
Víctima de su ex pareja, una vecina platense organizó junto a otras mujeres esta ONG que intenta intervenir en situaciones no contempladas por la falta de legislación, ante agresiones en las redes sociales y en cualquier sitio de internet..
“Para resolver el vacío legal argentino frente a la violencia de género digital. Lo que propone Marina Benitez es una modificación en el Código Penal que tipifique los delitos y sus respectivas penas a: la difusión no consentida de imágenes íntimas, el acoso virtual y el hackeo de redes sociales”, consignó.
“Yo ya era abogada en ese momento y me daba cuenta de que era bastante desafiante instalar una movida con respecto a la violencia digital, porque no sólo no había legislación sino que tampoco había aún un repudio social”, detalla.
La movida feminista, que hoy sacude con fuerza el tablero, era aún muy incipiente. “El ambiente digital era un área gris en el que no pasaban estas cosas, no se hablaba y ni siquiera se perfilaba lo que era la violencia digital en este nivel”, dice. Ella inició la denuncia en 2014.
“Cuando radique la denuncia en la fiscalía, las dos veces anteriores no entendían la mecánica, me ofrecían una perimetral. ¿A quién se suponía que iban a ponerle la perimetral? Si eran un montón de tipos que me perseguían por la calle…”, explicó en la misma nota.
“El derrotero judicial no amedrentó a Marina y a la par del expediente penal que logró que abrieran contra su ex, comenzó a visibilizar el tema. Comenzó a dar charlas en La Plata, Buenos Aires y en el interior. Habló de derecho informático con el plus de la perspectiva de género y del feminismo que ya militaba hace tiempo. Y también habló con legisladores para comenzar, de a poco, a meter el tema en la agenda. Logró insertar en el Congreso un proyecto de ley de modificación del Código penal para la incorporación de los tipos penales. Tiene media sanción en el Senado y en Diputados fue aprobado en la comisión de Legislación penal y está a la espera de ser tratado en el recinto”, publicó Popular.
Ahora Marina tiene 9 expedientes abiertos contra su ex. Siete de ellos, penales.
“El caso de Marina comenzó a tomar relevancia mediática en 2016 y ahí fue cuando comenzó a recibir una catarata de mensajes de mujeres que habían pasado por situaciones similares. Entonces supo que era el momento de institucionalizar la actividad. ‘Mi caso es un disparador de la temática, pero no es el caso normal, porque yo tengo las herramientas. Una mujer sin la capacidad o la posibilidad o las oportunidades que tengo yo como abogada ¿qué hace?”, se pregunta. “No es un tema simplemente de un abogado o abogada penalista, o de derecho informático. Comprende además la violencia de género digital, el aspecto penal, el jurídico, la perspectiva de género necesaria y todo lo que es el feminismo y, encima, que te crean’, dijo en declaraciones al sitio web.
Entonces junto a otras dos mujeres creó la Fundación Activismo Feminista Digital “que plantea el abordaje de diversas temáticas que surgen del Feminismo, las nuevas tecnologías, la Internet y la política. Entre otras muchas actividades (como la formación y capacitación en diferentes ámbitos y la difusión de campañas sobre la temática), ofrecen asesoramiento jurídico e informático a mujeres víctimas de violencia de género digital en cualquiera de sus formas”.