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Madre con cuatro hijos pidió ayuda para arreglar techo y pared de su precaria casa

Una familia del barrio Alunai que vive en una situación de vulnerabilidad, requiere asistencia por parte del Estado o alguna institución solidaria, para arreglar el techo de chapa y una pared que está partida y peligra derrumbarse..



En un recorrido que realizó Medios El Independiente por la vivienda, se pudo constatar la desesperante situación que lleva una madre con sus cuatros hijos. María Bordón, de 26 años, día a día debe llevar el peso de mantener a sus hijos sola, además de buscar mejores condiciones para lograr tener un hogar más apropiado para ellos.

En este sentido, la mujer remarcó que “esta casa era de mi suegro, el abuelo de mis hijos, vivimos acá hace cuatro años, él ya falleció y quedamos viviendo nosotros, la construcción se está cayendo por lo que más urgente es remodelar esa pared que está partida, argumentaba la mujer mientras señalaba su casa”.

Es la anteúltima casa que se ubica por avenida Ramírez de Velasco, antes de ingresar al barrio Alunai (rotonda). En el ingreso a la vivienda, las tarimas hacen de portón, dando seguridad para que los chicos no salgan a la avenida. Con el patio bien regadito, María abría las puertas de su precario hogar para dar a conocer las condiciones en que vive junto a sus hijos.

“Como verás la casa es muy inestable, tengo que solucionar el tema del techo que es de chapa, ya que en último temporal se voló todo, se vienen meses de lluvia y esto se inunda todo. Las paredes se están cayendo y sólo tenemos una habitación en la que dormimos los cinco”.

Asimismo, la damnificada argumentó que “antes dormíamos  todos juntos en una cama grande y gracias a la ayuda de la gente nos donaron unas camitas, así que ahora estamos un poco más cómodos pero a la expectativa de que pueda suceder algo”.

Del mismo modo, aseguró que “hay mucha solidaridad de la gente, cuando conocieron mi situación, en otros medios me trajeron ropa y comida, también vinieron algunos funcionarios y vieron las condiciones en las que vivo y me dijeron que en este momento no contaban con recursos para ayudarme, sin embargo, siento que hay apoyo de la comunidad”.

Se acercaba el mediodía del viernes último y la mesa en la que comen todos los días, sólo había tazas de yerbita y pan. María, con lágrimas en los ojos, exclamó angustiada. “Hoy no tengo para darles de comer, una de mis hijas va al comedor de la escuela y come ahí pero el resto no, el que va al jardín también recibe la Copa de Leche en la institución, así que es lo que tenemos por hoy”.

Es preciso resaltar que la mujer recibe la Asignación de sus hijos, ya que el padre de los pequeños los abandonó. “Trabajo cuidándolos a ellos, dijo María, con su pequeña hija en brazos y porque no tengo con quién dejar a los más chiquitos como para ir a cumplir con otro trabajo, mi ex pareja se fue y rehizo su vida, la verdad que él tenía muchos problemas de adicción, por lo que deseo criar a mis hijos como pueda antes de verlos vivir con ciertas imágenes”, afirmó Bordón.

“Estoy dispuesta a trabajar y es lo que más deseo, pero no cuento con ayuda para que cuiden a mis hijos. Con lo que gano de la Asignación me alcanza para comprar pañales, compro algo de mercadería y pago la luz. Más de eso no se puede y hoy no tenemos qué almorzar”, reveló la mujer.

“Todos los días uno se despierta con esta preocupación de ver qué más se puede hacer, trato de hablar con mis hijos para que entiendan la situación, pero angustia el no poder darles lo que ellos se merecen”, agregó emocionada la madre.

Sin apoyo familiar

Al ser consultada por su familia, María fue contundente y mencionó que “tengo hermanos y padres, algunos de ellos viven en ranchos y tienen sus propias necesidades, mis padres son un caso a parte tienen negocio, pero viví otras situaciones, por la que trato de no pedirles nada, lo que tengo lo conseguí por mí misma y con la ayuda de la gente, no de mi familia”.

Además, reconoció que “recibí mucha ayuda a través de la Fundación ‘Miradas de Amor’, y por algunas radios que conocieron esta situación, pero por parte del Gobierno no recibí ninguna atención de lo que necesito”.

Por otra parte, señaló que “cuando vinieron de otros medios se podía ver que, aquí, por donde usted pisa, había agua y cruzábamos por medio de unas tablas, se había inundado todo y aún así seguimos habitando este lugar bajo estas condiciones”.

“Anteriormente vivíamos en un rancho y la verdad que sabemos lo que es vivir entre madera y nailon, por eso quiero que me ayuden a refaccionar este lugar”, indicó la mujer.

También mostró su preocupación y puntualizó que “se vienen meses de calor, de tormentas y la verdad que me preocupa que esto pueda volar en cualquier momento. Es horrible vivir en esta situación, más por mis hijos, porque corren peligro”.

Al finalizar, María expresó que “como madre pienso en ellos y esto es una lucha, a veces siento ganas de levantarme e irme pero no tengo nada. Aguanto por ellos, por mis hijos, tengo la esperanza de que en algún momento esto pueda cambiar”, concluyó la mujer.