Con todo el coraje, Del Potro sumó una nueva victoria
Se sobrepuso al cansancio para ganarle en tres sets al portugués Joao Sousa. Su próximo rival, el japonés Taro..
Transpiró y pegó de lo lindo durante dos horas y 27 minutos para ganarle en la noche del domingo a Novak Djokovic. Al que no pierde con nadie. Al que se fue llorando de Río de Janeiro por su sueño trunco de colgarse el oro. Descansó tan poco que asustaba, ante el despropósito de hacerlo jugar alrededor de 15 horas después, con humedad y calor. Y sin embargo Juan Martín Del Potro dio otro paso en los Juegos Olímpicos, al superar por 6-3, 1-6 y 6-3 al portugués Joao Sousa y avanzar a los octavos de final en Río de Janeiro, donde se medirá contra el japonés Taro Daniel.
Apostar al saque, no desesperarse en los peloteos largos a su revés y aplicar la potencia de su derecha en cada momento posible fue el plan de juego de Del Potro, quien por momentos lució agotado. Le vino fenómeno llevarse el primer set, aflojó en el segundo por lógica y apretó las clavijas de su experiencia en el tercero. El medallista de bronce en Londres 2012 va por más...
Cuando el partido estaba igualado 1-1, se detuvo por unos minutos hasta que la policía se llevó a un hincha argentino del estadio. Estaba en la platea media, con la camiseta celeste y blanca. Y se fue provocando y juntando los dedos en un montoncito, diciéndoles a los brasileños que tenían miedo. ¿Miedo de qué? Pero la idiotez no podía superar al deporte que se venía.
Volvió el tenis, pero no justamente el de Del Potro, porque Sousa le quebró para 2-1 con un juego agresivo y sin que el argentino pudiera imprimirle peso a su derecha. Y la gente deliró. Pero no tardó mucho en emparejar las acciones, porque el primer break point que tuvo, luego de un error no forzado por un revés paralelo del europeo, lo aprovechó para el 2-2.
“¡Vamos, Delpo, vamos, ponga huevo, que ganamos!”, bajó de las tribunas, con el “¡Deeeeelllpooooooo!” tradicional. Con un ace a 197 kilómetros por hora, el tandilense dijo presente en el quinto game, aunque terminó jugando puntos más largos de la cuenta para adelantarse 3-2. Sus caminatas lentas, su cabeza gacha entre la toalla, su mirada perdida... Eran gestos de cansancio inequívoco.
Daba la impresión de que jugaba a media máquina y controlaba cada golpe con el mínimo esfuerzo posible. El horno corporal no estaba para bollos a las 15 y en la silla no había ni una sombrilla que los cubra. La organización quedó en off side, claramente.
Mirá también: Enorme victoria de Del Potro ante el número 1 del mundo
Llegó el octavo game, Del Potro devolvió bien, se bancó peloteos y Sousa hizo todo lo posible por perder su servicio. Cometió doble falta y 5-3 para el argentino. Con un ace a 208 kilómetros por hora arrancó tranquilo el tandilense, se puso 30-0 con un drop al que Souza llegó con lo justo pero la mandó a la red, clavó el 40-0 con otro ace a 205 km/h y el 6-3 también fue son su tercer ace en el game. Adentro el primero.
Seguía muy metido en el partido Del Potro, pero el primer juego del segundo set fue para Sousa cuando el viento le jugó una mala pasada y enganchó la pelota. Dos aces y una derecha cruzada ganadora lo adelantaron 40-30 y con un passing se llevó el segundo game para el 1-1. Pero entonces llegaron el bajón físico, los 14 errores no forzados y sólo 13 puntos a su favor en todo el set. Por eso lo perdió 6-1 sin miramientos.
Borrón y cuenta nueva en el tercero. No había otra posibilidad. Iba el clima de tensión se palpaba en el estadio olímpico. Del Potro recuperó el poder de la derecha y, con él, se contagió y contagió a los hinchas, que estaban aplacados después de su ausencia en el segundo set. Ver su puño cerrado como antes en cada festejo de los puntos animaba a ilusionarse.