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INADI celebra Día Internacional del Orgullo LGTBI

El INADI celebra otro Día Internacional del Orgullo LGTBI, fecha establecida para conmemorar el aniversario de la revuelta de Stonewall, que tuvo lugar el 28 de junio de 1969 en Nueva York..



En el Día del Orgullo LGTBI, la delegación La Rioja del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) reclama el cese de la violencia discriminatoria hacia lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGTBI) y el ejercicio pleno a sus derechos. En esta fecha estamos reivindicando el orgullo de ser y en las redes el INADI trabaja la idea de #orgullodeser.

El INADI trabaja para que no existan en la sociedad hechos de homofobia, lesbofobia y la transfobia, es decir el odio o la aversión hacia la homosexualidad o hacia los homosexuales, hacia las lesbianas y hacia las personas bisexuales, transexuales o transgénero. Esas conductas implican discriminación, hostilidad, desaprobación ilegítima hacia las personas no heterosexuales.

“Las prácticas discriminatorias hacia las mencionadas diversidades sexuales, como toda discriminación, son productos culturales: ningún ser humano nace siendo homo-lesbo-trans-bi-fóbico, sino que aprende a serlo según va creciendo. Tal comportamiento discriminador de las sociedades tiene un efecto directo, muchas veces devastador, sobre la vida de las personas no heterosexuales. Esto quedó en evidencia en innumerables denuncias que recibimos, en especial del trato inhumano que reciben las personas trans en el hospital público”, explicó la delegada del INADI La Rioja, Graciela Dáscola.

La discriminación hacia personas homosexuales, lesbianas, bisexuales y trans opera en distintos niveles. A nivel interpersonal esos prejuicios se transforman en actitudes discriminatorias que afectan las relaciones familiares, laborales y sociales debido a la utilización de insultos, apodos peyorativos, rechazo, abandono, segregación y demás comportamientos discriminadores. Institucionalmente, los organismos gubernamentales, empresariales, profesionales, educativos o religiosos también discriminan sistemáticamente, a veces incluso refugiados en leyes, códigos o reglamentos. A nivel cultural, las normas sociales, sin estar expresados en un reglamento, funcionan legitimando esa opresión, negando la diversidad, no mostrando discursos e imágenes positivas sobre las orientaciones no heterosexuales en los medios y en las producciones culturales.

De tal modo, aún pudiendo no ser víctimas directas de violencia física, es inevitable que la lucha constante contra un entorno discriminador tenga secuelas a veces devastadoras en las personas no heterosexuales. Vivir bajo esa opresión permanente suele tener un alto costo, llegando habitualmente a dañarlas psíquica, emocional y físicamente.

“Desde el INADI instamos el respeto a la diversidad sexual de las personas, en el marco de la plena vigencia de los derechos humanos, algunos de los cuales, como el derecho a la vida, a la integridad física, a la libertad y a la salud, se relacionan íntimamente con la posibilidad de vivir plena y libremente la orientación sexual e identidad y expresión de género. La convivencia libre, pacífica y democrática de las sociedades debe estar fundada en asegurar el respeto de todas las garantías y derechos individuales, civiles, políticos, sociales, económicos, culturales, etc. Los derechos humanos pertenecen a todas las personas más allá de cualquier diversidad”, sostuvo Dáscola.