
"Lo peor del bullying es que empezamos a creer todo lo que se dice de nosotros" dijo Jennifer Dahlgren quien tuvo el coraje de exponer cómo los paradigmas del "cuerpo perfecto" siguen excluyendo a muchísimas mujeres en nuestro país. Pero su lucha por transformar lo distinto en extraordinario empezó en la escuela, aunque confiesa: "El deporte me salvó"..
Jennifer Dahlgren lo hizo otra vez. Con un relato crudo, honesto y simple, se animó a exponer su lado más vulnerable, inspirando y ayudando a muchos otros que sufren en silencio.
"Como me pasa siempre... Me llega la invitación a un evento hermoso, una gala y salgo a buscar un vestido para la ocasión. Y el vestido más grande no me entra. Mis '120-100-115' están nuevamente fuera de límites. Y yo termino frustrada con todo, llorando en mi auto", escribía en su cuenta de Twitter, después de haber intentado encontrar el look perfecto nada menos que para la gala del G-20.
Pero muchos aún desconocen que esta atleta olímpica, que representó a la Argentina en numerosas ocasiones y que se prepara para volver a hacerlo en 2020 en Tokio, se animó a exponer su costado más humano hace ya algunos años. En una charla TED, contó las situaciones difíciles que vivió en el colegio, donde fue víctima constante del acoso escolar, o bullying.
"Cuando tenía 13 años, mi familia se mudó de Estados Unidos de nuevo a la Argentina. Me encontré con un grupo de chicos que se conocía desde los tres años. Yo era muy diferente. Era mucho más grandota que las demás. Los chicos se burlaban de mí porque no hablaba casi nada de español y me decían 'machona' porque me gustaba hacer deporte", contaba en la presentación.
De ese tiempo, recuerda las peores escenas de crueldad: le medían con una regla su espalda, dibujaban una heladera de dos puertas en el pizarrón con una cabeza, dos piernas y brazos y con su nombre escrito sobre el dibujo. Un día, la violencia escaló a tal extremo que llegaron a quemarle un zapato, mientras lo tenía puesto.
"Lo peor del bullying es que empezamos a creer todo lo que se dice de nosotros (...). Durante muchos años odié mi cuerpo", contó en su charla. Pero resulta que eso mismo que pareció perseguirla durante años, casi como una cruz inexplicable, se convirtió en su ventaja física para abrazar lo que fue luego su pasión y profesión: el lanzamiento de martillo.
Más tarde, logró conectar su camino de superación con otro de sus grandes amores: la literatura. Así se convirtió en autora del libro El martillo volador y otros cuentos. Allí, relata el viaje de un joven mujer que pasa de cargar con el estigma de ser diferente a entender que eso mismo podría ayudarla a dar un salto hacia lo extraordinario.
Fuente: TN Todo Noticia