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La alegría de vivir: "Navidad en casa es todos los días"

La vida te cruza con diferentes personas que te transmiten sensaciones y conocimientos diferentes, en esta oportunidad El Independiente Digital conoció a Sara, una mujer alegre, divertida y feliz de disfrutar de cada cosa que hace. Ayudar, enseñar y Dios la motiva a continuar con su espíritu positivo. La llegada de la Navidad la hace dar cuenta que el festejo es de todos los días, pero esta noche será especial porque se visten de alegría por la llegada de El Salvador..



Sara con 63 años, casada, y madre de dos varones disfruta de la vida de una manera muy divertida, hace gimnasia, teatro, curso de narrativa en la Tercera Edad, folklore, es catequista de niños y adultos en la capilla Inmaculado Corazón de María del barrio Los Olivares, participa del programa Abuela que lee cuentos, y además integra el grupo de voluntariado del Hospital Enrique Vera Barros. Sin dejar de lado, los quehaceres de la casa y la atención de su esposo e hijos, a quien cada día sorprende con ricos platos de comida.

Cada actividad, la disfruta, le da una enseñanza, le da alegría, pero sobre todo la motiva el servicio de ayudar, porque su propósito y su felicidad a diario es hacer feliz a sus seres queridos y a los que la rodean.

 Sara nos contó que cuando se jubiló comenzó a sumar diferentes cosas a su vida, cada actividad la ayudaba en sus tareas diarias, sentía que siempre tenía que hacer algo para sentirse útil, y pese a que en algún momento vivió situaciones difíciles de pérdidas de seres muy queridos, tuvo presente a una frase bíblica “deja que tus muertos entierren a tus muertos y dedícate a tus vivos”, entonces a pesar de la tristeza, el alivio era ayudar al otro, porque ahora el que está vivo te necesita, con dolor, tristeza hay que ayudar.

La alegría para Sara es un legado de su padre, a quien lo recuerda como un hombre muy servicial, que no tenía peros y negativas para nada. Aferrada a eso siempre que alguien la necesita se levanta y ahí está atenta con los otros.

Me preguntaba al escuchar a Sara si tendría algún mal día que pasaba, continuaba con su día normal o se detenía, y su respuesta fue muy fácil “hay días que son bastantes crueles pero en algún momento tenés que sentirte feliz, uno puede ser feliz y está llamado a ser feliz, uno tiene que descubrir dónde está la alegría y buscarla siempre, lo que fue, fue y no lo podemos cambiar”.

Navidad todos los días

Este 24 y 25 tendrán un toque especial, porque nos vestimos de alegría por El Salvador,  pero navidad en casa es todos los días, nos contaba Sara, entre otras cosas que irá a la Iglesia mientras los varones de la casa preparan la cena, la tradición familiar es armar el pesebre, y estar atentos de lo que necesitan los otros.

Al Tinkunako, como cada año, van todos en familia, “Cristo vive en nosotros, siempre encomiendo que las tareas de la casa sean hechas con amor y con servicio al otro, no es hacerlo porque sí”, relató Sara.

Para el 2018, como propuesta personal Sara se propone seguir ayudando y tratar de hacer crecer a las personas y a los niños sobre todo que es lo que más cuida, su deseo es poder protegerlos de toda la violencia que existe en muchas casas.

Por último, Sara dejó en claro que el sufrimiento es parte del crecimiento, pero con su alegría y su forma de afrontar la vida  no le gusta que nadie sufra, por lo que se encarga de hacer feliz a los demás con el servicio de ayudar y enseñar.