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30/01/19

La salud de los presidentes (1era parte)

Este columnista y corresponsal conoci贸 a un par de presidentes en actividad, a ex presidentes y a diversos m茅dicos presidenciales.



Desde 1993, cubro la estratégica información periodística sobre la salud de los diferentes presidentes para diversos medios de comunicación nacionales y locales.

Es interesante la intersección entre medicina, ciencia, salud y política moderna observada y analizada con fundamentos y desde un ángulo histórico. Se sabe que, nosotros, los periodistas también somos los cronistas de la historia, en su primer versión.

Veamos las implicaciones en la salud política de la República que latio siempre al compás de la salud física y mental de sus mandatarios.

Es cierto que el general Juan Perón, en 1974, se hubiera salvado con un triple bypass aortocoronario?!

Ni siquiera tuvo Perón, un cateterismo coronario diagnóstico, como para al menos saber, el estado de sus milimétricas arterias coronarias. Algunos de sus médicos repiten que dichas técnicas no existían por entonces en el país. Pero eso no es cierto. El bypass estaba en Argentina, desde 1971, en el Sanatorio Güemes, y el cateterismo coronario desde 1966 en ese mismo mítico sanatorio.

El entorno del tres veces presidente justicialista electo, de seguro, pensó que: "no había nacido el cirujano capaz de operar" al carismático político y padre del justicialismo vernáculo. Lo mismo le sucedió a De Galle en Francia, ese héroe de la 2da guerra mundial.

 Lo mismo pensó el legendario Albert Einstein, quien falleció pero de un aneurisma de aorta. Fue luego de una discusión en el despacho del célebre cirujano vascular y pionero, Michael De Bakey, de origen libanés, en EE.UU. Evidentemente, no fue un caso de inteligencia emocional del genial físico teórico de la relatividad, quien no quiso operarse pero por motu propio.

Volviendo a nuestro país, de la muerte de Perón al golpe de estado del 76, el paso fue milimétrico.

Yendo a 1982, lo de Malvinas también se explica por un motivo de salud.

El teniente general Galtieri (del arma de ingenieros, que por lo general, no llegan a ese rango tan alto) asume luego que, al general Viola, aduciendo motivos de salud, se lo desplazara. Fue el viejo truco de "enfermar" a un político o presidente para sacarlo de circulación. Viola estaba enfermo del corazón, pero no era para tanto. Una disputa médica entre un publicitado cardiocirujano que indico bypass a Viola en 1981, y un cardiólogo clínico que le indicó solo tratamiento médico al presidente de facto: selló la suerte de Viola, en esa feroz interna política en la cúpula militar (1981-1982) y el intento aventurero de Malvinas fue una obvia consecuencia de los desesperados intentos castrenses de obtener perpetuidad en el poder.

Continuará la columna en su segunda y última parte con la secuencia de la salud de los presidentes en el retorno a la democracia.

 

 

 



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