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09/02/21

La alternancia en el poder

La ciencia política define a la alternancia en el poder como: “la posibilidad de permitir una pacífica alternancia en los líderes y partidos políticos que ejercen el poder político.” Tal posibilidad es propia de la democracia representativa, que mediante elecciones libres, permite que el cambio de gobierno, siga los mecanismos previstos en las leyes y la Constitución expresando la voluntad general.



Por Jorge Reinoso Rivera- Periodista

Las legislaciones suelen imponer, sabiamente, la limitación temporal de los mandatos por ejemplo, cuatro años u ocho años, ya que de esta forma se garantiza una sana manera de gobernar de nuestros líderes políticos. La alternancia política no solo implica cambios de personas o partidos políticos en el poder, sino también es un proceso que permite reforzar la confianza en las instituciones electorales y políticas de las democracias representativas.

Sobre todo, en sistemas que se encuentran en el desarrollo y consolidación de reglas democráticas, como es el caso de nuestra joven democracia en Argentina.

También es necesario que una sociedad este educada cívicamente y de esta manera pueda exigir el recambio de cada gobierno y evitar de esta forma el vicio de una continuidad ininterrumpida de líderes políticos en los gobiernos que, nacen democráticamente y terminan siendo un “feudo medioevo”, ya que es sabido que “el poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente”.

Es importante señalar que la permanencia excesiva de un mismo partido, y más aún, de una misma persona, en el ejercicio de las altas magistraturas políticas conlleva la mayoría de las veces un desgaste que termina perjudicando a  las instituciones de la democracia y transforma a un líder elegido democráticamente en autoritario, el cual apela, para cimentar su poder, al nepotismo, que es el trato de favor hacia familiares o amigos, a los que se otorgan cargos o empleos públicos por el mero hecho de serlo, sin tener en cuenta otros méritos y que sirven como eslabones de corrupción durante sus mandatos. Estos líderes rechazan la alternancia simplemente por el hecho de que están convencidos de que el poder de un gobierno les pertenece y la mejor forma de preservarlo es manteniendo a la mayoría de los ciudadanos sumidos en la ignorancia, por lo tanto, la educación pública no es prioritaria en estos gobiernos.

La madurez de una democracia se apoya en buena parte en la alternancia pacífica en el poder y en el traspaso no traumático del gobierno, eso significa cuando un gobernante entrega sus poderes reales y simbólicos (banda y bastón de mando) a otro ungido por el voto popular. En América latina sobran ejemplos de figuras que apelaron a cualquier recurso para perpetuarse en el poder; en ocasiones con un éxito que terminó siendo relativo a la luz de las convulsiones políticas que no tardaron en desatar y llevando miseria y sufrimiento a sus pueblos.

 

La peligrosa adicción en que se transforma el apego al poder debe encontrar eficaces remedios en un sistema republicano. Cuando por alguna razón las constituciones no contemplan mecanismos para evitar la perpetuación de una persona en la más alta magistratura, suele ser sano que la ciudadanía tome plena conciencia de la importancia de la alternancia como elemento consolidador de la vida democrática transformándose su voto en una herramienta indispensable de alternancia del poder.