
Agustina Gamboa Arias tiene 18 años y milita por el aborto legal. Tras escucharlo hablar por radio, decidió contar el abandono que sufrió por parte del sacerdote, que la reconoció sólo obligado por la Justicia..
Carlos Gamboa es un referente de la Iglesia Católica de Salta. Y la existencia de Agustina era -según su propia hija- un secreto que sólo algunas personas conocían. “Soy Agustina Gamboa y no me callo más”, es el título de la larga carta que la joven publicó en Facebook y con la que decidió sacar a la luz su historia, ya sin esperanzas de poder entablar con su papá biológico una relación, algo que esperó durante muchos años, según ella misma cuenta.
Su historia fue publicada por numerosos medios nacionales y del interior del país. Clarín intentó comunicarse con el Arzobispado de Salta, para saber si iban a hacer alguna declaración sobre el tema, pero no obtuvo respuesta. Según informó el diario La Gaceta, ayer la parroquia San Joaquín y Santa Ana en la que se desempeña Gamboa como párroco estaba sin actividad. Como los martes no hay misa, recién el miércoles el sacerdote volvería a aparecer ante los fieles.
“Llevo el apellido de mi progenitor, pero originalmente fui anotada como Agustina Arias, ya que él se negaba a reconocerme legalmente, negándome también el derecho de todo niño o niña a su identidad”, relata la joven con crudeza. Fue mediante un requerimiento con un abogado que la mamá de Agustina logró, en el 2002, que el sacerdote reconociera a Agustina y eso quedó plasmado en una acotación al margen en su acta de nacimiento.
En su carta, Agustina cuenta el sufrimiento que le significó durante muchos años ese abandono y la contradicción de esa actitud de su papá con lo que predica al hablar en contra del aborto. “Gamboa habla de ‘acompañar a la mujer que está en la disyuntiva de continuar o interrumpir un embarazo’, y también dice ‘apoyar a los chicxs que están vivxs’. Siendo yo su hija la que pasó por muchas situaciones de abandono porque Carlos Gamboa nunca se preocupó por conocerme”, señala.