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“El deporte es el único lugar que te puede sacar de cosas malas”

Hoy 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujeres en recuerdo a su lucha por las diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, en busca de igualdad, justicia y paz..



En este sentido, El Independiente entrevistó a diferentes personajes femeninos con el propósito de destacarlos en su día  reconociendo su trabajo y esfuerzo en el desarrollo de sus oficios. En este caso, Rosa Vargas, ex jugadora de fútbol  y ahora entrenadora del Club Las Cuervitas del Barrio San Vicente, reconoció que “el ejercicio del deporte es lo que ayuda a sacar a los chicos de las calles y de las malas influencias”.

Cabe destacar que esta jugadora de 32 años, desde los 12 que empezó a incursionar en la disciplina del fútbol y hace 15 años que se dedica a entrenar en el club Las Cuervitas en la que tiene jugadoras de diversas categorías.

Es única hija mujer, tiene tres hermanos varones, por lo que afirmó que se crió viendo y consumiendo fútbol por lo que recuerda que su padre la llevaba a los entrenamientos, y desde ahí fue formando su pasión.

Sus inicios

El camino lo fue formando desde muy chica, cuando su padre que también era entrenador la llevaba a las prácticas deportivas. Formó parte de diversos equipos entre ellos rescató, Las Damaris, Hospital, entre otros.

Luego subrayó  que “me dediqué como entrenadora porque me di cuenta que me gustaba manejar grupos y enseñar a las chicas. Mi padre siempre fue entrenador y desde ahí fui armando este camino”

En cuanto a los entrenamientos, Vargas expresó que “realizamos los entrenamientos en el Centro Vecinal Virgen de Lourdes del Barrrio San Vicente, allí entreno varias edades desde niñas de 7 años, adolescentes y mujeres grandes”.

Las prácticas se realizan dos veces a la semanas lunes y martes a partir de las 8 de la tarde, partiendo que sus alumnas salen de la escuela y desde ahí van a la cancha.

También estudió para profesora en Educación Física, pero por diversas razones no pudo culminar. “Me encantaba esa carrera, pero mis padres no podían ayudarme económicamente por lo que tuve que trabajar y me fue muy difícil mantener las dos cosas, después decidí retomar teniendo a  mi hija pero se complicó, por lo que ahora me dedico a esto, a enseñar y  siento que es mi vocación”.

La Familia

Su familia está conformada por su marido y su pequeña hija Lara de 6 años, de quienes recibe día a día su apoyo incondicional para que pueda realizar este tipo de trabajo.

“A mi marido le encanta el fútbol y por problemas en la rodilla no puede jugar, por lo que  mi hija se crió viéndome a mi jugando a fútbol y no al padre. Igualmente ella ya lo tiene naturalizado que su mamá juega a la pelota, y siempre me acompañó a la chancha y me vio entrenar. De todos modos reconozco que mi marido juega mejor que yo”, aclaró entre risas.

“Mi posición en la cancha era de 8 y de 4, mi hija siempre dice me quedó en la cancha con mi mamá hasta que las chicas ganen, y está sentada viendo jugar, es súper compañera. Recibo mucho apoyo de mi marido y familia, porque saben que todo lo que hago es por que me gusta”.

Mujeres destacadas

Durante su trabajo diario, Vargas explicó que “destaco mucho lo que hacen las mujeres grandes para venir a entrenar, porque las más chicas son manejadas por sus padres que las llevan y las traen, pero en el caso de las que son madres muchas veces se les complica dedicarse al deporte”.

De igual forma “recalco mucho el tiempito que tienen para venir a entrenar, muchas veces vienen con sus hijos y pueden olvidar por un segundo los problemas, los malos momentos, valoro mucho que vengan”.

Por otra parte manifestó que “es muy lindo para una mujer que más allá de tener una familia y trabajo puedan hacer este tipo de entrenamiento, que a diferencia del hombre deja a su familia e hijos y se va a jugar al fútbol, en el caso de la mujer es diferente, porque vienen con sus hijos a entrenar”.

Competencias

Participamos de campeonatos en diversas categorías y también en torneos municipales.

 “Hace unos días atrás estuvimos participando de un campeonato internacional en Carlos Paz, también participamos de los juegos Evita, algunas tuvieron la posibilidad de viajar a varios lados, y eso me llena de orgullo que puedan salir a conocer y a competir, teniendo en cuenta que muchas de ellas nunca salieron  de La Rioja, es decir que solo conocen esta ciudad”.

Sin respaldo económico

Durante el diálogo, Rosa comentó que si bien se enorgullece de los logros de sus alumnas, hay necesidades que no están siendo cubiertas y que todo lo que realiza lo hace sin cobrar un sueldo, todo lo hace por amor a esta disciplina.

“Necesidades siempre tenemos yo los invito a que vengan, nos visiten y vean las necesidades que tienen las chicas algunas a veces carecen de calzados, vienen de diferentes barrios y muchas de ellos están lejos, sin embargo no faltan al entrenamiento”.

 Asimismo aseguró que “todo lo que realizo es ad honorem , no recibo ningún respaldo económico ni por parte del municipio ni tampoco cobro una cuota a las chicas, siempre hay alguno que te acerca una pelota pero nada más”.

“Tengo alumnas que vienen del barrio Virgen del Valle, Nuevo Argentino y tuve que hablar con el encargado del centro vecinal para gestionar la copa de leche teniendo en cuenta que las alumnas salen del colegio se toman dos colectivos para llegar a entrenar y durante la tarde no han merendado ni comido nada”, confirmó la entrenadora.

“Necesitamos cosas que son esenciales para jugar que son los elementos, pelotas, conos y aros. Hay veces que van muchas chicas a entrenar y solo tenemos dos pelotas lo cual se hace imposible trabajar así”.

La lucha por conseguir una cancha

El camino del Club las Cuervitas por crecer como equipo no fue nada fácil, por lo que la instructora explicó que “el tema de conseguir un lugar físico para entrenar fue verdaderamente una lucha, acá nadie te presta nada, todo se cobra”.

“Hoy por hoy entrenamos en una chancha de fútbol 5  del centro vecinal del barrio San Vicente,  que es de piso, ese es nuestro lugar y es el único que nos abrieron las puertas”.

Además registró que “he trabajado en otros lados que no valen la pena ser nombrados, en donde entrenábamos un mes y nos pasaban a cobrar  y estoy hablando de un Centro vecinal al que teníamos que pagar una cuota para practicar”.

“Pasábamos a las 12 de la noche por el lugar y veíamos a esos chicos que no hacen nada, que solo piensan en  hacer cosas malas, que se juntan con malas amistades, estaban en la cancha como si nada. Ahí es en donde uno recapacita y dice, estamos tan mal que no nos dejan hacer un deporte”.

Luego recordó que “también practicamos en una cancha del yacampis, estábamos a las oscuras hasta que llegamos a este Centro vecinal y vamos a estar eternamente agradecidos porque nos abrieron las puertas sin ninguna condición”.

A su vez, la ex jugadora comentó que “si bien tenemos un lugar para entrenar, lo ideal sería que podamos contar con una cancha grande, con luces pero eso lo vemos como algo imposible porque si no podemos conseguir una pelota y unos pares de medias, mucho menos vamos a conseguir una cancha en estas condiciones”.

Primer objetivo: motivar para continuar

Al respecto Vargas, destacó que antes de finalizar el año  selecciona y entrega a sus jugadoras los trofeos ganados durante el año.

“Creo que es una forma de motivarlas a seguir creciendo, destaco a algunas jugadoras no sólo por su rendimiento sino también aquellas que tienen buena asistencia, conducta, lo cual ayuda a que continúen en el proyecto”

De esta manera indicó que “tengo chicas que en otros equipos no las recibían, algunas por su condición física y sin embargo vienen acá, no faltan nunca y son perseverantes”.

Mensajes para las mujeres

“Ante el prejuicio de que esta disciplina es solo para hombres, me gustaría decirles a las mujeres que si les gusta este deporte  que se animen a jugar, porque aquí en La Rioja si existe y hay posibilidades para todas las mujeres”.

“Nosotras lavamos, planchamos y atendemos a nuestros hijos y también podemos jugar y entrenar. El si se puede es real, porque con muy poco se puede hacer mucho y a la vista está, hemos tenido muy poca ayuda pero hemos logrado muchos títulos” .

Al finalizar acentuó que “hay mujeres que no nos gusta el voley, el jockey, y  nos gusta el fútbol y no dejamos de ser mujeres porque nos guste jugar a la pelota”.