
Despacito. Pasito a pasito. Así fueron llegando los hinchas a la puerta del hotel Sheraton, de la ciudad de San Miguel de Tucumán, para recibir al plantel de River. Ya a la hora de la siesta (sagrada en estas tierras) se empezaron a observar camisetas, banderas, gorros, y muchos distintivos rojos y blancos..
Y como si se tratara de una peregrinación, fueron llegando a pie, en autos y colectivos, alrededor de unos 10 mil tucumanos para ver de cerca a sus ídolos. Hubo desbordes, pero no pasó a mayores. No fue para menos. Hace cinco años que un plantel millonario no pisaba Tucumán. Entonces, la espera se amenizó con cantos y saltos para combatir la baja temperatura. Se armó una fiesta frente al hotel. Y el clímax llegó cuando el micro que transportaba el plantel de River apareció por la Avenida Soldati, que bordea al Parque 9 de Julio. Hubo bengalas y estruendos para darle al plantel una cálida bienvenida en la previa de un partido crucial para la definición del torneo.