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Córdoba: Quedó huérfano dos veces y busca a su madre biológica

Alejandro Patel es un cordobés de 24 años y uno de los Jóvenes Sobresalientes 2016 en Argentina. Su historia de superación personal es ejemplo para muchos..



A pesar de haber quedado huérfano por segunda vez a los 13 años cuando perdió a su madre adoptiva, Alejandro Patel se reveló como un estudiante y docente brillante al punto de ser elegido uno de los Diez Jóvenes Sobresalientes del 2016 en Argentina, pero este año afronta un desafío del todo diferente: encontrar a su madre biológica.
 
Si bien la vida de este cordobés de 24 años es hoy más o menos igual a la de muchos de sus compañeros universitarios; su historia de superación personal sirve de ejemplo para muchos, y así lo entendieron los organizadores de las charlas TED, que convocan como disertantes a portadores de ideas inspiradoras, de las que participó el año pasado.
 
Es que las cosas no fueron fáciles para Alejandro Patel desde la misma infancia compartida con la Isidora, empleada doméstica que lo adoptó como madre soltera, allá en el Chaco, y se pusieron peor durante su adolescencia, cuando su mamá del corazón falleció de manera abrupta a los 60 días de haberse mudado ambos a Córdoba, donde esperaban iniciar una nueva vida tras haber perdido todo en su Saenz Peña natal.
 
A pesar de tantas pérdidas, Alejandro siguió combinando trabajo con estudio a contraturno, consiguió una beca y gracias a su esfuerzo y la solidaridad de muchos de sus docentes y preceptores que lo ayudaron al punto de llevarlo a vivir con sus familias, pudo terminar la secundaria como abanderado y comenzar la universidad.
 
"Mi madre biológica trabajaba como empleada doméstica en Buenos Aires, pero me fue a tener a Chaco para que su familia no se enterara", explicó a Télam Alejandro.
 
Durante la internación post parto, la casualidad hizo que en la cama de al lado se encontrara la cuñada de Isidora, a quien le ofreció entregarle el niño.
 
"Mi tía le dijo que no podía, pero le preguntó a otros de mi familia y mi mamá Isidora se animó a adoptarme", contó.
 
A Alejandro le cambia la voz cuando se refiere a Isidora, de quien dice que "fue la mujer más maravillosa que me regaló la vida" que "hizo todo para que yo pudiera seguir estudiando".
 
Con el esfuerzo de su madre y la ayuda de vecinos solidarios, el joven fue creciendo hasta que a los 13 años llegó el primero en una serie de cimbronazos en su vida, cuando su mamá se quedó sin trabajo y perdió la casa donde vivían.
 
Isidora, "que no era de reclamar", decidió que "empezarían de nuevo" en la ciudad de Córdoba a la que llegaron sólo "con un bolso cada uno".