
En Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se conmemora hoy, EL INDEPENDIENTE entrevistó a la jueza de Instrucción para casos de Violencia de Género y Protección de Menores, Gabriela Asís, para conocer más sobre el trabajo llevado adelante desde el fuero, creado luego del femicidio de Deolinda Torres por una decisión del Ejecutivo provincial..
En la oportunidad la jueza se refirió al femicidio de Deolinda Torres ocurrido en enero último, el cual marcó un antes y un después en el abordaje de casos de asesinatos de mujeres en la Provincia. Asimismo destacó la importancia de las tareas coordinadas con otras áreas competentes en la materia, y habló acerca de la implementación de nuevas medidas legales para la protección integral de las víctimas y de sus familias.
Asís además subrayó la necesidad de reforzar las campañas de concientización en niños y jóvenes para la prevención de la violencia, una problemática con origen en profundas raíces sociales y culturales.
EL INDEPENDIENTE: ¿Qué significó para la sociedad riojana el femicidio de Deolinda Torres acaecido en enero de este año?
GABRIELA ASÍS: Lamentablemente fue el hecho que nos llevó a asumir un mayor compromiso, tanto de parte del Ejecutivo como desde lo judicial, con la creación de un fuero especializado en violencia de género. Las únicas provincias argentinas que cuentan con un área así son Córdoba, Jujuy, Santiago del Estero y La Rioja. Este Juzgado de Instrucción refiere, trata e investiga aspectos de esta problemática.
Si bien existen numerosos organismos como son las fundaciones, ONG’s, la Secretaría de la Mujer, la Unidad Fiscal de Violencia de Género, que ya vienen trabajando en la contención de las víctimas y en la recepción de denuncias, aquí se implementan medidas de tipo penal, estamos habilitados para la investigación del delito que puede derivar en un eventual procesamiento y en juicio.
E.I.: Desde que asumió al frente de este Juzgado, ¿cambió el concepto que tenía sobre la violencia de género?
G.A.: Sí. Trabajo en la materia de manera exclusiva desde hace nueve años, fui la encargada de la Unidad Fiscal de Violencia de Género cuando se abrió en marzo del 2012, luego trabajé en la Fundación “Digna”, es decir que mi compromiso estuvo siempre desde distintas áreas, pero desde que estoy en el Juzgado se puede evidenciar un poco más. Este trabajo me permite como jueza tener otras facultades, desde ordenar una detención, establecer medidas de prohibición hasta llegar a procesar al imputado.
E.I. ¿Qué aspectos y medidas legales cree que es necesario trabajar en profundidad para optimizarlas?
G.A.: Hay muchas, la violencia de género es un tema que permanentemente se va afinando y el compromiso debe ser no sólo de la Justicia sino de toda la sociedad. Se debe producir un cambio de paradigma muy grande no sólo a nivel Provincia y Nación, sino a nivel mundial.
En la ley, contamos con un amplio artículo que les permite a los jueces poder dictar algunas medidas, sin ir más lejos yo hice uso de esa facultad para dictar tratamientos psicológicos obligatorios para los agresores, como también la aplicación de la pulsera electrónica y más recientemente el empleo del botón antipánico para las víctimas. Este artículo nos da la amplitud que cada caso requiere para poder ajustarlo a la legalidad y así obtener resultados favorables.
E.I.: ¿Cuáles son los pasos que sigue el Juzgado una vez recibida la denuncia por violencia? ¿Cómo es el trabajo con las otras áreas que abordan esta problemática?
G.A.: Tenemos las bocas de denuncias que son todas las comisarías, las postas y la Unidad Fiscal de Violencia de Género. Una vez que ingresa la denuncia se ordenan medidas para la protección integral de la persona, se procede a allanamientos en el caso de que existan armas, se dicta una detención, una prohibición de acercamiento, hay varias opciones, también depende si hay menores, si la víctima convive o no con su agresor.
Por otra parte, es fundamental el trabajo interdisciplinario que se realiza con la Secretaría de la Mujer y a través de nuestro equipo técnico que está conformado por una médica psiquiatra, psicólogos y trabajadores sociales para la contención y las pericias que van armando toda la investigación de la causa.
Asimismo, es imprescindible la formación de quienes se encargan de brindar la contención, estas personas deben tener un determinado perfil y presentar cualidades humanas específicas, principalmente la empatía para poder acompañar. No olvidemos que los episodios de violencia atacan la autoestima de la víctima, que muchas veces llega “quebrada” emocionalmente, y a partir de allí tiene que empezar a transitar un largo camino de empoderamiento para poder salir de la situación.
E.I.: ¿Dónde cree que se debe poner el foco para producir un cambio profundo y real y así revertir esta situación?
G.A.: Es un trabajo arduo que tiene que ver con una cuestión social y cultural. Si hablamos de violencia machista ésta no empieza en el noviazgo o en el matrimonio, tampoco en la niñez, sino que se la puede ubicar en una generación anterior.
Se debe hacer un trabajo profundo en cuestiones que están muy arraigadas a nivel cultural y sobre todo en lo que es el entorno familiar. Es tan importante la tarea en territorio que llevan a cabo todas las áreas que abordan esta problemática para captar situaciones donde la mujer naturaliza ciertas conductas, donde tampoco tiene conciencia de su peligro.
Yo insisto en la educación en los niños y en la prevención de la violencia en el noviazgo adolescente. Si bien se desarrollan campañas de concientización todavía hay varios pasos que dar para poder avanzar en su erradicación, porque yo no puedo pelear por un derecho que desconozco, muchas veces nos pasó que las víctimas creían que la violencia es normal y no debe ser así.
E.I.: ¿Cuál es la jurisdicción de este Juzgado?
G.A.: Capital, Sanagasta, Patquía, Las Talas. Sé que pronto se crearán fueros especializados en el interior, ya que últimamente hubo hechos que requieren de un compromiso acorde a cada caso.
E.I: ¿Cómo se acompaña a las familias de las víctimas?
G.A.: Este es un Juzgado especializado y muy social y asistencial, por ello resulta importante poder coordinar con las demás áreas e instituciones para la asistencia jurídica y para la contención. A la par del proceso judicial está el aspecto emocional de la víctima que también es atendible.
E.I.: ¿Cuál es su reflexión final en el marco de este Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer?
G.A.: Considero que es muy importante que la sociedad riojana pueda contar con un Juzgado de estas características para la defensa de los derechos de las mujeres y de los menores. Aún queda mucho por recorrer y muchos aspectos por ajustar, éste es un organismo que se está poniendo de pie con un equipo compuesto por personas realmente comprometidas con las causas.
EN 2018 MATARON A 225 MUJERES
El nuevo informe publicado por el Observatorio de Femicidios de Argentina “Adriana Marisel Zambrano”, que depende de la asociación civil “La Casa del Encuentro”, arrojó como resultado 225 mujeres muertas en los primeros diez meses del año, y solo 16 denuncias por violencia previas debido a la falta de credibilidad en la Justicia.
Los números del último relevamiento, realizado entre el 1 de enero y el 31 de octubre de este año en base a las notas publicadas en más de 120 diarios y agencias de todo el país, además arrojaron que se produce un femicidio cada 32 horas y que la mayoría fueron cometidos por esposos, ex, novios, padres, padrastros, hijos, hijastros, otros familiares, vecinos. El saldo: 250 niños y niñas se quedaron sin sus madres.
Según el informe, los asesinatos no sólo no dejan de suceder sino que la violencia se intensifica en una cultura patriarcal y sexista.
Casi todas las mujeres fueron apuñaladas, golpeadas, estranguladas, incineradas, asfixiadas, degolladas, ahorcadas, descuartizadas, atacadas con hachas y machetes. El 10 por ciento, además, fue abusada sexualmente antes de ser asesinada. 35 eran bebas, niñas y adolescentes, es decir, cada semana hubo un femicidio de una chica que no llegó a los 18 años.
Asimismo, por primera vez se contabilizó el “femicidio estatal”, es decir el número de mujeres muertas a causa de abortos clandestinos.