
La celebración es organizada por la Cofradía de La Merced. Hoy está previsto el ingreso de la sagrada imagen de la Virgen al santuario mercedario..
Con la evocación de este insigne santo mercedario se da inicio al “Mes de Mercedes” celebración tradicional que forma parte de la historia y la religiosidad en este año dedicado a “Cristo Redentor” en el marco del camino al jubileo de los 800 años de la fundación de la Orden Mercedaria.
Está previsto para hoy a las 19:30, el ingreso solemne de la venerada imagen de la Santísima Virgen a su Santuario, donde como cada año recibirá el tributo de todos sus fieles devotos, los dulces poemas de las niñas y recogerá las súplicas de sus hijos afligidos para convertirlas en mercedes que derramará con inmensa generosidad.
A partir de mañana, según se informó, los horarios de la liturgia serán 18:45, santo rosario, rezo del mes y a las 19:30, celebración de la Santa Misa.
La Cofradía de La Merced realizará visitas con la imagen peregrina por diversas instituciones del medio, Hogares de Ancianos, Legislatura, Concejo Deliberante, Jefatura de Policía y está prevista una visita a Villa Sanagasta, tierra evangelizada por los frailes mercedarios, en donde esta advocación mariana es patrona.
Personaje mercedario
Ramón, conocido universalmente por su nacimiento atípico, como nonato o no nacido, es el santo que más popularidad ha logrado entre los fieles cristianos, en los lugares, reinos y naciones en los que se implantó la Orden de la Merced.
San Ramón nació en el pueblo de Portell, comarca española, cuando alboreaba el siglo XII. Le pusieron el sobrenombre de nonato o no nacido, por haber salido a la luz del mundo por la incisión, inspirada y urgente, que la daga del vizconde de Cardona practicó en el vientre de la madre muerta.
En su adolescencia y juventud se dedicó al pastoreo de un rebaño de ovejas por los contornos de la ermita románica dedicada a San Nicolás, en la que se veneraba una imagen de la Virgen María. Allí nació su devoción a la Santísima Madre de Jesús.
Muy joven ingresó en la Orden de La Merced. El padre Francisco Zumel narró que Ramón fue alumno del fraile Pedro Nolasco. Fue, por tanto, redentor de cautivos en tierra de moros. En una redención que realizó en Argel, debió quedar en rehenes. Fue entonces cuando padeció el tormento de ver cerrados sus labios con un candado de hierro para impedirle dirigir palabras de consuelo a los cautivos cristianos y predicar la buena nueva liberadora del Evangelio.
Rescatado por sus hermanos mercedarios, el papa Gregorio IX lo nombró cardenal de la Iglesia con el título de San Eustaquio. Cuando iba ya de viaje a Roma, convocado por el Sumo Pontífice, le alcanzó la muerte en el año 1240, mientras una procesión celestial le dio la Sagrada Comunión.