
La docente Claudia de la Puente habló sobre la distinción que obtuvieron los alumnos del Colegio Parroquial José Manuel Estrada de San Blas de los Sauces, que llevan adelante una actividad solidaria con el "Roperito Misionero del Estrada"..
Claudia de la Puente contó a Radio Independiente 99.1 la loable tarea solidaria que llevan adelante los alumnos que pertenecen al 3er y 4to años del Colegio Parroquial José Manuel Estrada de San Blas de los Sauces.
La docente recordó que por primera vez, el Premio Abanderados distingue a un Joven Abanderado, categoría especial creada para reconocer y difundir el ejemplo de argentinos menores de 18 años que trabajan para los demás.
En ese sentido destacó que, entre varias postulaciones, Ashoka Argentina eligió a Milagros Aumada, una joven riojana que representa a varios alumnos del Colegio Parroquial José Manuel Estrada de San Blas de los Sauces, que llevan adelante una actividad solidaria con el "Roperito Misionero del Estrada".
Con solo 16 años, Milagros lidera el Roperito Misionero, donde recolecta, selecciona y arregla ropa para después donarla a familias de su pueblo, San Blas de los Sauces.
De la Puente recordó que Milagros comenzó el proyecto a partir de una consigna en una clase de su colegio, el José Manuel Estrada, sumando a muchos de sus compañeros de curso en ese proyecto que terminó formando el Roperito Misionero.
Según relató Claudia de la Puente el día viernes 18 se compartirá la historia de los jóvenes riojanos en la emisión del mediodía del noticiero del Canal 13 de Buenos Aires y el lunes 22 será la gala de premiación.
“Todo comienza con lo que ellos llaman "ir a misionar": los chicos recolectan indumentaria, calzado y alimentos de las casas de distintas familias de la localidad, contándoles su proyecto para que más personas se sumen a dar un aporte a los más necesitados”, explican desde la organización.
Asimismo cuentan que “Mili y sus compañeros se organizan para arreglar y clasificar las donaciones en su tiempo libre” y que “para ello, cuentan con un espacio cedido por el Colegio en el que pueden guardar y ordenar todo lo recaudado”.
“A pie, en auto o en bicicleta, recorren parajes a lo largo de la ruta 40 charlando con las familias para atender a sus necesidades. Llevan un registro de los pedidos más urgentes para poder volver a traerles lo que les falta. Así, superan el aislamiento geográfico y crean un vínculo afectivo tan importante como la ayuda material que prestan”, destacan.