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01/04/21

La Mirada

Las Pascua es un momento de regocijo interior donde se suele reflexionar sobre la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús como maestro de la paz y la buena nueva. Una figura en el momento de la pasión es Pedro, que lo niega 3 veces y sin embargo Jesús le deja una misión; apacienta mis ovejas.



El Pueblo Judío también celebra la Pascua (Pésaj) como una de sus principales fiestas en la que recuerdan de la liberación de la esclavitud de Egipto a través del Mar Rojo conducido por Moisés. Para ambas religiones varían estas fiestas entre fines de marzo y fines de abril cada año, dependiendo del calendario que empleen los máximos referentes de cada iglesia.

La palabra Pascua aparece en latín como "pascha", y en el hebreo pesáh (Pésaj en español) según la Real Academia Española, significando básicamente “ paso o salto”. Es decir en ambos caso la libertad, liberación, resurrección, dar ese paso, ese salto que nos conduce a otro estadio mejor.

En este tiempo me di la posibilidad de conocer un poco más de cerca el retrato de San

Pedro, el Príncipe de los apóstoles. Si, el mismo que negara a Jesús tres veces como señalan los Evangelios y quien sería la piedra angular de la iglesia.

La familia de José Manuel Díaz, sus hermanos y su esposa Silvia Parisi tiene la responsabilidad de continuar con un mandato histórico que se esfuma en la niebla del tiempo para fijar una fecha exacta de esta orden familiar. Todos los 29 de junio celebran las Fiestas en honor a al Santo, actividad que vincula a toda la familia, devotos del Santo y la comunidad del Barrio Ferroviario.

José abre las puestas de su casa para presentar un cuadro de 40 x 35 cm aproximadamente donde se observa la imagen en lápiz o carbonilla y comienza señalando -Mi abuelo Bernabé Palacio vivía en Puntas de Los llanos y se casó con mi abuela Julia Oliva de Palacios que residía en el Paraje Verde Olivo., ubicado por ruta 25. Él traía un baúl con sus pertenecías el cuadro del Santo. Doña Julia Indaga sobre el mismo, ahí le cuenta que es de tradición familiar, que lo había heredado, y le cuenta la veneración que tenía su familia al respecto. Entonces la abuela lo toma como una señal y dice que el año siguiente continuaran con esa tradición de honrar al santo (…).

Me muestra un recorte del desaparecido Diario El Sol que lleva como título El Velatorio de Un Santo. Este medio entrevistó el día 29 de junio de 1.977 a Doña Julia Oliva de Palacio quien relataba el peregrinar del cuadro, que fue traído desde Salta y tenía más de 250 años de acuerdo al testimonio, rezando el articulo (…) desde el Barrio Ferroviario hasta la Catedral condujeron una imagen española de San Pedro en una estampa que dataría del S. XVIII.

Años anteriores el transitar de la procesión era a pie del Paraje Olivo Verde hasta la Iglesia Catedral con el Santo en andas, al regreso los esperaba el brindis que consistía en chocolate y bizcochuelo para recuperar energías y calentar el cuerpo por el frío de la estación. Iniciaban a las 6 de la mañana, regresaban al medio día con la alegría de haber cumplido, la paz en sus corazones que meditaron entre rezos y cantos durante la caminata.

Como todo santo que se lleva en andas se lo suele vestir con flores,” antes eran plásticas y ahora son naturales (…) mi abuela solía llamar a la novena tocando un bombo en la puerta de su casa para reunir a los vecinos y dar inicio a los rezos. Todavía conservan el librito gastado y amarillento de las oraciones del novenario que se recitaban que data aproximadamente del 1890, fue tipiado y encuadernado respetando la escritura original, evitando con ello manipular el original.

El "himno " se lo canta a capela, es "un gozo - acota el entrevistado- que todavía conserva términos castizos y culminan en O u R con rima consonante elevando y sosteniendo la vocal que luego cae estrepitosamente volviendo a un ritmo llano o monótono."

Este gozo se va adaptando con el paso del tiempo y es importante un registro para evitar cambios en su entonación en las generaciones futuras. (…) “Cada vez que la familia le canta al santo durante la novena y los 3 días posteriores suenan en mis oídos la voz de mi madre, abuela, tíos, recordándome ese transitar desde mi niñez hasta ahora.”

La ornamentación del lugar es importante y trae la impronta de sus ancestros, manteniéndose hasta el día de la fecha. En medio de la pobreza la familia "colocaba sábanas en las paredes y techo del rancho para hacer más decoroso el lugar”. Se mantiene las estrellas, dispersas en el techo de sábanas o lienzo, confeccionadas en papel brillante, y algunas de ellas forman una cruz en la sabana que sirve de fondo para engalanar el retrato del Santo. La luna también es protagonista y su presencia como de las estrellas reflejan la orientación en el tiempo, por ello se respeta la fase en la que está el satélite en esos 9 días para representarla colocándola en la escena. Llaman la atención los pañuelos de colores, bordados, lisos, que penden del techo haciendo referencia a las lágrimas de arrepentimiento que Pedro derramó cuando el gallo cantó por tercera vez. Otro mandato insoslayable otorgado por la abuela, y no menor en la fe, es confesarse y comulgar antes de iniciar la novena para estar en gracias con Dios especialmente él o la responsable que le tocara asumir ese año la fiesta del patrono.

El papel donde está plasmada la imagen se va deteriorando con los años, incluso hasta se va achicando sus dimensiones, perdiendo símbolos que hacían a la obra. El Santo tiene un rostro apacible, donde se observa la calidad del artista que lo plasmó en el trazo del cabello, cejas, barba y la mirada sostenida de unos ojos luminosos que parecen seguir a quienes se paran frente al cuadro. Es una mirada que parece escudriñar el alma, tal vez dada por la mano experta en este arte o por la fe que trasmite desde su atalaya celestial. Lleva la túnica con pliegues y bordados, un manto cubriendo su hombro derecho, sostiene con ambas mano la Biblia, engarza en su dedo pulgar la llave y en la mano izquierda una pluma para escribir. De fondo se puede apreciar un gallo parado sobre una pared mirándolo fijo. -Había una escalera elevada al cielo detrás de él, y se deterioró la hoja perdiendo con ella esa imagen. -Agrego José.

La fiesta es la ocasión para encontrarse con toda la parentela y amigos, durante las 9 noches y los 3 días posteriores, para agradecer a La Santísima trinidad y al homenajeado por todos los favores recibidos que van desde soluciones en temas de vivienda, sanaciones, recuperar la salud, protección ante momentos de desgracias, encontrar lo extraviado, fortalecer la fe, entre otros.

Desde 1986 se encuentre en custodia de José y hermanos, quienes habilitaron un cuaderno donde se registra quien se encargara de vestir al Santo y ornamentar el año próximo. Acceder a una fecha o turno para cumplir con este acto devocional y sublime implica paciencia en medio de tanta demanda.

Ante mi pregunta ¿Quién seguirá con esta tradición el día que ya no estén en este plano? La respuesta cargada de fe no se hizo esperar

  • ¡San Pedro se ocupara de eso!