
Nací en Chilecito, crecí en Chilecito y me voy a morir en Chilecito, fue la frase con la que doña Laureana Carmen Luján de Herrera, inició una amena charla con este medio, al cumplir sus cien años de vida. Asimismo destacó que uno dura más cuando lleva una vida sana y trabaja..
Con un semblante admirable y con un estado de salud bueno, y rodeada del amor y cariño de sus hijos, doña Laureana recibió a los distintos medios de prensa que se dieron cita en su casa de la calle José Hernández para poder hablar de todo cuanto se le preguntase. Incluso opinó sobre las características de la sociedad, de política y de su tan querido Chilecito. Asimismo, con una sonrisa en su cara sostuvo que “vamos por los segundos cien”, mostrando su manera de ver las cosas y su optimismo por la vida.
Hay que destacar que la mujer es madre de cuatro hijos y que para su cumpleaños se pudo reunir toda la familia, esto teniendo en cuenta que dos de sus hijos viven en España y Holanda respectivamente y sus nietos en otros puntos del mundo.
Asimismo, la familia de doña Laureana fue una de las primeras en vivir en lo que hoy se conoce como la calle José Hernández.
“Antes la gente era más buena, nos juntábamos a conversar, nos saludábamos, ahora a veces dicen buen día y a veces no te dicen nada. Antes los vecinos eran más unidos, los niños jugaban más, ahora cada uno en su lugar, antes éramos más amigos”.
Agregó que “antes se vivía normalmente, cada familia en su casa, por ejemplo las fiestas, también enviamos los chicos a las escuelas, ahora estamos más distanciados, no teníamos tantas preocupaciones, se vivía más tranquilo”.