Diario El Independiente || Edición Digital
Skip to main content

María Díaz contó su lucha por salir adelante y su deseo de terminar de estudiar

Maria Inés Díaz es ciega y a través de esta entrevista cuenta cuáles son sus metas y cómo se esfuerza día a día para lograrlas..



“Soy ciega total, nací a los seis meses y tengo retinopatía del prematuro y mi mamá me contó que cuando nací me tuvieron que poner en una incubadora, me pusieron el oxígeno pero no me pusieron las vendas en los ojos  y eso me quemó el nervio óptico, soy ciega de nacimiento”.

María habló sobre su situación y recalcó que aún en el  siglo XXI, en donde la tecnología parece solucionar muchas cuestiones y la inclusión es la bandera de muchas instituciones, esta aprendiz de la vida busca integrarse a la sociedad y lograr obtener su ansiado título en una Universidad Nacional que aún no ha podido brindarle las herramientas necesarias.

“Estoy estudiando el Traductorado de Lengua Inglesa en la UNLaR y además trabajo en el área de Discapacidad de la municipalidad. La verdad es que estoy un poco estancada con los estudios debido a la dificultades que se fueron presentando, teniendo en cuenta que la universidad no tiene los apuntes digitalizados  y es lo que vengo solicitando desde que inicié el cursado. Sé que es un derecho que yo tengo como alumna”, expresó.

Asimismo, Díaz  comentó que “antes de ingresar a Inglés inicié la carrera de Comunicación Social y terminé de cursar a voluntad, pulmón y con ayuda de mis compañeros, de algunos profesores, pero por lo mismo que no tenía los apuntes  digitalizados, caducó mi plan y no llegué a rendir, me gustaba mucho esa carrera”.

“Remar muchos años no es nada fácil, te cansa tener que pelearla todos los días, porque te tenés que arreglar y ver la forma de conseguir todo, pero bueno hay que seguir adelante. Por ahí escucho que la Universidad creó una comisión de discapacidad y que están trabajando. Siento que hacen mucha propaganda de eso pero no veo avances en lo mío, ingresé a estudiar Inglés porque me gusta e ingresé con un muy buen nivel pero al no contar con las herramientas de estudio, me fui quedando, no pude seguir el ritmo de mis compañero, y eso me frustró porque sé que soy buena en Inglés”, agregó.

Las adaptaciones

Entre sus esfuerzos por conseguir el material, María contó que “yo necesito los apuntes digitalizados, lo ideal sería que la universidad tenga una impresora Braille. Con ayuda de una compañera conseguimos que un empleado de una fotocopiadora me escanee los apuntes, y la verdad le estoy muy agradecida porque nunca me quiere cobrar”.

“Es así como trabajo, son fotocopias que son escaneadas yo lo debo pasar a Word en la computadora. Hay copias que tienen partes ilegibles y en español no es nada pero imagínate en inglés que es otra lengua totalmente distinta”, manifestó la alumna.

En tanto sostuvo que “mi meta  principal sigue siendo terminar esta carrera cueste lo que me cueste, porque más allá de esto tengo profesores que me apoyan desde el primer momento a su manera y me gustaría darme ese gustó de poder recibirme. A veces me duele mucho esta situación porque es una carrera que quiero, me gusta mucho el idioma y es una lengua que tiene una historia detrás que me apasiona”.

La mamá, el pilar más grande

Durante el diálogo, María no dejó de mencionar a su madre que por circunstancias de la vida ya no se encuentra para continuar acompañándola. “Mi mamá fue todo para mí, se llamaba Inés falleció en el año 2008 y fue una persona muy importante porque ella me inculcó que yo era una persona normal y común, que lo único que yo tenía  es que no podía ver,  siempre me trató de igual forma que a mis hermanos”.

También expresó que “mamá, siempre estuvo conmigo y me apoyó, por ella, por mi familia, por mis hermanos, mi abuela soy lo que soy ahora”.

“Mi mamá era mi gran amiga, y siempre estaba ahí en las buenas y en las malas. Yo cantaba y participaba de Setiembre Joven y ella me acompañaba y estaba a mi lado, luego de su fallecimiento me alejé del canto”, dijo  María con una voz entumecida y agregó que “mi papá falleció un año después de mi mamá y fue un golpe muy fuerte, fue un tiempo de mala racha, pero bueno las cosas se dieron así”, lamentó María.

Salta , un lugar para aprender

La vida no fue nada fácil para esta mujer, sin embargo con apenas cuatro años tuvo que emigrar a la ciudad de Salta en busca de nuevos conocimientos en el sistema Braille, debido a que en La Rioja no había una escuela que se dedique a este tipo de enseñanza.

“Cuando tenía cuatro años mi abuela me llevó a Salta a estudiar Braille y se quedó mucho  tiempo conmigo para que aprendiera y pudiera volver a la escuela como cualquier niño”, señaló la entrevistada.

Del mismo modo, aseguró que “esa experiencia fue muy dura y  complicada, era una niña muy apegada a mi mamá y el hecho de tener que irme era difícil. Viajamos a Salta porque aquí no había aún una preparación en esta herramienta, y en esa ciudad había una escuela solo para ciegos y me fui ahí a estudiar, estuvimos viviendo cuatro años, volví a los ocho e ingrese a tercer grado de la escuela Mitre.

La vida en la escuela

Tras su regreso, Díaz explicó que “en la Primaria tuve muchas amigas, fue muy linda experiencia  porque tenía buenos compañeros. Mientras que la Secundaria la hice en Colegio Provincial Nº 1 y en ese lugar me sentí muy mal, a medida que iba pasando los años no me sentí integrada, estaba aislada y nunca terminaba de encajar. En cuarto año me cambié de división y era lo mismo, pero logré terminarla”.

“Me sentía excluida, y también había discriminación, todos mis compañeros estaban atentos a sus cosas, no se acercaban, no logré hacer amigos y un grupo de trabajo como me hubiese gustado”, subrayó la estudiante.

Hermanos

María tiene dos hermanos, son muy unidos y trabajan mucho para salir adelante y triunfar en la vida en cada uno de sus proyectos. “Mi hermano mayor trabaja, además tengo una hermana que estudia y está a punto de recibirse de profesora para ciegos y eligió esa carrera, más allá de tener una hermana con esa discapacidad, porque le apasiona y estoy segura que cuando se reciba va ser una profe brillante”, exclamó orgullosa Díaz.

La vida universitaria

Tras comentar lo mucho que le cuesta esta etapa, la estudiante reveló que “estoy viendo de conseguirme el material en Braille y rendir las materias libre. Que yo pueda lograr esta meta, depende de la universidad que como institución tendría que estar preparada para este tipo de casos y también de la buena voluntad del docente”.

De igual forma, indicó que  “tengo una profesora para destacar encargada de la cátedra Fonética y Fonología  Inglesa, se llama  Sandra Román quien me ayudó muchísimo,  mientras que hubo otros docentes  que me dijeron;  fíjate cómo podes hacer porque nunca tuve un alumno ciego en mi clase”. Acentuó que “esta profe no había tenido un alumno ciego en su clase pero buscó la forma de llegar a mi, me hizo los símbolos fonéticos, y me los explicó”.

Además, sentenció que “me gustaría decirles a los profesores que si de repente se les aparece un alumno con capacidades diferentes  en sus materias, intenten  ayudarlos, que  no tengan miedo, que busquen la forma y que soliciten ayuda y asesoramiento, todo intento será bienvenido, porque delante de ustedes puede estar una persona brillante con un potencial increíble,  que sólo necesita ayuda, como cualquier ser humano, que  no los ignoren”.

Es preciso distinguir que las aplicaciones digitales no fueron un impedimento para mantener comunicada a María con el resto de la sociedad, y de esta manera comentó cómo se comunica. “Todos los teléfonos que tienen  sistema android traen un lector de pantalla  que es un programa  que te leen todo lo que va apareciendo en la pantalla y es así como nosotros nos manejamos con el celu, de esa manera puedo hablar por whatsapp, facebook, entre otras aplicaciones”, explicó Díaz.

Un mensaje para todos

Al ser consultada de qué le gustaría decirle a la sociedad, María pronunció un mensaje claro y convincente “primero me gustaría decirles a los hijos que disfruten de sus padres mientras los tengan, porque les aseguro que nunca jamás van a estar preparados para perderlos”.

“Y a las personas que están en una situación igual o parecida a la mía, que deben seguir luchando por alcanzar sus  metas, si en serio quieren estudiar y tener un título no les queda otra más que pelear por ese sueño”, sumó la entrevistada.

En tanto, añadió que “sé lo difícil que es, hace poco conocí una chica que también es ciega y está estudiando Psicología, y yo por dentro decía ¡lo que le va a costar! Porque en serio la universidad no está preparada para recibirnos, sé que en la Universidad de Córdoba por ejemplo  tienen para sus alumnos todo el material digitalizado, porque les pagan a las becarios para que se ocupen específicamente de tipiar y corregir el material para que todos puedan acceder”.

Por otra parte, informó que “sin tener alumnos ciegos la Universidad Tecnológica de La Rioja (UTN) unos estudiantes han adaptado una impresora común para que escriba en Braille, además están haciendo una biblioteca parlante buenísimas”.

“La verdad es que  pienso mucho en lo que me cuesta, pero también pienso en los que vendrán porque no soy la única ciega que quiere estudiar y recibirse, seguramente hay muchos que están pensando en cómo seguir”, detalló.

Del mismo modo describió que “nosotros somos alumnos como los demás y tenemos derechos, no es mucho lo que pido, está perfecto que la UNLaR haya creado la comisión de discapacidad pero hay que trabajar y a tomar cartas en el asunto respecto a lo que los alumnos con capacidades diferentes necesitan”.

“Hay quienes piensan que las personas ciegas sólo puede estudiar escuchando y no es así, cada uno tiene metodologías diferentes de aprendizaje, tiene sus formas de estudio, yo no tengo memoria auditiva. En mi caso necesito leer, me resulta mucho más fácil así, no es lo mismo que alguien se siente a leerme, me tuve que acostumbrar a usar el lector de pantalla de la computadora que me lee pero no es como tener el Braille y leer uno, es mi caso particular, otros los podrán hacer”, expuso la estudiante.

Cabe resaltar que María es una apasionada por la lectura y en su tiempo libre le gusta leer diferentes libros de diversos estilos. “Me gustan muchas las novelas, y el último libro que leí es Sherlock Holmes que me encanta”, dijo.

María, es dueña de una fortaleza inexplicable y en este sentido sostuvo que “mi familia es todo y los admiro mucho porque sé lo complicado que es tratar conmigo. Siempre estuvieron y están a mi lado, otorgándome parte de su tiempo, lo cual lo valoro mucho. Mi sueño después de recibirme es poder viajar a conocer algunos países e implementar el idioma”

Vivir en la oscuridad no es una tarea fácil para nadie, por lo que María sorprendió agregando un deseo eterno “a veces pienso lo mucho que me gustaría poder ver aunque sea por un segundo, tengo una amiga que cuando viaja viene y me describe todo, desde el color de los árboles, el cielo, y eso a mí me encanta y valoro mucho”.

“Se esfuerzan por contarme todo, y es algo invaluable, porque tratan de incluirme, ella trata de ser mis ojos, se esfuerza hasta contarme como son los colores del arco iris. Me encantaría poder ver los paisajes, las cosas, la ropa, el sol cuando sale. No lo puedo hacer pero estoy conforme con que mis amigos tengan este tipo de actitudes”, concluyó Díaz.