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21/10/18

Roxana Paz estudió Educación Especial para ayudar a su hijo no vidente

Hoy se celebra el Día de la Madre y Roxana del Valle Paz compartió a este matutino una historia de superación digna de ser relatada para homenajear a todas las mamá que con amor y dedicación se esmeran por progresar y sacar a sus hijos adelante. Ella estudia en el nivel superior y su hijo en la secundaria y ama la música. Ambos se complementan..



Roxana es madre de tres hijos varones. A los 20 años tuvo su primer hijo, Leandro quien padece ceguera y junto a él aprendió a dar batalla a las adversidades y luchar para que sea integrado como cualquier otra persona. Es empleada municipal y está próxima a recibirse de profesora en Educación Especial con orientación en ciegos y disminuidos visuales.

El Independiente en la búsqueda de una historia, de un testimonio que refleje la misión de ser madre, surgió esta experiencia que no solo busca reivindicar la fortaleza  y el valor de una mamá para sacar a sus hijos adelante sino también que intenta a abrir un espacio de concientización ante una sociedad donde el término “inclusión” se ha convertido en una palabra fácil de pronunciar pero difícil de accionar.

“Luego de 10 años tuve dos hijos más. Cuando nació  Leandro, era muy joven y estuve internada por ruptura de bolsa por lo que nació prematuro a los siete meses con un kilo 600 gramos. A los 31 días de nacido, estábamos esperando el alta y nos comunican que debíamos derivarlo con urgencia a Córdoba porque tenía retinopatía del prematuro y nosotros no teníamos idea de lo que eso significaba” recordó ese momento y agregó “la urgencia nos llevó a viajar, le hicieron una cirugía con láser pero ya era tarde y no se podía hacer nada, por lo que Leandro tiene ceguera total”, inició relatando la madre.

“Cuando te enterás que estas embarazada una proyecta cosas con su hijo y nunca imaginé tener que pasar por todo esto, mucho menos con 20 años. Pasé de tenerlo internado a llegar a Córdoba para que te digan que tu hijo va a ser ciego”, continuó describiendo Roxana.

Del mismo modo señaló que “en ese momento  sentí que se me venía el mundo abajo, uno tiene incertidumbre de ser madre primeriza pero nunca estas preparada para este tipo de situaciones y los miedos son otros. En ese momento me enojé mucho con Dios, por toda la situación que debía pasar, lloraba estaba muy mal y me preguntaba por qué a mi. Pero la misma vida te va mostrando que hay cosas peores y que podemos salir adelante de lo que te está pasando y que eso depende de uno”.

“Cuando fuimos al Garraham en busca de otros diagnósticos, de otras respuestas y soluciones, en realidad íbamos en  busca de una cura, la cual no existía. Pero aún así uno, como mamá  agota todos los recursos y te tranquiliza saber que uno hizo todo lo que estuvo a su alcance para conseguir una solución, solución que no existía. Cuando llegamos a ese hospital nos dijeron lo mismo, lo que ya habíamos escuchado anteriormente. Me senté un minuto y vi pasar niños con barbijos, otro con un tubo de oxígeno para poder respirar y vivir. Esas situaciones son las que me llevaron a entender que Dios me presentó eso para que vea que tenía a mi hijo con vida y que debía pelear”, comentó.

 “Luego de ese momento me levanté y caminé hacia una capilla que se encontraba en el hospital y fui a pedir perdón por ese enojo, por ese resentimiento y prometí seguir adelante, que no iba a bajar los brazos para sacar a mi hijo adelante, para que  lleve una vida normal, como cualquier otro niño”, dijo la madre con una voz quebrantada.

Roxana comentó que “la tarea no fue fácil, salí a buscar ayuda para que Leandro sea integrado como un alumno más. Al comienzo la integración era una prueba piloto, se nos cerraron muchas puertas y algunas veces nos decían que sí iban  a incluirlo pero cuando llegaba el momento te volvían a tu hijo a una escuela especial, y él no avanzaba. La psicóloga me dijo que él tenía que ir a una escuela pública para recibir educación como corresponde, no tenía problemas de aprendizaje, solo es ciego, y para mi todo eso fue una lucha”.

“Todas las etapas de su integración fueron difíciles, todos los días se presentaba un desafío nuevo, había profesores que no conocían el problema del alumno y se hacían un mundo de que no iban a poder trabajar y ellos mismos te ponían barreras o sea que la lucha era doble o triple” aseguró la mamá.

Pero a su vez admitió que “Leandro sólo me fue demostrando que él era capaz, se esforzaba mucho por hacerme el trabajo más liviano y lo está demostrando todos los días”.

Aprender de un hijo

La vida está hecha para aprenderla, y  sobretodo aprovecharla. No existe en el mundo un libro, un instructivo o una guía que  indique cómo ser mejores padres o madres. Solo los valores y el amor por un hijo alivianan el camino y esa  delgada línea de diferencia,  según la madre la marcó Leandro.  “Él es muy perseverante, me enseñó el “sí se puede”, y hoy sueña con ser músico, el quiere ser un exitoso músico y tiene el apoyo de todos nosotros, de sus abuelos y toda la familia”, dijo.

Muchos creen que la lucha de una madre solo se basa en criar a un hijo. Lo cierto es que  Roxana demostró con el tiempo que ella podía dar aún mas por su hijo y por todos los niños que deben afrontar situaciones parecidas. Es por ello que decidió estudiar el Profesorado de Educación Especial con orientación en ciegos y disminuidos visuales en el  Instituto de Formación Docente Continúa “Dra. Carolina Tobar García”.

“Me pasó que cuando Leandro era chiquito lo llevaba a diversos centros e institutos,   pero me daba cuenta que no era realmente lo que necesitaba por lo que veía que él necesitaba más ayuda  y me tuve que encargar yo de eso. Empecé asesorarme de cómo lo podía ayudar en la casa, qué adaptaciones necesitaba. Pase del interés de ayudarlo a ser parte de mi rutina y fue apareciendo mi vocación de a poquito”, narró orgullosa la mamá.

Además expresó que “este año me recibo, estoy realizando las residencias. Creo que los tiempos de Dios son perfectos, él está próximo a terminar la secundaria y yo a terminar la carrera y tenemos el sueño de poder trabajar juntos en esto. Él me dice cuáles son las necesidades de una persona con disminución visual y yo busco la adaptación para esa necesidad y trabajamos en eso”, planteó emocionada.

También indicó que “mi tarea es trabajar desde el lugar del otro, ponerse en esa situación me va a permitir a mi a  crear estrategias y ayudar. Acá hay muchas cosas que no se hacen y que faltan, uno camina por las calles y se da con los comercios que colocan los carteles por medio de la vereda sin pensar en el otro, las cuales están destruidas, y son impedimento para transitar con personas que tienen alguna discapacidad”.

“Hay muchos chicos que no logran independizarse porque justamente es todo un proceso de entrenamiento de mapas mentales que se deben crear y la verdad que no se trabaja sobre eso, por lo que me interesa mucho aportar mis conocimientos para que estos jóvenes puedan incluirse a la sociedad como corresponde. En la actualidad  se ha ido actualizando muchas herramientas, hay software y aplicaciones que agilizan mucho el trabajo, el braile es importante pero han surgido otros recursos para ampliar la comunicación”, aseguró Roxana.

 

Un apasionado por la música ----recuadro

 

Durante la entrevista, Leandro estuvo sentado al lado de su madre, expectante a que llegara su turno para hablar y contar sus experiencias. Con una camisa  a cuadros de color roja y lentes oscuros, Leandro marcaba una presencia al estilo Rock and Roll, es que es un apasionado por la música,  tiene 19 años y está próximo a terminar la secundaria.

“Me entusiasma la música, estoy trabajando en un álbum propio con canciones escritas por mi y recibo la ayuda de Sebastián Arias músico de La Rioja. Desambulamos por diversos ritmos, entre ellos el jazz, soul, blues que para nosotros es una música experimental, una música distinta. Hace tiempo inicié haciendo música electrónica con percusión, luego escuche temas de Charly García y me encantó su estilo musical”.

“Creo en mi y creo que tengo un don con la música, es mi cable a tierra y gracias a eso me puedo desarrollar. Ahora estoy tocando este instrumento que es un multipad que es una batería electrónica y con eso hago música” agregó el estudiante.

 

Mirar hacia adelante

 

Tal como lo expresa la psicopedagoga Liliana González, “mirar y ver no es lo mismo. Ver es una cuestión del ojo mientras que la mirada se construye en el encuentro con el otro, juegan los sentimientos, las emociones. Es por eso que muchas historias de amor empezaron con una simple mirada, como la de una madre con un hijo”.

Si bien Leandro tiene la incapacidad de ver, sabe percibir muy bien al otro y por más paradójico que sean sus palabras sostuvo que “mirar a mi madre es mirarme a mi mismo, ella hace mucho por mi y por todos,  es por eso que uno busca hacer lo mismo”.

Sin dudas, hablar de la mamá para un hijo, muchas veces se torna algo difícil más aún cuando hay una grabadora de por medio sin embargo Leandro utilizó la fluidez de sus palabras y expresiones para describir que “mi mamá es un ejemplo de vida, es quien me acompaña y me apoya en todo lo que decido hacer”.

“Pasé por muchas escuelas, por muchos centros de aprendizaje y este último año lo estoy culminando en la Pío XII. Mi relación con mis compañeros es normal, la discapacidad no es un impedimento para poder relacionarme con ellos. Cuando termine la secundaría me gustaría ayudarla a ella, dice Leandro  señalando a su madre, y además afirmó que “quiero seguir incursionando con la música, me encantaría aprender  a tocar piano, así que voy a estudiar música”.

Asimismo el joven sostuvo que “me gustaría decirle a otras personas que están atravesando esta misma situación u otra que se animen, sueñen, luchen por lo que quieren porque todo se puede, solo hace falta animarse. Obstáculos tenemos todos, eso es una realidad y cada uno debe seguir adelante y remar como pueda,  creo que no se deben permitir dejar de soñar. Todos en algún momento nos frustramos y entramos en un quiebre emocional, pero en mi siempre está el mirar hacia delante”.

Al finalizar Roxana dirigió un saludo para todas las madres riojanas en especial a la suya “hay muchas madres que luchan para salir adelante. Cuando llega un hijo uno espera que vengan situaciones normales pero la verdad que estas circunstancias de la vida por algo surgen, veo muchas mamás que tienen sus hijos con alguna discapacidad y salen adelante y luchan para que ellos tengan una vida normal. Mi mamá y mi papá son mis pilares y si no fuera por ello yo no podría seguir estudiando”.

Por su parte Leandro también saludó a la madres y dijo que “mis abuelos son muy importante para ambos nos ayudan mucho a los dos a construir y concretar nuestras actividades que son nuestros sueños, es por eso que le deseo un feliz día a mi abuela” concluyó el artista.

 



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