
En medio de una fuerte división, el miércoles se realizará un plenario. El MASA decidió no participar y el Grupo Lezica define el martes..
Al parecer llegó el día de la realización del tan mentado plenario de secretarios generales. Será el próximo miércoles en un teatro propiedad del gremio ferroviario La Fraternidad. Sin embargo, los triunviros corren el riesgo de enfrentar una reunión con muchas sillas vacías. Las diferencias entre los sectores sindicales con la conducción de la CGT se profundizaron y las ausencias a ese encuentro agigantarán la imagen de debilidad que sufre la conducción que, para contrarrestar esa foto, medita por estas horas convocar a un nuevo paro general. En los mentideros sindicales se visualiza la intención más como una reacción en defensa propia de los triunviros que una decidida convicción de liderar la protesta social. Las razones para decretar un paro hay y de sobra pero a la cúpula sindical no les resuelve el problema de la pérdida de confianza ante una creciente mayoría de gremios y, sobre todo, ante sus representados, los trabajadores. Por otra parte, el vaciamiento del plenario abre otro escenario que no es otro que el de una fractura.
La CGT es en esencia una herramienta de organización fundamental que tienen los trabajadores para defender sus derechos pero una herramienta como tal puede ser bien o mal utilizada. Frente a un gobierno de corte liberal conservador, poco amigo de los derechos consagrados en la Constitución y las leyes, una central obrera débil y sin decisión para usar correctamente dicha herramienta deja a los trabajadores más que indefensos.