
Rita Micaela Mercedes Britos padece de Displasia Ósea Craneal, eso no le impidió estudiar y cumplir su sueño de recibir su título de profesora de Educación Especial en Orientación Hipoacúsico..
Recibida hace un año en el Instituto Superior de Formación Docente Carolina Tobar de García, Micaela, “Nika” como la llaman sus allegados en diálogo con EL INDEPENDIENTE relató cómo fue el camino que recorrió para poder estudiar.
Con 33 años, Micaela Britos, se convirtió en profesora Especial en Orientación hipoacúsico. “La carrera consta de cuatro años, pero debido a mis dificultades la realice en ocho años. Yo soy hipoacúsica que quiere decir que tengo resto auditivo, también tengo disminución visual, de un ojo veo un 30 por ciento y el otro lo perdí totalmente”, contó la joven.
Además, señaló que “me demoré varios años en culminar con la carrera porque la institución no supo abordar una estrategia de cómo podía seguir en la misma. Siempre busqué formas, técnicas para poder estudiar, porque los apuntes que los profes me daban eran fotocopias y comúnmente son de letras muy pequeñas y eso me demoraba para leer”.
Sin embargo, describió que “una de las técnicas que empleé es usar una lupa que tiene máximo volumen de aumento. Me llevó mucho tiempo en comparación a mis compañeros, una copia que ellos leían en dos días a mí me llevaba una semana. En la computadora uso un programa que me ayuda a no esforzar tanto la vista ese programa te lee lo que vos querés estudiar, también uso el celular, son mis herramientas”.
Además, explicó que “al profesorado iba de las cuatro de la tarde hasta las 10 de la noche, pero me levantaba a las 7 de la mañana hasta las 12 para poder estudiar porque necesito la luz del sol para ver mejor y poder leer, dependo mucho de la iluminación de la habitación tengo que tener una lámpara fija que apunte a los libros para poder observarlos”.
Los inicios en el estudio
Nika, durante la entrevista, admitió que “cuando ingresé al profesorado me dificultaba mucho el tema de que no sabía cómo relacionarme siempre tenía ese miedo. Cuando terminé la secundaria mi mamá me preguntó ¿qué pensás hacer ahora? yo decidí seguir estudiando porque a mí me encantan los libros y siempre buscaba leer revistas, diarios y libros”.
Del mismo modo expresó que “primero entré al instituto Otto Krause, en Tecnicatura de Biblioteca y Archivo esa carrera era de tres años. Pero en primer año me quedé con una materia que no podía aprobar, por lo que ya cursando el tercer año decidí abandonar”.
Desilusionada por la situación, Britos indicó que “en esta tecnicatura no tuve adaptaciones, me complicaba mucho, pero recuerdo que desde chica siempre tuve el deseo de ser maestra. En primaria iba a una escuela especial y me comunicaba con los chicos por el lenguaje de señas y siempre me daba satisfacción ver al docente cómo buscaba estrategias para poder enseñar, y eso quería ser yo”.
“Entré al profesorado en el año 2009, el primer año fue difícil no sabía cómo era el sistema. En ese año no tuve adaptación y quienes me ayudaban en ese trabajo eran mis compañeras ellas se ponían al lado mío y me leían los apuntes, por ejemplo, en el pizarrón yo no podía ver por lo que mis compañeras que se sentaban a mi lado me ayudaban a copiar en mi carpeta” agregó la flamante profesora.
Asimismo, recordó que “cuando empezaban los exámenes finales había materias que me iban mal y otros muy bien, había materias difíciles que tenían palabras difíciles de pronunciar, que no las tenía incorporadas en mi memoria”
“Mi idea siempre fue estudiar, recibirme y trabajar de lo que a mí me gusta y sobre todo ser útil para el otro, dar todos los conocimientos. Yo como persona con capacidades diferentes lo vivo, siento día a día y entiendo como es la vivencia del otro sujeto por lo que me es más fácil buscar una estrategia para poder ayudarlo”, dijo Britos.
La madre, rol fundamental
Al ser consultada por el apoyo de la familia, Micaela aseguró que “mi mamá nunca me dejó, y me apoyó en las decisiones que voy tomando, ella nunca se metió a detenerme siempre aceptó mis locuras. Ella siempre me dice vos ya te recibiste, y doy gracias a Dios por eso, de acá en adelante ya sos una persona independiente, tenés que tomar decisiones, equivocarte porque de los errores se aprende, que en el camino uno siempre se va a encontrar con personas buenas y malas”.
De esta forma, subrayó que “somos tres hermanas y ellas me apoyan muchísimo por ahí son muy sobreprotectoras, en cambio mi mamá no, ella siempre buscó la manera de soltarme. Mis hermanas están a las expectativas de que nadie me haga daño, y cuando quiero hacer algo siempre saltan diciéndome que me fije bien, lo bueno que siempre aceptan lo que decido, pero me cuidan mucho”.
Su infancia
Al conmemorar su infancia, Micaela expuso que “cuando era chiquita no me detectaron mi enfermedad inmediatamente, que es displasia ósea craneal, es la enfermedad del crecimiento de los huesos, en este caso solamente fue el crecimiento de la parte de la cabeza”.
“Cuando era pequeña me dificultaba mucho relacionarme con la gente y la única amiga que tenía era mi vecina que vivía cerca de casa. Con ella jugaba y compartía mis cosas”, manifestó la profesora.
En la oportunidad también reveló que “a mí me detectaron la enfermedad cuando tenía tres años, porque los huesos de la cabeza empezaron a crecer más de lo normal y era casi el único caso en Argentina por lo que ningún médico pudo detectarlo antes, viajábamos a Córdoba, Buenos Aires y no encontraban en ese momento cuál era la causa de crecimiento del hueso hasta que un médico de Córdoba se contactó con otro profesional de EE. UU y le explicó mi situación”.
También contó que “tenía cinco años, y en ese país hubo un caso similar, pero en ese momento la situación económica de mis padres hacía que yo no pudiera viajar. Empecé a ir a la escuela especial María Madre del Buen Camino, y las maestras junto a la directora que en ese momento era Cristina Pereyra empezó las gestiones e inició los trámites para que yo pudiera viajar”.
Al recordar ese momento Micaela, que es dueña de una fuerza incomparable y de una chispa de humildad entremezclada con esperanza ilustró el instante en que logró realizar el ansiado viaje.
“Recuerdo que en ese tiempo estaba de presidente Carlos Menem y viajamos a Buenos Aires porque él quiso regalarme el viaje con la estadía. Estuvimos 48 días en Estados Unidos, me hicieron una operación en la cabeza porque me había crecido más de lo normal los huesos, mi cara llegaba hasta el pecho, por lo que a través de una cirugía facial me redujeron bastante”.
A continuación, describió que “fueron tres cirugías y me acompañaron mi mamá y mi papá. Luego nos volvimos a La Rioja, y empecé los controles del tratamiento en Buenos Aires, al principio fue cada un mes, después cada dos meses a tres meses hasta que se cumplía un ciclo. Todo esto lo hacíamos hasta que cumplí 16 años. Después por la situación económica no pudimos viajar, mi médico de cabecera me conseguía las pastillas tenía que tomar 18 comprimidos por día y las debía tomar para evitar de que se vuelva a crecer los huesos”.
De igual forma detalló que “a causa de ese crecimiento perdí la audición, visión y tengo una mal formación mandibular. Los médicos me dijeron que había que esperar hasta los 24 o 25 años que es último tiempo en que el ser humano crece, gracias a Dios no perdí más audición ni visión, pero voy a retomar los controles”.
Nuevos sueños
Durante el relato, Micaela no dejó de hablar de sus sueños y nuevas metas, porque a pesar de todo lo que consiguió siempre resaltó que es una chica que va por más que nunca se detiene con un solo propósito.
“Mis sueños y metas son muchos soy una persona que no se queda con un solo objetivo, ya cumplí con hacerme profesora y me gustaría ahora realizar la Licenciatura en Educación Especial, me gustaría capacitarme y profundizar mis conocimientos en capacidad auditiva. Me gustaría también trabajar en las escuelas, en las asociaciones muchas cosas más”, reveló.
Mensaje
Dueña de una historia de superación, la flamante profesora dio un mensaje para todos aquellos que se sienten identificados con su situación. “Me gustaría decirles que se animen a perseguir sus sueños, pero principalmente me gustaría decirles a los padres que traten de dejar que sus hijos crezcan a su manera que no tengan miedo y que no dejen de ocultar o dejar entre las cuatro paredes a sus hijos por temor a que le hagan daño”, añadió.
“Si se puede salir adelante. Tengo un amigo que está en silla de ruedas y él sueña con ser futbolista y yo le digo que, si bien no puede jugar con sus pies, puede hacerlo con el resto del cuerpo y estoy segura de que va buscar la forma de hacerlo. Está en uno mismo, en la voluntad y en el de deseo de buscar, de crecer, de ser y para eso tenés que esforzarte en las capacidades que uno tiene”, recalcó Micaela.
Además, agregó que “tienen que ayudar a que sus hijos se formen para la vida, y esa es mi premisa como docente de acompañar e intentar que ese ser humano no se sienta frustrado cuando no pueda hacer algo. Tenemos que pensar que en el día de mañana ya no estará presente la mamá o los hermanos, qué va ser de esas personas. El si se puede tiene que ver con que todos podemos hacer las cosas de un modo diferente. A mí me costó mucho pero está en uno de querer superarse y romper con las barreras”.
La discriminación
Al referirse al peso de las miradas y la discriminación, Micaela afirmó que “durante la trayectoria institucional, primaria secundaria, terciaria, he recibido muchos actos discriminatorios. Porque a mí nunca me vieron capaz de que yo pueda conseguir ser algo”.
“Yo llegué a abandonar porque sentía en momentos que no daba más y después retomé los estudios, pero cuando uno vuelve a caminar por ese pasillo de una institución sentís el peso de las miradas, los comentarios, y demás cosas que duelen un montón, pero me hicieron más fuerte”, sumó la profesora.
Al finalizar expuso que “mi madre siempre me dice, si es esto lo que querés vas a tener que aguantar todas las críticas y discriminación lo importante es que sigas tu objetivo. Vos no permitas que el otro te dañe, yo aprendí mucho de mi madre y estoy en donde estoy gracias a ella”, concluyó.