
La catedrática, doctora Susana Quiani, realizó en Chilecito un crudo diagnóstico de la situación que atraviesa una persona cuando ingresa al mundo de las drogas..
“Una vez que empezó, no para más”, funcionan “un títere” y la droga “los maneja como quiere”. Además entran en depresión y pueden llegar al suicidio.
Con vasta experiencia por su trabajo en hospitales, clínicas y la Universidad Nacional de La Plata y diversos reconocimientos, la dictó una charla en esta ciudad, donde brindo una visión más “terrenal” de las personas que acceden al mundo de las sustancias prohibidas.
La disertación incluyó análisis de la edad de inicio de consumo, consecuencias y síntomas reflejando una realidad que ya se vive en Chilecito. Precisó que las estadísticas marcan la de 8 a 11 años, para iniciarse pero muchos lo hacen antes. Hay que tener en cuenta que “una vez que empezó no para más y las consecuencias son tremendas, sea la sustancia que sea y por eso hay que reforzar la tarea” de prevención “porque si ya está consumiendo, ya llegamos tarde”.
En cuanto a las consecuencias señaló que llega un momento en que no pueden controlarse “lo veo en el consultorio del hospital, en la iglesia, vienen los padres a decir no sé qué hacer, hablo de los padres que se interesan por sus hijos que no son todos, porque hay otros que ni saben lo que esta pasando con su hijo”.
Y aunque “al principio se creen omnipotentes, capaces de dominar el momento en que se droga pero no es así, llega la violencia, sin importar qué tipo de sustancia consumen”.
Agregó que “están tan obsesionados con esto, que hacen cualquier cosa, necesitan si o si el consumo, esto es así, necesitamos saber que esto es así si no tenemos una venda en los ojos, son un títere de la droga, la droga lo maneja como quiere, lamentablemente esto es así”.
Depresión y suicidio
Continuando con su disertación, destacó que “una vez que empieza a consumir, uno de los estados es la depresión, el problema es que la depresión los induce al suicidio”.
Completó la idea al decir que “la incomunicación, es otro de los síntomas, no quieren comunicarse con nadie, llevan la violencia hacia dentro, no quiere saber más nada ni siquiera con su vida”. Finalmente destacó que “todo eso los lleva a la negación, a negarse que están en ese problema”.