podrá tener lugar hasta que exista en esta región un Ferrocarril que, teniendo sus beneficios asegurados por la agricultura, pueda ofrecer a las empresas mineras tarifas bajas.

Minas abandonadas, emprendimientos fracasados y nadie, en realidad, preocupado por el tema.

Aguas y agricultura

A su paso por Chamical, Olta y parajes intermedios la Comisión nos muestra en su informe el abandono, la miseria de poblaciones carentes de todo y la principal carencia, el agua, está ahí a muy pocos metros de profundidad, pero nadie se preocupa mucho de buscarla.

Pero donde realmente la Comisión se mostró sorprendida fue al llegar a Catuna de la que afirmó que “es a no dudarlo, el lugar privilegiado, la tierra de promisión de la parte de los Llanos que la Comisión ha cruzado”. Y ¿por qué tanta admiración? “Es imposible –dice– imaginarse un territorio más maravillosamente colocado para los trabajos agrícolas. La tierra vegetal tiene allí un espesor que varía de 0.80 hasta 2.00 metros y su fertilidad parece increíble, las aguas superficiales y subterráneas se encuentran en todas partes.

El Ansulón es un verdadero río cuyo lecho por desgracia ha sido invadido poco a poco por la arena, y que aún a pesar de este obstáculo da aun una cantidad considerable de agua. En sus orillas en el punto en que se inclina hacia el Este, se ven los restos de un trabajo ejecutado hace años por el padre de don Juan Llanos, trabajo destinado a traer las aguas del río hasta la Pampa de Catuna por medio de un dique y un canal después de haberlo hecho cruzar tres filas de lomas, esta obra rudimentaria, hecha contra todas las reglas del arte, es completamente inútil en cuanto a sus resultados. La Comisión tiene conocimiento que Don Juan Llanos tiene la intención de emprender nuevamente esta obra, y cree de su deber oponerse enérgicamente, pues nadie tiene derecho para cambiar el curso de un río salvo el Estado.

Y dirá más adelante: “En cuanto a la tierra, su fertilidad es sorprendente, las higueras y las pocas cepas que existen en las quintas de la población, denotan una exuberante vegetación; los pastos silvestres, aun en la orilla de las sendas y caminos, estaban floreciendo a la vuelta de la Comisión. Cepas plantadas en los primeros dias de setiembre, al fin del mismo mes tomaban ya raíz y empezaban a salir de tierra. El poco pasto artificial que cultivan los habitantes es esplendido  “…” Antes se cultivaban allí el olivo y el algodonero con buen éxito y cuando se pregunta a los habitantes por qué han desaparecido: “Porque no nos hemos dado la pena de cuidarlos”, contestan con la mayor tranquilidad. En todas partes se encuentran restos de cercos a cada paso, lo que parece indicar que generaciones más vigorosas o más activas que la actual han vivido allí, entregándose a la agricultura”.

Y el informe es lapidario en sus conclusiones sobre Catuna: “Este territorio en el cual, con un poco de cuidado, crecerían a maravilla el trigo, el maíz, el olivo, el tabaco, el algodonero, la papa, la morera, las legumbres y toda la variedad de árboles frutales, es completamente inculto, y Catuna que debería ser el centro de una región cubierta de plantaciones limítrofes, no tiene recursos de ningún genero, es tributaria de las provincias limítrofes, y no tiene sino apariencia de vida propia, debido a los rebaños que viven errando en sus montes sin cuidado de ninguna clase, sin previsión y que, a pesar de ser tan desatendidos y debido únicamente a los hermosos pastos que allí abundan, dan una raza estimada hasta en la Provincia de Córdoba”.

Y sigue caminando y anotando la Comisión y similares paisajes y tierras feraces se les presentan a la consideración y así, afirma sentenciosa: “Un país en que la naturaleza ha prodigado sus dones a favor del hombre sin que este quiera hacer nada en favor de ella”.

Casi al Sud del Valle del Quemado se halla la Laguna. La Laguna es un vasto deposito acuoso natural rodeado de lomas a pique de un acceso difícil, es alimentada por un ojo de agua situado a unos cien metros al Oeste y cuyas aguas van a perderse en la llanura pasando por una quebrada inaccesible. Esta Laguna tiene la forma de una elipse cuyo eje mayor tiene cerca de 300 metros, su profundidad máxima en el centro es de más de 5 metros y en sus orillas varía entre 1.60 y 2 metros. Sus aguas son salitrosas pero sin embargo buenas para beber y excelentes para los trabajos agrícolas; basta para cerciorarse de ello ver la vegetación lujuriosa de las lomas que la rodean. Las plantas, los árboles ostentan un color verde que hacen de esta comarca, uno de los más hermosos cuadros de la naturaleza que se pueda imaginar.

Un hecho notable hay que señalar y es la existencia de una considerable cantidad de pescados del género Dorado, que viven en el fondo de sus aguas en la paz más profunda, no habiendo tenido jamás los habitantes la idea de que el producto de la pezca podría hacer una feliz variación para su eterno asado”.

Y camina que te camina observando la generosa naturaleza casi en estado puro, con agua de distintas características, con posibilidades de lo mucho que puede dar si fuera trabajada por manos laboriosas, pasa por Ambil, pasa por la estancia del Pozo cercado y arriba a El Mosquito, que en definitiva es adonde el autor de éste trabajo histórico quería llegar, pues es aquí, justamente, donde se habría implementado la primera colonia agrícola de La Rioja unos pocos años después, hacia 1895. Veamos lo que dice la Comisión sobre éste paraje: “En el Mosquito, un ojo de agua junto a la casa habitación da el agua para la estancia, pero está en tal estado de abandono que no da la décima parte de lo que debería dar.

Además, un poco más al Sud, es un espacio como de 4 cuadras donde quiera que se cave se encuentra agua a 2 metros, 2.50 como máximo; esta agua es dulce y solo es utilizada para el consumo de uno que otro miserable rancho edificado en ese lugar. Por fin, a menos de 2 kilómetros al Sur de este ultimo punto se encuentra la poblacioncita del Abra, colocada en la entrada del valle del mismo nombre y que fue uno de los objetivos principales del viaje de la Comisión a los Llanos”.

Y es aquí, justamente, en la existencia de agua en abundancia residiría la razón principal de lo que tiempo después marcaría (o intentaría marcar, más bien) un antes y un después en el desarrollo de los Llanos riojanos: el asentamiento de la primera colonia agrícola riojana con súbditos alemanes.

“Es en este punto que un trabajador, tan modesto como enérgico ha resuelto por fin el gran problema de los pozos artesianos que tanto interesa a este país.

El pozo artesiano de Luque

La Comisión destaca en su informe que uno de los principales objetivos de su largo caminar pos los Llanos era comprobar in situ las bondades del pozo artesiano cavado por el vecino Francisco Luque que era, sin duda, de capital importancia para aspirar a tener un desarrollo sustentable y estable de los Llanos, en cuanto estaría asegurado el suministro abundante y no estacional del agua. y afirma, solemnemente: “En una quebrada, a la entrada del valle del Abra, situada entre la cima de Ulapes y la Sierra de Minas al Nordeste del pueblo de Ulapes, ha sido resuelto el problema de los pozos artesianos que tanto interesa a la República Argentina.

Durante la gran seca que asoló estas campañas de los Llanos de 1880 a 1884, Don Francisco Luque desesperado al ver su hacienda perecer de sed, demostró una energía digna de los mayores elogios; a pesar de las dificultades con que tuvo que luchar, consiguió cavar un  pozo, venciendo la gran dureza del terreno, y la falta de útiles y herramientas aparentes para llevar a cabo una obra de esta naturaleza.

Después de haber atravesado una capa de terreno que tiene un espesor de 3.28 metros de tierra vegetal, el Sr. Luque se encontró con una roca muy dura compuesta de granito y mica negra. No por eso se desalentó, pues atacó la piedra con la barreta y la pólvora.

A los 14.60 metros de profundidad, es decir después de 11.32 metros de trabajo en la roca viva, la barreta de la cual se servia se hunde de repente, y al instante, surge un chorro de agua de tal fuerza y poder que el peón se vio obligado a abandonar sus herramientas y apenas si alcanzó a salir del pozo, pues el agua subía tan aprisa como él mismo; por desgracia estaba ausente en ese momento Don F. Luque, y los peones se descuidaron de tomar las medidas necesarias en un caso semejante; la consecuencia que era de preveer no tardó en realizarse, la tierra del orificio constantemente impregnada de agua no tardó en desmoronarse formando en el fondo del pozo una capa de barro de un espesor de 6.75 metros; pero la fuerza del agua era tal, que a pesar de este obstáculo, consiguió atravesarlo y siguió subiendo hasta el orificio  y corriendo en seguida por el campo inmediato.

Esto sucedía en el año 1882; desde entonces el agua ha conservado siempre su mismo nivel a pesar de no haber caído una gota de lluvia en los dos primeros años”.

Tras realizar una serie de controles y mediciones, se decía finalmente: “El resultado obtenido permite pues afirmar que el pozo del Sr. Luque es un verdadero pozo artesiano, y que es alimentado, no por infiltraciones superficiales, pero sí, por una poderosa corriente subterránea”.

Un resumen un tanto discutible pero tajante

 “De lo que precede se puede concluir que si esta inmensa zona de la Provincia conocida bajo el nombre genérico de los Llanos, no produce absolutamente nada ahora, no hay que atribuirlo a la esterilidad de su suelo, sino a la holgazanería de sus habitantes, los que confiados en la fertilidad de su país, sin aspiraciones como sin necesidades, no se preocupan de buscar el bienestar que solo el trabajo podría proporcionarles”.

“Es menester –se dirá más adelante– que los Llanos despierten del letargo en que están sumidos y hacerles participes del movimiento progresista que empuja a las demás provincias con gran rapidez hacia delante: En una palabra es preciso civilizarlos.

Para conseguir esto, sólo se nos ocurre un medio y es el establecimiento de colonias, tanto particulares como del Estado que, introduciendo el elemento extranjero en esta rica comarca, le permita al fin ocupar el puesto que le corresponde”.

Pide que esto se haga no “con precipitación y sin método”, pero llama la atención  sobre un tema difícil como es “la exclusiva propiedad del agua que algunos habitantes pretenden arrogarse en virtud de sus títulos.

Hay mala interpretación de la ley o bien existe un derecho real. La resolución de esta cuestión solo es del resorte del Poder Legislativo. En caso afirmativo, es decir, en el caso de que la propiedad absoluta fuere reconocida, a nuestro juicio es P.E. debe ser munido de poderes suficientes para que le permitan proporcionar a los trabajadores este elemento de civilización por excelencia a medida de sus necesidades, y que así ya no se reproduzca este escándalo que un extranjero, poco al corriente de las leyes o costumbres del país, compre un terreno, una acción en una merced y que el día en que quiere trabajar, aquellos que se pretenden o son dueños del agua, pueden rehusársela obstinadamente, aun en caso necesario con el concurso de las autoridades, cuando ellos mismos, o no saben o no quieren sacar provecho de ella.

Esta es sin duda una de las razones principales que, en todo tiempo han impedido a los trabajadores venir a establecerse en esta Provincia pues estaría siempre a la merced de habitantes que pueden tener el derecho de destruir en un instante el trabajo de muchos años”.

 

 

 



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