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La Catedral riojana recupera su esplendor

Un recorrido por las obras de restauración que se llevan a cabo en templo mayor y santuario de San Nicolás de Bari. EL INDEPENDIENTE dialogó con los arquitectos y los especialistas en patrimonio a cargo de los trabajos para conocer detalles de la intervención sobre el edificio más representativo y con más peso simbólico de la Provincia..



Se acerca la hora de la misa y los restauradores dejan sus puestos junto a las pinturas de la Catedral moviéndose ágiles entre los andamios. Cubren los sitios donde está ausente alguna imagen, quitan cualquier elemento ajeno al altar, despejan los sitios donde hasta hace un momento estuvieron interviniendo, como quien borra las huellas de una ceremonia secreta.

Tal vez sea esa la mejor forma de describirlo. Una ceremonia secreta que desde hace algunos años viene cumpliéndose silenciosa y meticulosamente en el templo mayor de los riojanos, en paralelo a los ritos y celebraciones que constituyen su actividad normal; pero que en esta etapa y en estas fechas donde las fiestas de fin de año, con el Tinkunaco incluido, producen el aumento del caudal de visitantes, se hace más notable y llama mucho más la atención.

Mariana Romanazzi y Gustavo Sesma conforman la dupla de arquitectos que tienen a su cargo la dirección de las obras de restauración integral de la iglesia Catedral, Santuario y Basílica Menor de San Nicolás de Bari, patrono de La Rioja. Un bien patrimonial de alto valor histórico y social. En la visita realizada por EL INDEPENDIENTE cuentan que en este momento los trabajos abarcan la cuarta etapa de un total de siete proyectadas. Saltan a la vista porque se concentran en el altar y el presbiterio que lo rodea, además de la sacristía y las aulas contiguas.

Allí fue emplazada una gran estructura de andamios y plataformas que permiten al equipo de restauradores contratados llegar a cada rincón y a la parte más alta. Quienes hoy concurren a la centenaria Catedral se encuentran con ese espacio central casi velado por  una mole hecha de telas de media sombra, caños y maderas. No obstante, como se dijo, las estructuras y figuras más representativas permanecen identificadas y son objeto de especial cuidado para no generar ausencias y afectar el sentido religioso del lugar.