
CHEPES (C). Con mucha alegría y participación, el pasado domingo 11 de febrero se llevó a cabo, en la ciudad de Chepes, la VII edición de la Chaya de La Abuela Oquina..
Como todos los años, desde el mediodía, familiares, vecinos y amigos de la familia Rodríguez, organizadora del evento, se reunieron en la casa de la querida y recordada “Abuela Oquina” para compartir el tradicional almuerzo criollo que en esta oportunidad, además fue motivo de la entrega de reconocimientos, en principio al creador de esta Chaya el cantautor chepeño Daniel Argañaraz, también al escritor poeta Oscar Oyola, a la Cuma Regina Rodríguez, al periodista Luis Flores, a la Flia Cortez-Euliarte y a la Flia Aguirre-Ruarte que consistió en cajas chayera artesanales obra de unos de los organizadores el artesano Juan Castillo.
Posteriormente, desde las 15, salieron todos a la calle donde los chepeños esperaban ansiosos el momento de vivir la gran fiesta tan esperada; el pujllay en vivo inició su recorrido por la Avda. Belgrano mientras el poeta Oscar Oyola y el cantor Daniel Argañaraz le daban la bienvenida recitando coplas y cantando Carnaval en La Rioja.
Ovacionados por los asistentes que aplaudían y vivaban al rey de la chaya, no tardaron más de unos pocos momentos y a la invitación de iniciar la chaya, el agua y la harina comenzó a vestir de un blanco mojado a los participantes de esta ancestral tradición.
En el escenario, con el presentador Mario Guardia, se inició el desfile de los artistas con la participación de Carlos Aguilera, Poroto Romero, Las Voces de Chepes, la extraordinaria presentación de Embrujo Riojano, ovacionado por el público y un recital de alto nivel a cargo del destacado Daniel Argañaraz a quien acompañó el ex combatiente de Malvinas, Fabio Santana con quien compartió el escenario en la Fiesta Nacional de la Chaya en la ciudad capital riojana.
Luego y cuando ya todo era algarabía y fiesta, comenzó el topamiento, la actuación del grupo regional Los Tigres de Los Llanos y todo finalizó con la quema del pujllay, alrededor de las 20 que a pesar del día nublado y el frío reinante, la oportuna decisión de los organizadores de suspender la chaya con agua, dio lugar para que el público presente se acercara al centro de la fiesta y con total orden y respeto viviera al compás de la música y enharinados una tarde inolvidable.