Adolescentes de vacaciones solos: cuándo dejarlos
Es un tiempo de crecimiento y reacomodamiento tanto para los hijos como para los padres..
La adolescencia es una etapa de cambios importantes, de profunda complejidad y conmoción en el cuerpo propio, en la imagen, en el lazo con los padres y con los otros. El tránsito de la adolescencia también impacta en los padres, quienes a veces suelen olvidar su propio tiempo adolescente. Y es que sus propias experiencias teñirán la posibilidad o no de acompañarlos.
El adolescente oscila entre la dependencia y la separación, a veces se muestra como “superado”, más allá del bien y del mal. Pero también se mueve entre deseos de independencia y temores del pasaje a la autonomía, miedos que ahuyenta actuando y no pensando.
Las vacaciones de los hijos adolescentes solos suelen representar para los padres una vivencia teñida de conflictos y/ o temores. No siempre se experimentan con alegría y disfrute, ni como una oportunidad de acompañarlos en la aventura de la emancipación. Es importante aprender a transitar ese tiempo y ese escenario, que se repetirá durante varios años.
A veces las dificultades están centradas en las diferencias de criterios entre ambos padres, acerca de si es el momento adecuado o no, si el lugar elegido es el correcto o no, a lo que se suman los miedos y las dudas vinculadas a la falta de supervisión de los adultos. Los cuestionamientos más frecuentes son si va a poder desenvolverse solo.
De vacaciones solos, los chicos dejan de estar bajo el control paterno. Así, se cae la ilusión de que si están con los padres están seguros. Se activan temores vinculados al no saber en qué lugar se encuentran, si es seguro o no, con qué dificultades se encontrarán, con qué tipo de personas, el temor a las eventualidades del azar, de cómo se van a comportar en grupo (los padres no siempre conocen a los amigos de sus hijos), si van a tener conectividad o no (hay chicos que viven el estar conectados como una limitación de su libertad, mientras que para otros es la forma de dejar a los padres tranquilos).
No hay una edad establecida y uniforme para todos, los padres autorizarán la salida pensando en las características y el tiempo subjetivo de cada hijo en particular teniendo en cuenta la personalidad y el deseo de cada uno. A veces los adolescentes se prenden en un programa vacacional porque el grupo de pares lo ha decidido, sin estar plenamente convencidos.
*Stella Maris Rivadero. Psicóloga, docente y supervisora de la Institución Fernando Ulloa.