
Juan Magno, hace tres años se fue de La Rioja como mochilero a Ecuador. En México armó su bicicleta y desde julio del año pasado se introdujo en la aventura de recorrer América Central en bici. Desde abril de este año lo hace acompañado de su novia, una joven francesa que conoció durante su aventura.
En una visita a Medios EL INDEPENDIENTE, Juan Magno, que ahora ya tiene 27 años, acompañado de su novia, Victoire Chabert, la joven francesa que conoció este año y desde abril juntos emprendieron la aventura de regresar a La Rioja en bicicleta, contaron detalles de esta experiencia que los tiene maravillados y que tienen previsto continuar, luego de permanecer unos días en la Provincia.
Hace tres años, Juan, cuando se fue de La Rioja, no lo hizo en bicicleta. “Me fui de mochilero y estaba trabajando en Ecuador. Como ya tenía la idea de viajar en bicicleta, de ahí me fui a México, previo paso por Colombia donde saque un vuelo, trabajé en México y ahí me compré la bicicleta, mi idea era empezar a bajar desde México”.
Así fue que el 10 de julio del año pasado, Juan se emprendió en la aventura de atravesar Centroamérica en bicicleta, hasta que finalmente el 1 de diciembre regresó a esta capital, pero acompañado. “En México empecé en Playa del Carmen, al Sur de Cancún, a 70 kilómetros. De ahí me fui a la Península de Yucatán, hasta el límite con Belice, y luego a Chiapas, al Sur de México. De ahí atravesé Centroamérica: Guatemala, posteriormente El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá”, relató Magno.
De Panamá, “como no hay ruta terrestre para Colombia, hay que tomar bote o volar, me fui hasta Colombia, y ahí hice Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y hasta Argentina”, agregó.
Comienzo del amor
En Ecuador, en abril de este año Juan conoció a Victoire y comenzaron una relación de pareja. “Yo estaba trabajando en un hostal, había hecho un párate con la bicicleta y ella estaba como huésped y nos conocimos. Empezamos a andar juntos por un tiempo, yo viajaba en la bicicleta y ella en bus, nos íbamos encontrando cada tres o cuatro días. Así llegamos hasta Perú”, contó Juan.
Y añadió que “en Perú estuvimos trabajando en una Ong donde dábamos clases a niños que necesitaban apoyo escolar, niños que no iban a la escuela, del barrio Hilo Rojo, de Trujillo. En ese tiempo armamos la bicicleta de Victoire, estuvimos como un mes en la escuela, y desde Trujillo empezamos juntos”.
Juan contó que Victorie no andaba en bicicleta, hasta ese momento, “y ahí se animó a pedalear. De Perú, Trujillo, nos fuimos por la Sierra Nevada, hicimos toda la sierra de Perú Central hasta Conococha, que es un pueblo, para volver a bajar hasta Lima por la Costa Pacífica, desde donde hicimos lo que es Nazca y de ahí nuestro destino fue Arequipa, para entrar a Bolivia por el Lago Titicaca”.
Juan relató que bordearon el Lago Titicaca, “pasamos a Bolivia y bajamos por el norte Argentino, por Villazón. Hicimos Jujuy por la Quebrada de Humahuaca, Salta y Tucumán. Entramos a Argentina el 11 de octubre, por el norte, hicimos parte de la ruta 40, fuimos por Chilecito, Sañogasta, Guanchín, Andolucas, San Blas y entramos a La Rioja por Patquía”.
“Al final me quedé”
Victoire, que también tiene 27 años, es periodista y estaba viviendo en París, expresó que nunca pensó “que iba tener esta experiencia. Me fui de Francia hace como 11 meses con la mochila, por un mes, y al final me quedé, no pensaba comprar la bicicleta, pero me animé. Juan me decía si no te gusta no pasa nada, y si me gusta sigo, y me gusta, quiero seguir viajando en bici”.
En París Victoire estaba trabajando como periodista cultural independiente, “cuando me fui, dejé las cosas como que me tomo vacaciones y vuelvo, pero al final no volví, ahora tengo estas ideas, vamos a ver que onda”, relató muy entusiasta.
Según relataron, por día pedalean un promedio de seis a siete horas, “hay días que se hacen más largos, lo máximo que me tocó pedalear son hasta 14 horas, y mayormente dormimos en carpa como vamos de pueblo en pueblo”, contó Juan. Y manifestó que “en kilómetros son entre 70 y 80 kilómetros los que hacen por día, pero cuando pedaleaba solo, eran hasta 160 kilómetros, a veces”. Asimismo, resaltaron que en la mayoría de los pueblos siempre fueron recibidos con mucho afecto por las personas.
“Hasta el fin del mundo”
“Ahora tenemos ganas de seguir pedaleando, queremos organizarnos bien, las bicicletas necesitan mantenimiento y estamos planificando cómo seguimos. Vamos a estar un tiempo acá organizando las ideas, y después ver qué pasa para seguir viajando”, precisó Juan. “Nos gustaría ir a la Patagonia, ir por Chile, la parte del Sur, ir hasta el fin del mundo”, agregó Victoire.
Nota completa en la edición papel de este jueves