
Pese al anuncio de recorte de 30 mil millones del presupuesto, el Boletín Oficial incluyó 43 designaciones. En el Gobierno hablaron de reacomodamientos, pero ATE denunció que varios son ascensos mientras echan a empleados..
En medio del fuerte ajuste económico que el Gobierno nacional anunció la semana pasada para achicar el déficit y contener la escalada del dólar, el Boletín Oficial amaneció con más de 40 designaciones en cargos medios y altos en la estructura del Ejecutivo nacional.
La catarata de nombramientos, que el Gobierno justificó como “tareas de reestructuración”, se remonta a la semana pasada, cuando se designó, entre varios otros y otras, a la fonoaudióloga del presidente Mauricio Macri al frente de la dirección de Gestión Comunicacional de la Dirección General de Discurso que depende de la Secretaría General de la Presidencia. En algunos de estos casos, se trata de funcionarios que ya contaban con cargos en el Gobierno. Sin embargo, ATE denunció que varias designaciones son en realidad ascensos.
El viernes pasado el Ejecutivo anunció a través del Boletín oficial la designación de flamantes titulares de 15 nuevos cargos en diferentes áreas de diferentes carteras de la gestión pública. El día anterior las designaciones habían sido 38. El anterior, 12. El martes último fueron 43 y llenaron nada menos que las primeras 60 páginas del Boletín Oficial, lo cual llamó la atención y generó todo tipo de comentarios en las redes sociales.
Desde el Gobierno adujeron “reestructuración” y relacionaron los nombramientos a “las iniciativas de hace varios meses atrás” en las que “mucha gente bajó de cargo”, según explicaron a este diario desde el Ministerio de Modernización. En los pasillos de esa cartera exhiben como un logro los 900 cargos altos que –calculan– se dieron de baja tras el papelón de la designación de una mujer al frente de la Dirección Nacional de Movilidad en Bicicleta y la revelación de la nutrida presencia de familiares de funcionarios en puestos del Estado.
La lectura que hacen los trabajadores estatales es otra. “En vez de achicar por el lado de los funcionarios, de los cargos políticos, recortan puestos de trabajadores rasos.
Las 43 designaciones últimas se repartieron en 15 dependencias. Las primeras tres tuvieron que ver con la Secretaría General de la Presidencia y se sumaron a las varios cargos anunciados la semana pasada. Entre ellos estuvo el de la fonoaudióloga de Macri, Micaela Méndez, a la que formalizaron en el cargo de directora de Gestión Comunicacional de la Dirección General de Discurso –creada a principios de 2016– que depende de la Subsecretaría de Comunicación presidencial.
Por su parte, el Ministerio de Trabajo se anotó con siete designaciones, con lo que fue la cartera que más cosechó. Le siguió el Ministerio de Producción, con cinco. Con cuatro designaciones se inscribió Desarrollo Social, con varios funcionarios a quienes le renovaron su cargo, como el caso de Victoria Morales Gorleri, o que lo bajaron medio escalafón, como a Santiago Sueiro, que era subsecretario y lo designaron director general; y Transporte. Además de la Secretaría General de la Presidencia, hubo tres designaciones en Jefatura de Gabinete y Seguridad. La cartera de Caputo, uno de los anunciadores del ajuste, “reestructuró” su cartera, Finanzas, en dos cargos. Algunos nombramientos son retroactivos. Como el caso de Hernán Matías, a quien ayer designaron “desde el 13 de noviembre de 2017 y por el término de 180 días” en la órbita de la Oficina Anticorrupción, como “abogado experto en Materia de Investigación de Actos de Corrupción”.