
En Historias de Vida presentamos a Claudia de la Fuente, quien desde el fallecimiento de su hija decidió formar una fundación para brindar contención a familiares de víctimas de siniestros viales y ha tomado un fuerte compromiso social en la prevención y concientización de la seguridad vial en la Provincia..
El 1º de octubre del año 2009, la niña Nazarena Martínez muere en un trágico siniestro vial en provincia de Córdoba cuando viajaba junto a su madre desde La Rioja hacia Bs As. A partir de esa tragedia, Claudia de la Fuente, acompaña y contiene a familiares de víctimas de siniestros viales.
En un testimonio lleno de emoción y recuerdos, Claudia relató que esa noche “un pedazo de mi alma y de mi corazón sin duda se fueron con ella y lo que quedó de mí tenía dos alternativas: dejarme morir o pensar que ella desde algún lugar, a través de señales, como me dijo en el novenario el padre Jorge: Claudia tiene que estar atenta, la verdad es que mi tristeza me invadía no lograba ver luz, y estuve atenta a estas señales que mi niña me envía desde el cielo o desde aquella dimensión, busqué alternativas no fue fácil, estuve mucho tiempo desgastada”.
Asimismo comentó que muchas veces “uno piensa que no le va a pasar, porque estamos atentos a que podemos enterrar a nuestros padres pero en ningún momento tenemos pensado que podemos enterrar a un hijo” dijo.
Recordó que antes de subir al colectivo “Nazarena me dedica una canción, que me llama la atención y me perece muy tierno. Luego a los dos meses del siniestro, me aparece una canción en la computadora que era de ella, una canción que decía yo no me doy por vencido, apareció de la nada, entonces recordé que antes de subir al colectivo ella me había dedicado otra canción y pensé que a través de la letra de esta canción me podía llegar un mensaje y otras muchas señales, por eso escribí un libro llamado “Señales con Alas” y quise compartir lo que estaba pasando y lo publiqué en el 2013 en la Feria del Libro” expresó.
Además, se refirió al inicio de la fundación para ayudar a otras personas que pasaron por la misma situación y dijo “yo busqué herramientas para poder buscarle sentido a la vida, estudié y mi tesis fue esta fundación donde el 8 de agosto de 2014, hice el lanzamiento público de la Fundación Con Olor a Cielo, y más allá de contener y de acompañar a familiares que pasaron lo mismo que me pasó a mí, la intención es poder llegar y tocar el corazón de las personas que no les pasa y accionar con diferentes campañas de conciencia vial, que podemos cambiar estos hechos y que se pueden evitar” detalló.
Estrellas Amarillas
Consultada sobre qué sienten cada vez que les toca pintar una estrella amarilla para decir que en ese lugar murió alguien por siniestro vial, Claudia respondió “el dolor es intransferible pero queremos con esas estrellas, en ese lugar, honrar a ese ser querido, pero también llegar con un mensaje de vida de que no tengan ganas los que vayan a pasar por ese sitio de que le pinten una estrella, llegar a esa emoción que les toque el alma y puedan hacer esa conciencia vial de generar vida, cuidarse y quererse. Yo soy una convencida, que aquella persona que no usa casco o cinturón de seguridad sabiendo que si ocurre un hecho puede perder la vida y aún así elije no usarlo, hay un problema de autoestima y me tengo que preguntar qué está pasando, si me quiero, si me valoro, creo que la seguridad vial es responsabilidad de todos y tenemos que sembrar ese granito de arena”.