
Con coplas y vidalas la Pacota de Felipe recorre durante tres días los hogares de la localidad de Sanagasta para rendirle homenaje al Niño Dios. Esta tradición, que tiene 50 años de historia, en cada navidad suma más voluntarios, de todas las edades, que espontáneamente se unen para llenar de música y canto a los pesebres..
Diciembre es la época del año en la que muchas familias limpian las cajas con las figuras que se utilizan para armar el pesebre, el cual siempre tiene a la imagen del Niño Dios como protagonista.
En Sanagasta pasada la navidad los dueños de casa y algunos vecinos aguardan entusiasmados, y con el corazón lleno de amor, sentados frente al pesebre la visita de la Pacota de Felipe que desde hace 50 años recorre con niños, jóvenes y adultos las callecitas del pueblo entonando coplas y vidalas.
“La Pacota de Felipe es una reunión espontánea de amigos y conocidos que hace 50 años le rinde un homenaje especial a la imagen del Niño Dios de cada pesebre”, expresó Walter José “Joselito” Ferreira, uno de sus integrantes, en diálogo con EL INDEPENDIENTE.
Según explicó, “se le llama así a la pacota porque es Felipe Herrera quien en cada navidad convoca a la gente con su bandoneón para salir a recorrer el pueblo, la cantidad de miembros va variando, suele iniciar con cinco o seis personas y por el camino se van sumando más con violines, quenas, charangos, guitarras y panderetas, con cualquier instrumento que sirva para hacer música, llegando a ser alrededor de 60 o 70 personas”.
En el mismo sentido comentó que “en Sanagasta se estila que el 25, 26 y 27 de diciembre durante el día haga sus visitas la pacota de niños, en tanto que por la noche salimos los adultos hasta las dos o tres de la mañana de acuerdo a la cantidad de pesebres que nos estén esperando”.
Ferreira además resaltó que “las canciones de la pacota datan de tiempos inmemorables y se hace un programa de cuatro o cinco versos con introducciones de bandoneón, ahora estamos usando cajas vidaleras para revivir un tradicional canto que de a poco se va perdiendo en el pueblo”.
Por su parte Alejandro Herrera, quien forma parte de la pacota desde niño, añadió que “cada noche nos juntamos en la casa de don Felipe a ensayar y de a poco vamos anotando los barrios que recorreremos a pie, tratamos de que las visitas no sean muy extensas con estrofas cortas para poder cumplir con todos los pesebres, a medida que avanzamos la gente que nos ve por la calle deja su auto a un costado y se suma al paseo, grandes y niños”.
Una tradición que perdura
Los vecinos que escuchan la algarabía de la Pacota de Felipe salen a las veredas y miran encantados al grupo que avanza entre música, canto y aplausos.
Los “pacoteros” son recibidos con hospitalidad en cada hogar y los dueños de casa suelen ofrecerles golosinas a los niños y gaseosas o la tradicional aloja para refrescar la garganta de los cantores, acompañada de un sabroso pan dulce.
Al respecto Herrera señaló que “la aloja es una bebida de antaño elaborada artesanalmente con el fruto del algarrobo, muy rica y fresca que lleva mucho trabajo producirla”.
Seguidamente el músico hizo hincapié en que “los sanagasteños vivimos esta época del año con mucho entusiasmo, alegría y fe pidiéndole a nuestro Señor que nos siga dando salud, con la pacota buscamos transmitir esta tradición tan linda como es cantarle al Niño Dios a las generaciones que vienen, deseamos que se sostenga en el tiempo, nosotros ya somos personas grandes y nos da mucha felicidad que año a año nos acompañe gente joven que será la que tomará la posta de esta fiesta tan cara a los sentimientos de los cristianos”.
En tanto, Ferreira expresó a este matutino que “la esencia de la pacota es la sumatoria de la fe de todos, no importa si se canta bien o mal, uno pone el corazón en cada verso que rinde homenaje al Niño Dios, es una manifestación que en otros lugares no se da por lo que considero justa la designación de La Rioja como ‘Capital Nacional del Pesebre’”.
Asimismo indicó que “esto no pasa de moda pero sí está un poco olvidado, la pacota es un grupo que se forma espontáneamente y el que se suma va predispuesto a vivir un momento sumamente espiritual”.
“Nunca está de más elevar plegarias a Dios a través de la música por eso invitamos a todos los que quieran participar en la pacota, cuyas puertas siempre están abiertas para recibir gente nueva”, agregó.
Mientras que, Herrera resaltó que “nos llena de orgullo a los riojanos ser Capital Nacional del Pesebre, en cada pueblo se debe seguir con la tradición, ojalá los jóvenes se interesen más por participar y sean ellos los protagonistas de estos tiempos”.
Y adelantó que “después de las fiestas navideñas nos prepararemos para participar de las chayas barriales que se realizan en el pueblo a la espera del carnaval”.