
CHILECITO, (De nuestra agencia) Raúl Seárez, es un vecino de la calle 25 de Mayo al 375, a dos cuadras de la plaza principal Caudillos Federales, lleva adelante la obra del Comedor Comunitario que reabrió sus puertas ante la difícil situación económica que viven numerosas familias chileciteñas..
El hombre que ayuda a que “la pobreza duela menos”, recibe a más de 45 niños y les brinda un plato de comida “bien calentita” gracias a la colaboración de varios vecinos y comerciantes locales.
La crisis económica del país que vuelve a golpear a la economía familiar después de muchos años muestra su lado más crudo, “familias que ya no les alcanza para dar de comer a sus hijos” nos cuenta don Raúl
Seárez en diálogo con EL INDEPENDIENTE. “Por un lado duele ver a los niños con hambre, y por el otro que hacemos hasta lo imposible que ellos tengan algo rico para llenar sus pancitas”.
Seárez es un vecino más de la ciudad que durante muchos años colaboró junto a otras personas para contener a la gente más necesitada, y “todos recuerdan sus famosos locros de las fechas patrias” recuerda Laura una vecina del lugar.
“Pero hoy mucha gente la está pasando mal, la plata no vale nada y Raúl abrió el comedor bajo una humilde lona para refugiarse del frío, ayuda a que la pobreza duela menos, y el hambre encuentre un pedazo de pan”, remarcó.
El comedor comunitario volvió a funcionar desde hace un mes y medio, comentó Raúl, y expresó que “las madres de lunes a viernes vienen a buscar la comida para llevar a sus casas porque se les hace más fácil para mandar a sus chicos en la escuela, ellas vienen de lejos como los barrios de los Altos de Chilecito, y durante los fin de semana vienen todos a compartir un plato de comida con nosotros”.
“Creo que todos nacimos en una familia, y es importante que el padre, la madre y los niños coman en casa como familia, por eso ayudamos a la gente de esta manera”, y añadió que “el comedor lo llevamos adelante junto a familiares, y amigos que nos ayudan a ayudar, somos conscientes que las cosas están muy mal, hay familias que tienen un ingreso de seis a siete mil pesos mensuales, y encima deben alquilar, directamente no pueden comer”, destacó.
Apoyo de comerciantes, vecinos y amigos
La obra del comedor comunitario se lleva adelante gracias al aporte de muchos vecinos, y en especial a los comerciantes, muchos se acercaron para prometer, pero es la gente sencilla y trabajadora que nos apoya, y quiero agradecer a algunos comerciantes, que tampoco las cosas les son fáciles para ellos pero aun así colaboran, como la panadería de los Hermanos Toledo que todos los días nos brindan el pan y las facturas para los chicos, el supermercado de la familia Hilal, la carnicería de La Granja, y entre otros comercios, y al aporte desinteresado de amigos y vecinos”.
Cabe destacar que el comedor funciona bajo una precaria carpa que refugia a las familias del frío y de las lluvias, y que “las ollas donde se prepara la comidas diariamente son prestadas, y que necesitan adquirir otras para poder devolverlas, nosotros invitamos a todos aquellas personas que están pasando por una difícil situación, que se acerquen que no tengan vergüenza, que compartan con nosotros un plato de comida caliente junto sus hijos, que la vergüenza está en adueñarse de lo ajeno, y a todos aquellos amigos que deseen colaborar y acompañar que se acerquen por calle 24 de Mayo al 375, que no hay nada mejor en esta vida que ver a un niño feliz, de ver a un niño que esta con hambre pueda alimentarse”, remarcó.