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Pedro Nicolás González "Quinielero de alma"

Así se definió este humilde trabajador quien ya lleva 30 años vendiendo las ilusiones a los apostadores riojanos. Hoy está festejando estos tres decenios vendiendo quiniela..



González es un conocido personaje en el campo del azar, en especial de la esquina que forman la avenida Gobernador Gordillo con la calle 8 de Diciembre, frente al depósito de la Coca-Cola, donde tiene montado su negocio virtual. Está casado en la actualidad con Ana María Arias y es padre de tres hijos (dos mujeres y un varón).

El “quinielero de alma” recepta apuestas para la agencia Nº 20, y también vende cartones del Telebingo, y reconoció a todos sus clientes que con el paso del tiempo “nunca me abandonaron”. El puesto no lo dejó nunca de atender, en jornadas de calor, de frío, con lluvia, siempre atento y dispuesto a anotar las apuestas.

Con su humildad a flote Pedro comentó que “quiero contarles un poco de mi laburo, muchos dirán que es un trabajo pobre y que no se gana nada, tal vez tengan razón. Trabajo en este negocio familiar  desde hace 30 años, doy lo mejor de mi cuando atiendo a la gente ya que ellos me dan de comer”.

Dentro de sus anécdotas recordó que “jugar a la quiniela no todo es felicidad ni mucho menos suerte, me ha tocado ver a gente destruida a causa de fanatismo, personas que dejan dinero que no pueden recuperar, desde la plata de la comida del día, hasta la plata de sus cuentas”.

Reconoció que  “como vendedor me siento afligido por ver cómo los clientes dejan sumas de dinero con la esperanza de poder recuperarlo con las apuestas, en su mayoría a la quiniela riojana”.

En relación a su oficio que lo cumple en forma diaria, en plena intemperie comentó que “conlleva a muchas cosas mas, me ha tocado ver sufrir a muchos apostadores y contemplar la felicidad cuando ganan en las apuestas”.