Diario El Independiente || Edición Digital
Skip to main content

Gianela Swatschina, campeona de la vida

Gianela, desde muy pequeña tuvo que superar grandes obstáculos y cambiar su forma de vivir luego de sufrir un accidente tránsito donde tuvieron que amputarle parte de una sus piernas. Con mucho esfuerzo y dedicación logró nuevas metas, entre ellas, ser campeona en natación tanto provincial como nacional..



Un gran ejemplo de superación y perseverancia es Gianela que logró cambiar tristeza por alegría, haciendo frente a diversos obstáculos que se le presentaban luego de sufrir un accidente de tránsito que cambió sus sueños. Pero no se dio por vencida y comenzó a practicar natación, piano y danzas folclóricas.

Todo había comenzado como una terapia, pero sus ganas y entusiasmo por la natación fueron creciendo. Y, mientras practicaba en el polideportivo Menem, conoció a la profesora de natación Julieta Ortega quien empezó a contenerla y a motivarla para superarse como deportista.

Desde ese momento Gianela comenzó a competir tanto en la Provincia como en otras; por ejemplo, en Salta, Jujuy y Santiago del Estero, participó en natatorios con discapacidad y sin discapacidad.

Sin duda que las palabras de la madre de Gianela cuando expresa “Mi hija es una leona” toman fuerza cuando se conoce su historia de vida:

 

"Me llamo Griselda y soy mamá de Gianela, que tiene 12 años, y quería contarles, con ella, su historia.

A sus 8 años de edad tuvimos un accidente, del cual una persona en estado de ebriedad nos chocó. En ese accidente mi hija perdió parte de su pierna.

Estuvimos internadas en La Rioja bastante tiempo, y ante la desesperación nos fuimos a la ciudad de Córdoba, donde le amputaron parte de la pierna de mi hija. Tras el proceso y demás volvimos a nuestra ciudad, donde buscamos una prótesis y también comenzar una nueva vida.

Antes de que llegue la prótesis, Giane comenzó utilizando una silla de ruedas, y después muletas.

Fue muy difícil todo el proceso, porque mi hija antes realizaba danzas clásicas, que le encantaba, y tenía otro estilo de vida. A mí me costó mucho al principio poder ayudarla debido a que en el accidente yo también sufrí lesiones en mi rodilla, tras eso tuve dos operaciones, debido a eso nos costó muchísimo. Sentimos que habíamos caído, que este golpe desde varios puntos, anímicos, sentimental, físico, mental, nos habían vencido; pero como digo yo “Mi hija es una leona”, porque ella tras haber pasado todo lo que pasó, decidió seguir adelante con su vida y comenzar nuevas metas.

Giane inició nuevas actividades, como por ejemplo natación, música (piano) y danzas folclóricas, que comenzó siendo como una “terapia”. Esto siguió creciendo en ella y nos fuimos al polideportivo Menem, donde conocimos a una grandiosa profesora, llamada Julieta Ortega (Prof. de Natación), ella la empezó a contener y a motivarla para que pueda superarse aún más como persona y deportista. Es así que comenzó a competir tanto aquí como en otras provincias; Gianela es campeona en natación tanto provincial como nacional (en Salta, Jujuy, y Santiago del Estero, entre otras), participó en natatorios con discapacidad y sin discapacidad.

Tras el accidente se nos abrió algo que no teníamos en claro, el “valor de la familia”, tras haber sufrido todo lo que pasamos, ese proceso de vida, nos hizo que como familia (mamá e hija) nos fortalezcamos, y comprender el valor que tiene la familia. Siempre lo dije y lo diré, mi gorda es “mi ejemplo a seguir”, como mamá estoy muy orgullosa de ella, porque todo lo que la peleó para salir adelante, todo lo que juntas luchamos para seguir con nuestras vidas, es inigualable.

Quiero agradecer a mi barrio, a la escuela de Giane (San Antonio de Padua) y algunas entidades de Gobierno de la Provincia, ya que gracias a todos ellos pudimos conseguir fondos para poder adquirir la prótesis para Gianela, y a la Dirección de Discapacidad de la Provincia, por el espacio que nos dan en contar nuestra historia de vida.

Queremos, junto a Giane, enviar este mensaje: “sabemos que es muy difícil las situaciones que viven la personas con discapacidad, pero demostrar que con amor y lucha se puede, de no bajar los brazos y pelearla hasta el último momento, de saber que la vida no termina aquí, si no que siempre hay un nuevo comienzo” concluyó.