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Imputaron a tres médicos por "homicidio culposo" en supuesto caso de mala praxis

La Justicia ordinaria ordenó la imputación de los tres médicos de la Maternidad Privada que habían sido denunciados de "mala praxis" por un matrimonio que perdió su bebé en la institución. Así lo aseguró a este matutino una de las víctimas, quien señaló que los profesionales están acusados del delito de "homicidio culposo", aunque adelantó que solicitará el cambio de carátula a "homicidio simple con dolo eventual"..



En una visita a la Redacción de EL INDEPENDIENTE, el ciudadano Fausto Gómez, quien junto a su esposa denunciaron en el 2015 a tres médicos de la Maternidad Privada por “mala praxis”, cuando en agosto de ese año perdieron a su bebé, contó que a mediados de este mes “el doctor Gustavo Farías, del Juzgado Nº 3, imputó a los tres médicos (Davico, Vidales y Pérez Motta) por ‘homicidio culposo’”.

 PRESUNTA “MALA PAXIS”

En este sentido recordó que la madrugada del 30 agosto del 2015 “nosotros fuimos a pedir auxilio (a la Maternidad), porque el bebé no se movía en la panza. Una vez allí, la doctora Davico no encontró los latidos de mi hijo, por lo que llamó de urgencia a Mauricio Pérez Motta para que le haga una ecografía. Él llegó como a las 10 de la mañana del día 30 de agosto. Le realizó la ecografía y ahí nos dimos con que el bebé todavía estaba vivo, porque le había escuchado latidos. Yo en ese momento le pedí que efectuaran una cesárea, que yo me hacía cargo, y él me contestó que no la podía hacer porque al bebé le faltaba maduración. Que me quedara tranquilo que iba a estar bien”. “Antes de la finalización de su guardia, cerca de las 20 (del día 30), la doctora Davico fue a ver a mi esposa y no encontró el pulso al bebé y lo llamó de nuevo a Pérez Motta. Como a las 22 llegó el doctor y constató que el bebé había fallecido. En ese momento recién apareció la doctora Vidales, que era nuestra médica de cabecera, para efectuar la cesárea y sacar a mi hijo, sabiendo que ya había muerto. Pesó 3,700 kilos, se llamaba Noah”, contó Gómez.

UNA IMPUTACIÓN QUE TARDÓ EN LLEGAR

Ante dicha situación, el matrimonio denunció a los médicos por “mala praxis”, “pero tuvimos muchísimas trabas en la Justicia, porque ningún fiscal quería agarrar la causa. Finalmente la tomó la doctora Moreno. Pero yo pedí que se aparte de la causa, porque nunca pidió que se efectúe un allanamiento”.

Posteriormente, y luego de varios meses de no tener ningún avance, “la causa llegó a manos del fiscal de Cámara, Gustavo Zalazar, quien envió el expediente a unos forenses de Córdoba.

El informe tardó más de un año, pero cuando llegó me di cuenta lo que había pasado con mi hijo. Cuando él murió, me dieron el certificado (de defunción) que decía que tenía 32 semanas de gestación, pero en el informe de Córdoba dice que al morir tenía 36 semanas y 5 días. El informe también cuestiona el porqué no le realizaron estudios a mi mujer, apenas fue internada y constataron que el bebé todavía estaba vivo. Podrían haber conocido el estado de mi hijo y salvarlo al realizar la cesárea inmediatamente, y finalmente concluye que sí existió mala praxis”.

“Por tal razón el fiscal Zalazar le solicitó al juez que impute a los responsables y el doctor Farías dio lugar, y los imputó por ‘homicidio culposo’”, señaló Gómez.