
Para Emiliano del Río, parte del éxito de su vida radica en que nunca se dejó intimidar por su baja estatura. El arquitecto de 31 años, docente y ex deportista de elite aseguró que un hombre armado con una fuerte voluntad como él es capaz de vencer todas las dificultades y obstáculos..
El padecer de acondroplasia, un trastorno en el crecimiento de los huesos que causa lo que comúnmente se conoce como enanismo, no impidió que Emiliano del Río lograra sus metas como deportista de elite y cristalizara sus sueños de educación. A fuerza de voluntad y constancia el joven de 31 años se recibió de arquitecto y actualmente forma parte del Municipio de Sanagasta como asesor técnico y de proyectos. Asimismo, se desempeña como Jefe de Trabajos Prácticos (JTP) en la cátedra de “Morfología I” de la carrera de Arquitectura de la UNLaR.
Emiliano también integró la Selección Argentina de Tenis de Mesa Adaptado, destacándose entre los mejores deportistas del mundo, y estuvo al frente de la Escuela de Iniciación y Desarrollo Deportivo para Personas con Discapacidad, dependiente de la Secretaría de Deportes de la Provincia. Y por si fuera poco, en su adolescencia se dedicó a las artesanías en hilo y próximamente publicará un libro autobiográfico que espera sirva de motivación para aquellos que padecen alguna discapacidad.
Nacido y criado en la capital riojana, Emiliano proviene de una familia de cuatro hermanos, de los cuales sólo él tiene enanismo, sus estudios primarios los cursó en la Escuela Privada “Dante Alighieri” y los años de la secundaria los transitó en el Colegio Provincial Nº 1. “Hace seis años vivo solo en un departamento, cuando egresé de la secundaria comencé a estudiar Arquitectura en la UNLaR, cursé la carrera durante siete años, la verdad que es muy larga y costosa, para ese entonces había ingresado a la Secretaría de Deportes como director de la Escuela para Discapacitados”, comentó el joven en diálogo con EL INDEPENDIENTE.
Desde niño, Emiliano comprendió que, como consecuencia de la acondroplasia, no crecería en altura y que iba a tener que aprender a sobrellevar su condición física. Eso lo ayudó a generar una fuerte personalidad. Al respecto, relató que “de chico pasé por varias cirugías que me permitieron elongar un poco los huesos de brazos y piernas, crecí en altura lo más que se pudo, luego de la última operación permanecí casi un año en silla de ruedas, una situación de la cual aprendí mucho”.
“Era adolescente, como no podía asistir a las clases de Educación Física me incorporé a Estética Plástica y ahí aprendí a realizar accesorios con hilos como pulseras, trenzas para el cabello, rosarios y cadenas, eso me llevó a participar de la Feria de los Artesanos donde vendí mis cosas, una experiencia maravillosa, fue como un pequeño emprendimiento”, señaló.
Además de transitar una faceta artística, Emiliano se desempeñó como un deportista de elite en la Selección Argentina de Tenis de Mesa Adaptado. En ese sentido manifestó que “tuve la suerte de posicionarme entre los mejores 30 deportistas del mundo y representé al país en diferentes competencias internacionales, pero debí abandonar la disciplina porque estaba próximo a recibirme de arquitecto y ésta iba a ser mi fuente de sustento”. Añadió que “también practiqué básquet, fútbol y paddle pero en el deporte ya había cumplido una etapa que disfruté mucho”. Nota completa en la edeción papel, domingo 30 de abril, Diario EL INDEPENDIENTE