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26/07/22

De Héroes a Traidores

Nuestra historia tiene cantidades de héroes, que han sido traicionados en el siglo XIX; pasando al olvido, como Juana Azurduy ó Martín Miguel de Guemes (que por suerte en el siglo XXI fueron reconocidos), pero hay otros que no han podido salir del limbo, y pasaron de ser héroes a traidores. Este es el caso de Santiago de Liníers. A los historiadores les gusta marcar lo sincrónico y diacrónico de los acontecimientos.



Por Carlos Liendro

 

Pude ver un documental (que está por internet) sobre ‘el héroe de la Reconquista’. Estas historias son para ser comprendidas en cómo funciona el poder político del momento y como las fuerzas exteriores (imperios de ese tiempo) influyen directamente en las condiciones de la región. Y son tan actuales en la medida que se entiende los personajes que intervienen y esas fuerzas van siempre ocultas. Varios datos que han investigado en el documental nos permiten ver de otra manera los hechos. Por una lado una entrevista a un descendiente de Liniers que vive en España y es el albacea de sus documentos (cartas, blasones, escritos); entrevistas a historiadores (que aportan datos de investigación) y luego lo que sabemos. Pero el sabor que nos queda de este hombre que luchó por el rey y fue fusilado en Cabeza de Tigre- Córdoba, el 26 de agosto de 1810, por el Ejército al mando de Castelli, por orden de la Junta de Buenos Aires, es que fue fiel la Corona.

Uno de los nuevos datos contundentes era, que Liniers (nacido Francés como Jacques Liniers) se habría contactado con un intermediario con Napoleón. O para aclararlo mejor. El mismo Napoleón, luego de las ‘Invasiones inglesas’, envió un emisario para ‘tantearlo’ y ver si se ponía a su servicio. Había enviado armas por barco, que estaban en un puerto de la Banda Oriental. Liniers recibe a este representante de Napoleón, siendo en ese momento Virrey de la Corona española. Todo esto generaba desconfianza y algunos sectores ya no estaban conformes con el ‘héroe’, de quien decía q  ue complotaba contra el rey; Santiago de Liniers  había sabido armar y enfrentar a los ingleses en las calles de Buenos Aires, para luego crear batallones según sus sectores sociales, luego de la huida del Virrey Sobremonte.

Otra de los datos históricos, es que tuvo un fuerte enfrentamiento con uno de los más poderosos ‘exportadores’ del puerto de Buenos Aires. Hasta llegó a estar detenido y torturado, para luego salir libre. Jacques de Liniers había nacido en Francia, y llegó al Río de la Plata por 1788 (aproximadamente). Ya su hermano, otro marino y comerciante, estaba instalado con negocios de ultramar para la corona en la capital del Virreinato del Río de la Plata (creado en 1776). Con quienes había tenido el conflicto, que lo había llevado a la detención a Liniers, era con Álzaga (quien lo había denunciado). En ese tiempo era una competencia comercial, y era una forma de quitarlo del camino, sabiendo que no era ciudadano de la Corona. Pero los historiadores hoy afirmar que Santiago de Liniers, había jurado por la Corona y por España, había luchado (en la reconquista) y murió por el rey (cuando lo fusilaron), por eso está enterrado en España con honores. Lo que se conoce como ‘la asonada de Alzaga’ es una serie de movidas para desplazarlo como Virrey,  buscando cualquier situación política, pero haciendo intervenir al ejército. Estas comenzaron en 1808 y 1809. Al mando de ese ejército estaba ya Cornelio Saavedra y un abogado desconocido en ese momento, pero que representaba los intereses comerciales de Inglaterra: Mariano Moreno. Finalmente en 1809, llegará un Almirante de España, Hidalgo de Cisneros, que será último virrey por esta región. Lo que nos deja este período poco conocido, es como los actores que fueron más importantes en Mayo de 1810 ya estaban en las disputas del poder. Hoy se sabe más quienes juraban por el rey detenido por Napoleón (en esta cuestión del vasallaje y de la entrega al extranjero) y quienes tenían otro modelo para administrar el poder. Llevará 70 años de guerras intestinas, entre federales y unitarios, para organizar una República. Lo de tener claro un ‘modelo’: entre construir un país justo y ser una colonia, aún sigue en disputa.