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20/05/19

"Los riojanos somos resultado de la mezcla de sangres indígena, española y africana"

En un nuevo aniversario de la Fundación de la Ciudad de todos los Santos de la Nueva Rioja, el historiador y secretario de Cultura, Víctor Robledo, habló sobre su investigación “La Rioja Negra”, una visión histórica distinta, sobre el pasado de La Rioja, con la presencia de habitantes negros del África que llegaron como esclavos y que se quedaron para siempre mestizados con indios y españoles. “Los riojanos somos el resultado de esa mezcla de sangres y de costumbres”, sostiene el historiador.



Por motivo de cumplir hoy el 428° Aniversario de la Fundación de la Ciudad de Todos los Santos de la Nueva Rioja, Medios El Independiente entrevistó al historiador y secretario de Cultura, Víctor Robledo, sobre su libro “La Rioja Negra”, que contiene una investigación sobre la presencia en la provincia de negros del África, que llegaron a la provincia como esclavos, y la influencia a partir del mestizaje con los indígenas y los españoles para la conformación del riojano actual.

La primera edición del libro se presentó en el 2010, después de tres años de investigación y, al poco tiempo, se agotó. En año pasado, el historiador presentó la segunda edición del libro, que tiene prologo del escritor e historiador Miguel Bravo Tedín.

En el libro, el escritor, en una primera parte, habla de la llegada de estos esclavos desde el África al Norte Argentino, en la América Española y en el Río de la Plata, la discriminación por origen y sangre, los oficios y presenta algunas historias de personajes que se destacaron en la sociedad. En la segunda parte aborda la presencia negra en La Rioja, en la que también cuenta historias de mestizaje en La Rioja Colonial: familias, políticos y militares que tenían estos esclavos, las tareas que realizaban, la presencia en las órdenes religiosas. También  presenta  una síntesis, pueblo por pueblo, sobre la presencia negra con datos del padrón general de 1975.

El riojano hoy

En el libro “me preocupó resaltar estos tres ingredientes que hacen la conformación del riojano hoy. Primero, llamarles la atención de que tenemos una fuerte raíz indígena, que muchos  descendemos de los primeros habitantes, antes de la  llegada de los españoles. La Rioja estaba antes de la llegada de los españoles, porque  parece que a partir del 20 de mayo de 1591 nace La Rioja, pero ya había pueblos con organización política, social, económica y religiosa que fue cortada abruptamente en su desarrollo por la llegada y la conquista de los españoles. Por otro lado, si bien es cierto que comenzó el mestizaje entre españoles y los pueblos originarios, también vinieron esclavos, que a partir del  siglo XVI comenzaron a ser comercializados a distintas partes del mundo, principalmente a América para explotar las tierras del nuevo mundo; eran habitantes del África, comúnmente llamados esclavos, negros, y a La Rioja llegaron muchos y  en un momento fueron mayoría. Es el tercer ingrediente que va a conformar lo que es el riojano hoy”, expuso Robledo.  Y añadió:  “Los rasgos  de los  riojanos son de estas tres raíces, tanto indígena, española como africana”.

Marcada presencia africana

El historiador resaltó que en 1814 eran mayoría lo habitantes traídos del África: “Había un  47 por ciento de descendientes originarios donde podíamos incluir los negros que no habían sufrido el mestizaje, lo mulatos que eran un resultado del blanco y el negro, los ambo que era una mezcla de lo que es el hombre o la mujer originaria y el indio, una mezcla, un mestizaje muy importante que se daba”.

Y remarcó que de esa descendencia “un 47 por ciento tenía descendencia africana, un 30  por ciento, indígena, y el resto de españoles, blancos. Fue muy importante la presencia negra, ellos llegaron a las casas de las familias principales, cumplieron principalmente un rol doméstico, no como en otros lados como Brasil, Colombia y Ecuador, donde hay colonias muy importantes de gente de color, que se conformaron en guetos, donde estaban  juntos, realizaban trabajos rurales en grandes propiedades y se iban reproduciendo entre ellos”.

“Herencia indígena y africana”

Robledo contó que en el caso de La Rioja fueron adoptados como una pieza muy importante para el funcionamiento de las casas: “Eran caros para esa época, los esclavos, y pasaron con el tiempo a ser como un integrante de la familia, cumplían tareas muy importantes, el amo se olvidaba de esas tareas, porque estaba exclusivamente encargado el esclavo. Eso favoreció el mestizaje, que fue lo que en definitiva borró para siempre esos rasgos puramente africanos y que hoy perviven en los riojanos. Uno mira el rostro de los riojanos y se da cuenta de que no somos de piel oscura porque el sol es fuerte, sino porque tenemos alguna sangre indígena y africana”.

Por ello, Robledo sostiene que de los africanos “heredamos el color morocho y de los indígenas, que eran cobrizos, otro color de piel y se fueron mestizando”. En el libro señala que negros “puros” que vinieron del África en el tiempo de la colonia a este territorio ya no existen, pero dejaron además un abundante legado: “Palabras y expresiones verbales, ritmos y danzas, coloridas leyendas, influencias gastronómicas y cultos religiosos”.

Para el historiador, la presencia africana fue muy marcada en toda la provincia, “hasta el  Siglo XIX La Rioja (Capital) era solamente el núcleo de donde residían las casas principales, las familias principales y las autoridades políticas, pero toda la actividad  económica estaba en el interior de la provincia, es ahí a donde ellos fueron. Incluso en la cuestión minera también tuvieron que ver, pero no dieron mucho resultado. Uno recorre los Llanos en 1795 y encuentra en cada paraje africanos puros o algún africano como integrante de ese núcleo pequeño porque Los Llanos en ese momento no eran conglomerados importante sino estancias, puestos”.

Ordenes religiosas

Robledo señaló como dato curioso que los que más tuvieron esclavos fueron las órdenes religiosas. “Más de 2.000 habitantes tenía la provincia y había más de mil esclavos, y la gran mayoría los tenían las órdenes religiosas. Los Jesuitas cuando son expulsados del territorio español en 1766 dejaron 278 eslavos, solamente ellos, si sumamos los que tenían los Franciscanos, que era una cantidad importante; los que tenían los Mercedarios y los Dominicos, daban una población bastante importante de eslavos  en la provincia”.

Cuando fueron expulsados los Jesuitas, los 278 esclavos fueron rematados, “es muy curioso ver algunos expedientes que encontré en el Archivo General de la Nación. Por ejemplo algunos esclavos jóvenes, de entre 15 y 30 años, eran los más caros porque eran los más saludables. De ahí había gente anciana que bajaba el precio, algunos no valían mucho, pero otros tenían su valor por el oficio”, relató el historiador.



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