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Movimiento Universitario Evita se expresó sobre situación en Brasil

El Movimiento Universitario Evita sentó su postura sobre los hechos ocurridos en Brasil y en el resto de America, incluído nuestro país..



Durante la última semana, Brasil estuvo en el centro de la tormenta, como consecuencia de la condena del ex presidente y líder popular  Lula da Silva y su posterior entrega a la justicia. Lo cierto, es que Lula fue condenado por la facultad de  propia convicción del juez Moro, la cual le permite hacerlo sin ninguna prueba, sólo basta con su convicción, con la cual estableció que un departamento que no está a nombre del ex presidente, ni de ninguno de sus familiares, y que ni si quiera visitó, es de él, y que proviene del pago de una coima.

Esto nos lleva a preguntarnos si lo ocurrido fue un hecho aislado o es el reiterado ejercicio de quienes poseen el 70 % de la riqueza mundial, en pos de seguir conservando ese privilegio.

Decididamente afirmamos que la situación que se vive en Brasil es fruto de la maduración de los esfuerzos que el poder concentrado despliega sobre aquellos territorios donde no logra anclar las bases para la acumulación y el saqueo económico. En el siglo 21, estos grupos enfocan sus esfuerzos en adentrarse por sobre los limites geopolíticos y la soberanía de los estados, con la finalidad de arraigar y estructurar su poder económico actual, de acuerdo a las reglas propias de la globalización y el mercado financiero, mediante la utilización de maniobras coactivas y coercitivas que se llevan adelante mediante procesos innovadores pero no menos avasalladores de los derechos de los pueblos, como lo son la utilización de las funciones de poderes estatales, desnaturalizando sus competencias y sus fines, entre ellos, la justicia y el bien común.

Ejemplo de esto, es el manejo arbitrario e infundado de los magistrados de la función judicial brasileña (en la caso del ex presidente) como así también en los países que en la última década han vivenciado gobiernos progresistas y multitudinarios, donde la lógica pareciera ser la de  jerarquizar y obedecer preceptos creados por los sujetos activos y responsables de la brecha abismal en la distribución de las riquezas y los recursos naturales, en vez de defender las garantías y los derechos emanados de sus propias cartas magnas.

No obstante, es menester advertir que estos sujetos, no solo se bastan del control de las instituciones estatales, sino que también apelan al uso y abuso de la emisión de información direccionada a salvaguardar y replicar sus intereses, aprovechando el arsenal instrumental de los grandes proveedores de servicios comunicacionales, que se mueven al son de la patrimonialidad, en detrimento del derecho al acceso a la información fidedigna y objetiva.

En este contexto es una necesidad imperante para construir un mundo sin violencia y con oportunidad de un trabajo digno donde las familias se desarrollen en condiciones humanas, la democratización del poder judicial (tanto su acceso como permanencia), la humanización del sistema económico y la socialización del proceso encargado de generar y distribuir la información de consumo masivo disponible para la sociedad.  

En el siglo XXI estos grupos superan los límites de las naciones en pos de materializar su condición dominante a través de mecanismos de coerción y coacción, ejemplo de ellos es tanto Brasil como Palestina.

Históricamente el principal medio para interrumpir el ímpetu democrático de las naciones fue la utilización de las fuerzas armadas, sin embargo, en la era de la comunicación y con las experiencias democráticas ya no basto con tal medio y se vieron obligados a perfeccionar otros medios como el poder judicial, la hegemonía en el poder de las comunicaciones y la total posesión y administración de las riquezas de los pueblos, como lo es el agua, las tierras más productivas, el capital de producción y la oportunidad de financiamiento.

MOVIMIENTO UNIVERSITARIO EVITA