
Con materiales que Don Alilo Ortiz vino juntando desde el verano, la Unión Vecinal de Chuquis encendió la fogata de San Juan el sábado 24 de junio, día en el que los católicos celebran el nacimiento de San Juan Bautista, de donde deriva tal denominación..
Se trata de una costumbre que tiene su origen en el hemisferio norte europeo, cuando el hombre cayó en la cuenta de que hay un día que es “el día más largo del año”. Con el tiempo lo denominó solsticio de verano, porque la traslación de la tierra alrededor del sol proporciona mayor tiempo de luz solar. Para celebrar este fenómeno echó mano del fuego por ser el elemento de la naturaleza más parecido al sol: da luz, calor, ánimo. Este parecido del sol con el fuego se vio reforzado por acontecimientos como el de Moisés recibiendo la revelación de Dios en la zarza ardiendo, o el de los apóstoles recibiendo al Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego. En el imperio incaico el sol pasó a ser considerado Inti, dios supremo, y entre nuestros gauchos unos matecitos alrededor del fogón eran el momento propicio para la tertulia y para repetir historias y anécdotas que ayudan a mantener viva la memoria.
Fue así como cada pueblo fue “inventando” una fiesta según su cultura, sus creencias y sus posibilidades. Al llegar los europeos al hemisferio sud debieron adaptar la fiesta al solsticio de invierno, en el que ese día 24 de junio es precisamente “el día más corto del año”. Hoy se presenta un nuevo desafío, porque los conglomerados urbanos ya no disponen de tantos elementos para una fogata y la luz eléctrica suple holgadamente al fuego con otras formas de dar luz, calor, ánimo; el día ya no termina como antes al entrarse el sol.
Por iniciativa de la Unión Vecinal, los chuqueños rodearon la fogata y cada uno llevó escrito en un papelito “algo” que deseaba quemar y hacer desaparecer. Unos escribieron el cigarrillo, otros una enfermedad, otros una deuda o una enemistad u otro problema. Con el ánimo que da el fuego se propusieron modificar su vida, porque como para muchas otras situaciones es fundamental la decisión personal y no sentarse a esperar la intervención divina. “A Dios rogando y con el mazo dando” dice el refrán. Con mucha alegría también decidieron compartir un momento de fiesta con cohetes, golosinas, gaseosas, pizzas. Y todos se comprometieron que el año próximo añadirán la música y el baile.